Galicia, Patrimonio de la Humanidad

  • La Ribeira Sacra es finalista para optar en 2021 al reconocimiento de la Unesco, que ya tienen en la comunidad el Casco Histórico compostelano, el Camino de Santiago, la Muralla de Lugo y la Torre de Hércules
01
May
2020
Paisaje de la Ribeira Sacra
Viñedos en la Ribeira Sacra

Es algo único que solo puedes contemplar en Galicia. Un paisaje inmenso de escarpadas laderas sembradas de viñedos, dos ríos, el Miño y el Sil, y siglos de historia en las piedras de sus monasterios. Es Galicia, es la Ribeira Sacra, un patrimonio de todos los gallegos y cada vez más cerca de ser Patrimonio de la Humanidad en 2021. Una distinción de la Unesco que ya ostentan cuatro bienes gallegos. El casco histórico de Compostela, en 1985, abrió la lista, seguido del Camino de Santiago, la Muralla de Lugo y la Torre de Hércules coruñesa, la última en conseguirlo, en 2009. 

El próximo año, coincidiendo con la celebración del Xacobeo, podría sumarse la Ribeira Sacra, oficialmente finalista y candidata gallega y española, según acaba de comunicar la Unesco. 

La candidatura competirá con otras 22 del resto del mundo, pero para Galicia tiene todas las de ganar. Porque quien conozca la Ribeira Sacra, quien ha recorrido en catamarán el cañón del Sil y mirado hacia arriba y pensado en el trabajo de los heroicos viticultores cultivando las vides en esas terrazas, desafiando la gravedad; quien ha contemplado desde el claustro las piedras del monasterio de Santo Estevo de Ribas do Sil; quien se ha imaginado allí a romanos, monjes benedictinos, protagonistas de 1.500 años de historia; ya sabe que es un lugar único. 

Una zona de la Galicia interior, de Lugo y Ourense, con un valor universal excepcional y testigo de la cristianización del occidente de Europa. ¿Sabías que aquí se desarrolló un movimiento de eremitas y anacoretas que ocuparon los valles del Sil y del Miño? La implantación monacal dio lugar a conjuntos arquitectónicos de extraordinaria singularidad que no se deben dejar de visitar. Empieza por descubrir la Ribeira Sacra aquí y aquí.

Monasterio de Santo Estevo de Ribas do Sil, Ribeira Sacra, Galicia

¿Quieres saber más?

El casco histórico de Santiago de Compostela inauguró la lista de bienes gallegos Patrimonio Mundial de la Unesco. Lo hizo en 1985, un conjunto de iglesias, conventos, plazas, de piedras centenarias, liderado por una Catedral de Santiago con 800 años de historia, un conjunto arquitectónico con una belleza que ni la Unesco ni nadie podría ignorar. Aunque llueva. Porque, ¿has callejeado alguna vez por sus “rúas”? ¿Conoces San Martín Pinario, Praterías, A Quintana?

Unas calles a las que llega un Camino, el de Santiago, reconocido en 1993 por la Unesco, como una ruta tradicional de peregrinación y al que se unió en 2015 la inclusión de las rutas de los Caminos del Norte.

Es otro de los protagonistas del próximo año, porque el Camino traerá a Santiago a medio millón de peregrinos, una oportunidad histórica, el Año Santo, que en estos tiempos se hace imprescindible para poner en valor el patrimonio y la cultura de Galicia a nivel internacional.

Camino de Santiago, Galicia
Catedral de Santiago, Galicia

Y como peregrinos, si seguimos el Camino Primitivo, uno de los reconocidos en 2015, y a casi 100 kilómetros de la plaza del Obradoiro, se encuentra la Muralla romana de Lugo, la única del mundo que se conserva entera y que le valió ser Patrimonio de la Humanidad en el año 2000. Con más de 2 kilómetros y 10 puertas, dicen que puedes sentir el poder de Roma y de sus 17 siglos de historia si caminas por lo alto de la muralla, un poder que elevan sus 71 torres (85 en origen). La leyenda cuenta que los romanos la construyeron para proteger no la ciudad de Lugo, sino un bosque, el “Bosque Sagrado de Augusto”, en latín “Lucus Augusti”, un misterio el del bosque que ha dado nombre a una ciudad.

Romano también es, del siglo II d.C. y también desafía al paso del tiempo el faro símbolo de A Coruña.

La Torre de Hércules, declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 2009, es el faro más antiguo en funcionamiento del mundo.

A lo largo de los siglos la Torre ha sido castillo defensivo, fortaleza, cantera, ha sido abandonada, reconstruida, ha sido y es un testigo de la humanidad, a la que ha guiado y guía con su luz. Ahora le toca iluminar el camino de la Unesco hasta la Ribeira Sacra.

Muralla de Lugo
Torre de Hércules de A Coruña
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La Galicia de Manoliño Nguema

  • La vida de Marcelo Ndong transcurre con una asombrosa naturalidad entre Guinea Ecuatorial y Galicia; entre Malabo y Ourense; hasta el punto de mutar, sin darse cuenta, en Manoliño Nguema.
  • Una existencia apasionante que Antonio Grunfeld ha sabido rescatar y llevar a la gran pantalla a través de un magnífico documental, merecedor del Mestre Mateo, que ha visto la luz bajo ese mismo nombre: Manoliño Nguema.
27
Apr
2020
Manoliño Nguema, Russo y Gorsy Edú en una de las escenas del documental.

“Lo que me hizo saber que las cosas habían cambiado fue el frío. Las calles congeladas, el sonido del mar. Recuerdo el olor de las castañas. Lo único que me queda de eso es esa enorme... morriña”. ¿Qué es la morriña?, interrumpe su lectura Russo. Enfrente, Marcelo Ndong, o Manoliño Nguema, qué más da, duda atrapado por la nostalgia de quien se sabe guineano y gallego al mismo tiempo. Tan gallego, fíjense, que rechaza esa misma nostalgia para definir a la morriña: “Nostalgia no dice nada, la morriña se debe cantar; no se puede explicar”. Y suena de fondo Cunqueiro -No miño novo do vento hai unha pomba dourada. Quén poidera namorala!-. Y ya todo cobra sentido, porque Guinea Ecuatorial, a fin de cuentas, no es tan distinta de Galicia.   

Lo sabe bien Marcelo, una vida entre dos mundos que se unen por un hilo conductor. El de su propio yo, capaz de devorar cualquier pantalla. O al menos eso pensó Antonio Grunfeld, Alcoy (1983), que por esas cosas del destino se encontraba en Malabo hace no mucho. Con él, Rocío Cadahía, su pareja, que es gallega. Algo importante en el relato, ya verán.  

“Me había puesto en contacto con unos chicos de una asociación de cine para hacer unas fotografías”, relata Antonio, que recuerda el día y la anécdota con la seguridad de quien se topa de bruces son su historia.  

“NOSTALGIA NO DICE NADA, LA MORRIÑA SE DEBE CANTAR; NO SE PUEDE EXPLICAR”. Y SUENA DE FONDO CUNQUEIRO -NO MIÑO NOVO DO VENTO HAI UNHA POMBA DOURADA. QUÉN POIDERA NAMORALA!-. Y YA TODO COBRA SENTIDO.

“Me recogieron en una C15 completamente destartalada y fuimos a buscar al protagonista”, prosigue. Marcelo se presenta. Antonio hace lo propio. Y añade, por el motivo que sea, probablemente por la cortesía que requiere cualquier primera conversación entre dos desconocidos: “Mi chica es gallega”. Respuesta: “Como yo”. “¿Cómo que como tú?”. Vencida la incredulidad por la enorme sencillez del personaje, el viaje concluye con los protagonistas cantando a dúo: Qué din os rumorosos / na costa verdecente. Otra vez Galicia y Guinea Ecuatorial estrujadas por el mismo hilo conductor. El de Marcelo. 

La historia 

“Nada más llegar a casa le dije a Rocío que ese hombre tenía una historia”, cuenta emocionado Antonio. Y vaya si la tenía. ¿Por dónde comenzar? Tal vez resulte más fácil seguir el relato cronológico. Una elección que nos conduce a 1968; un año que “tiene muchas cosas”. “Guinea gana la independencia, Macías gana las elecciones y a mí se me concede una beca para ir estudiar a España, en concreto al Circo de los Muchachos en Ourense”, describe Marcelo ya en el documental.  

Los tres protagonistas en un momento de la obra de teatro.
Marcelo delante de la tumba del padre Silva.

La cinta fluye con la suavidad del propio personaje, y navega a través de una obra de teatro que comprende las tres etapas de su vida: la del joven becado que descubre un mundo sorprendente; la del hombre que regresa a su país; la del actual, capaz de cerrar un círculo perfecto.  

Una obra dentro de otra obra, premiadas ambas gracias a la genialidad del protagonista y a la visión del narrador. Porque el documental Manoliño Nguema acaba de ganar, sin ir más lejos, un Mestre Mateo. Pero es que el guion construido por Rocío a través de esa obra de teatro ha sido capaz de saltar de la ficción a la realidad, haciéndose un hueco en carne y hueso. “Obtuvieron el premio del público en la Miteu de Ourense; la han representado en Madrid varias veces, en Carballo...”, destaca Antonio entusiasmado. 

EL VIAJE CONCLUYE CON LOS PROTAGONISTAS CANTANDO A DÚO: QUÉ DIN OS RUMOROSOS / NA COSTA VERDECENTE. OTRA VEZ GALICIA Y GUINEA ECUATORIAL ESTRUJADAS POR EL MISMO HILO CONDUCTOR. EL DE MARCELO.

Para construir ambas ficciones, fue necesario un mes en Guinea Ecuatorial -“es un país complicadísimo, y además lo cogimos paralizado por una huelga de taxis”-, y tres semanas en Galicia, con el objetivo de “cerrar el viaje vital”. 

“No sabíamos abrigarnos”, narra Marcelo recordando aquella Galicia que descubrió en marzo del 69. Una Galicia, igual que hoy, lluviosa, húmeda, con escarcha: “Tenías la sensación de vivir dentro de una nevera”. Y una Galicia que se abría al mundo con sorpresa: “Éramos los primeros negros (…). La gente subía para vernos. ¡Tedes unha cara tan difícil! (risas)”.  

La Ciudad de los Muchachos 

Pero allí, en Ourense, todo cambiaría para siempre. Con el Padre Silva y su ‘Ciudad de los Muchachos’. Un proyecto pionero -“entonces la única escuela de circo estaba en Rusia”- que llevó a Marcelo por el mundo antes de traerlo de vuelta hasta Santiago. “La gente de los pueblos el domingo venía a verme”. Tal era la atracción del propio personaje.  

El equipo durante el rodaje.
Antonio y su equipo con el Mestre Mateo. Foto: @academiagalegaa

Y allí conoció a Amparo, gallega y rubia; casi como él, vamos. Pero el amor, como es sabido, no hace distingos. “Se convirtió en mi vida”. Hasta el punto de que tuvieron dos hijos y ella no dudó a la hora de volver con él a casa: “Es muy difícil encontrar gente que te acompañe hasta el fin de mundo”. Esa era Amparo.  

Pero la Guinea de 1990 nada tenía que ver con la de antaño. “No había ni calles”. Y tampoco ningún apoyo institucional para alguien que traía consigo una “blanca” y un “coche”. “Éramos enemigos del pueblo”. Y claro, en esa situación Amparo y los niños se van por un lado, Marcelo por el otro. “Había cosas que hacer aquí”, afirma entre convencido y devastado.  

Lo cierto es que algo de razón tenía, porque allí, en Malabo, Marcelo se va a convertir en Manoliño Nguema para los suyos, y en el padre del teatro moderno en el país. Un escuela en la que se han formado miles de alumnos guineanos, entre ellos nuestro Russo -el que preguntaba por el significado de morriña-, o Gorsy Edú, el otro protagonista del documental, el del Marcelo hombre que regresa a su país.  

El documental 

Juntos, tres generaciones distintas que Antonio ha sabido llevar a la pantalla. "Lo primero fue hablar con Marcelo y sonsacarle. Nos costó que nos contase que había estado con García Márquez, con Picasso, con Dalí, con Chaplin...”. Pedacitos sueltos de una vida gigantesca que, imagínense, no llegan a salir en el documental. “Es muy humilde”, resume Antonio. 

Marcelo Ndong en la portada del documental.
Manoliño Nguema en otra de las escenas del documental.

De hecho, costó convencerlo. “Marcelo tenía sus reticencias, y sólo aceptó cuando le explicamos que la obra buscaba reconocer a las siguientes generaciones”. Entonces, sí, el proyecto de Manoliño Nguema empezó a cobrar vida. De modo muy altruista, pero vida a fin de cuentas.  

Porque esto tampoco iba a ser fácil. “Conseguimos una pequeña subvención de Agadic (Axencia Galega das Industrias Culturais) y con eso pagamos el viaje y las condiciones de la estancia en Guinea Ecuatorial. Nadie cobraba, pero por lo menos podíamos estar cómodos y trabajar a gusto”, recuerda Antonio, que desde el presente añade valor añadido a lo ya hecho: “Queremos volver a abrir las becas, con una doble vía que ponga en relación la técnica y el entrenamiento de Galicia, por un lado, con las etnias y los instrumentos de Guinea, por el otro”.

"LO PRIMERO FUE HABLAR CON MARCELO Y SONSACARLE. NOS COSTÓ QUE NOS CONTASE QUE HABÍA ESTADO CON GARCÍA MÁRQUEZ, CON PICASSO, CON DALÍ, CON CHAPLIN...”. PEDACITOS SUELTOS DE UNA VIDA GIGANTESCA.

Para ello cuentan con el mejor embajador posible, Russo, que sigue en Galicia en la Escuela de Teatro de la Miteu, en Ourense. “Él está sin beca. Ya traerlo fue complicadísimo. Los trámites empezaron en septiembre y concluyeron en febrero”, describe Antonio, que no duda en la voluntad de cualquier retornado de “volver a traer a su país todo lo aprendido”. “Si le das una oportunidad, la devuelven como motor de desarrollo”, añade.  

Lo sabe bien Marcelo Ndong, que un día partió hacia lo desconocido y descubrió una tierra que lo ha hecho suyo para siempre. La Galicia de Manoliño Nguema. No se la pierdan. Un relato cargado de esperanza para el que sólo necesitan hora y media 

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El Día del Libro se reinventa en una fiesta virtual para fomentar la lectura

  • La cultura sigue activa en Galicia en los tiempos del coronavirus y bibliotecas, autores y editoriales organizan actividades a través de las redes sociales para mantener viva la fecha
23
Apr
2020
"Balcóns de lectura". Foto: Biblioteca Pública de Lugo

Será un día atípico tal y como estamos acostumbrado a vivir el Día del Libro. Una fecha simbólica para celebrar e impulsar la cultura, la lectura y reconocer la labor de todos los que nos permiten sumergirnos en historias ajenas o viajar a través de páginas, o dispositivos electrónicos. Pero este año no habrá eventos en las librerías ni en las bibliotecas, ni ferias, ni firmas de los autores. En 2020 el Día del Libro se reinventa y traslada a Internet una fiesta virtual que ofrece en Galicia un largo índice de actividades y propuestas. Hoy no importa en qué lugar estés, todas están a tu alcance. ¿Quieres conocerlas? ¿Tú cómo celebras la lectura?

Las bibliotecas públicas de la Xunta se han lanzado a las redes para seguir en contacto con los lectores y usuarios organizando iniciativas como “Balcóns de Lectura” en la de Lugo.

Una ruta digital por librerías, escritores y mediadores culturales que desde sus balcones dejan sus sugerencias y sus textos para luego publicarlas en Internet y que podamos disfrutarlas. Recomendaciones que también impulsa la Biblioteca Pública de Ourense a través de distintas acciones en redes.

En A Coruña, la González Garcés puso en marcha el concurso “Encriptados”, en el que los participantes dejan un mensaje en su Facebook con el título del libro que están leyendo durante el confinamiento descrito en emoticonos. A partir de hoy podrá verse el resultado y ¡habrá que adivinar a qué libros corresponden!

La red de bibliotecas municipales coruñesas también ha lanzado la campaña “Mollámonos polo libro” a través de sus canales virtuales y se presentará la iniciativa “Lemos para ti”, un conjunto de narraciones orales que los bibliotecarios difundirán en Spotify y en la radio.

La censura literaria a lo largo de los siglos es el eje de la exposición virtual que impulsa la de Pontevedra. “Libros prohibidos” que podrás conocer hasta el 15 de mayo en su página web. 

Y si lo que quieres es viajar sin salir de casa, la biblioteca pública de Vigo Juan Compañel invita a sus usuarios a llenar en sus redes sociales una guía de viaje y una guía de lectura con sus lugares y libros destacados. Este particular mapa podrá recorrerse hoy, como también la exposición virtual “Libros y ciudades: calles, relatos, caminos convergentes”. En ella se repasan obras significativas de la literatura gallega e internacional, destacando fragmentos que describen los lugares en los que transcurren.

Y tú, cómo lees, ¿en papel?
¿o en formato electrónico?

Por su parte, la biblioteca de Santiago Ánxel Casal ha puesto en marcha el relato colectivo "Conto a moitas mans", una historia colaborativa a través en este caso de Twitter

Desde la Cidade da Cultura, la Biblioteca de Galicia destacará algunos títulos con ejemplares únicos que se encuentran en la red de bibliotecas gallegas.

Además, la Librería Institucional de la Xunta propone que visites distintas obras, desde infantiles y juveniles a históricas y epistolares.

Recuerda que la plataforma Galicia Le ha facilitado el acceso a todos los públicos y sólo tienes que registrarte online para disponer de más de 4.500 títulos.

Los museos también participan de la celebración del Día del Libro. Los que forman parte de la red de la Xunta realizan todos los años un “bookcrossing”, un proyecto conjunto con bibliotecas de museos y centros de arte de toda España que en esta ocasión ha tenido un gran espacio en las redes. Cada centro participante compartirá en línea un libro de su colección o catálogo para consultar o descargar. La Biblioteca Artium de Victoria será la encargada de elaborar un vídeo y difundirlo.

Biblioteca Pública de Galicia. Cidade da Cultura

Otra de las propuestas que el Día del Libro ofrece en Galicia es la lectura a través de las redes. La editorial gallega Hércules de Ediciones lo hace a través de sus perfiles en Facebook e Instagram. A partir de las 13.30 horas abren sus obras y sus pantallas José María Paz Gago, Isabel Villanueva y Estefanía Padullés, entre otros.

Los autores gallegos y las editoriales se vuelcan en las redes para conectar contigo

La campaña #envozpropia de Xerais permite que escuchemos de la voz de los propios escritores fragmentos de sus obras. Si quieres conocer a los autores gallegos contemporáneos no dejes pasar esta oportunidad: Manuel Rivas; Pedro Feijoo; Rosa Aneiros; Ledicia Costas; María Xosé QueizánMaría Reimóndez; María Solar; Antonio García Teijeiro; Marcos Calveiro; Diego Ameixeiras y Yolanda Zúñiga son algunos de ellos. Sigue en redes sociales las etiquetas #envozpropia; #librosxerais; #literaturagalega; #quedanacasa.

A nivel nacional, el grupo Penguim Random House programa una fiesta en directo entre las 9.30 y las 22.00 horas en su Instagram @Megustaleer en la que participarán autores gallegos como Manuel Rivas, Andrés Suárez, Arantza Portabales y Manuel Jabois.

Como ves, tienes mil y una propuestas para rendir homenaje a la lectura. Un viaje por la literatura y por Galicia sin salir de casa. ¡Celebra hoy la fecha, pero lee todos los días!

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BOX Purefy, un contenedor que desinfecta y reduce la transmisión del coronavirus

  • La empresa gallega MyBOX Experience fabrica en Ourense el primer túnel de desinfección portátil, que además mide la temperatura corporal y permite la comunicación con centros sanitarios
28
Apr
2020
Túnel de desinfección. Foto: MyBOXExperience
Recreación del box en la entrada de un hospital. Foto: MyBOXExperience

Galicia tiene un nuevo mapa, que ahora está señalado con puntos de solidaridad, talento, investigación, tecnologías innovadoras de empresas que reinventan su producción para estar al servicio del bienestar de los demás. Uno de estos puntos está en el polígono de San Cibrao das Viñas, en Ourense, desde donde MyBOX Experience plantea espacios a partir de containers marítimos. Desde 2014, reutiliza, rediseña y da vida y forma a las ideas, desde stands comerciales a piscinas y viviendas vacacionales. Con la llegada del coronavirus, descartaron parar y decidieron buscar un proyecto que pudiera ayudar en la protección de las personas.

Así nace BOX Purefy, un contenedor que desinfecta exteriormente en seis segundos y toma la temperatura a las personas para evitar la propagación del Covid-19.

Al ser portátil y de fácil instalación, está concebido para situarlo por ejemplo, a la entrada de hospitales, estaciones de transporte, universidades, o centros, de trabajo o de ocio, con gran tránsito.

¿Y cómo funciona? El túnel tiene un pasillo de entrada y otro de salida, ideado de modo bidireccional para el paso de varias personas. Cuenta con dispensadores de hidrogel, control de temperatura corporal con infrarrojos y cámaras térmicas, y zona de alfombra húmeda para desinfectar también la suela de los zapatos; así como diferentes opciones de control de accesos y de presencia. 

Cuando caminas por el interior, el box desprende una solución que reduce la carga viral y bacteriológica, y te desinfecta, eliminando gérmenes, bacterias, hongos y virus, un tratamiento que es además natural, porque la ecología también importa en este proyecto. 

La empresa ultima la fabricación de Box Purefy. Foto: MyBOXExperience
Box cedido para la recogida de muestras en Ourense. Foto: MyBOXExperience

MyBOX Experience utiliza como tecnología Airlite, una pintura exterior e interior que purifica las superficies pintadas y el aire. La ecopintura convierte las paredes en un purificador natural del aire, gracias al efecto de la luz, eliminando microorganismos y otros productos contaminantes. Un box completamente ecológico.

La innovación de esta empresa gallega, con su CEO, David González Rey al frente, está trabajando también para dotar al contenedor de interconectividad con los departamentos de Recursos Humanos o de Sanidad con el usuario a través del móvil, para aprovechar la medición de la temperatura corporal e informar de si está bien o no para así hacerle un test rápido. En el caso de que fuera positivo las autoridades sanitarias estarían informadas.

El prototipo de Box Purefy se fabrica en Ourense, con el asesoramiento y apoyo de instituciones públicas, científicas y sanitarias, y el interés de una multinacional. Además, los componentes con los que producen son 100% nacionales.

Desde MyBOX Experience ultiman los detalles de su túnel de desinfección y ahora también una versión "mini", un arco para locales más pequeños, así como el testado de todos los productos para que sea lo más ecológico y funcional posible, probando desinfectantes neutros inocuos para las personas o animales.

El contenedor marítimo sigue creciendo en su proceso de transformación y comercialización, a la vez que empiezan los pedidos y aumenta el interés de varias empresas para verlo colocado en Galicia, España o Europa. Por el momento el que ya cumple su función es el container que MyBOX ha cedido al Sergas en Ourense para acoger la recogida de muestras del estudio de seroprevalencia que se realiza estos días en la comunidad. Que la innovación gallega no pare.

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La automoción gallega desarrolla respiradores artificiales para luchar contra el coronavirus

  • La planta de Vigo de PSA y el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia se han unido al proyecto solidario de la tecnológica coruñesa Bionix y fabrican una unidad de impulsión de aire reutilizando componentes de los coches
17
Apr
2020
Desarrollo de respiradores artificiales. Foto: Groupe PSA

La industria gallega se ha transformado para luchar contra el coronavirus, empresas que no paran, pero cambian su producción para sacar miles de mascarillas o batas de sus máquinas de coser, y sectores como el de la automoción que reutilizan componentes de los vehículos para colaborar en la fabricación de respiradores para los pacientes de Covid-19. 

Es el caso de lo que está ocurriendo en Vigo, donde el grupo PSA y el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia trabajan en el desarrollo de la unidad de impulsión de aire para los respiradores artificiales que ha ideado la compañía de alta tecnología Bionix.

Son la colaboración y las sinergias que se crean entre todos las que se marcan objetivos y consiguen poner en marcha ideas para ayudar a los demás, y eso es lo que se está haciendo en Galicia, unir fuerzas,  solidaridad, tecnología y mucho talento gallego para avanzar lo más rápido posible hacia la posible industrialización de un recurso imprescindible para la supervivencia  de los enfermos más graves.

La tecnológica coruñesa Bionix lidera en Galicia un consorcio de empresas volcadas en sacar adelante este proyecto solidario que pueda aportar una solución a las necesidades de los hospitales.

Se trata de que en el caso de un posible recrudecimiento de la pandemia, poner a disposición de la sanidad, si así lo demanda, una solución que permitiría complementar las capacidades existentes en equipos de respiración cumpliendo todas las exigencias de validación médica.

El papel que juegan PSA y CTAG se centra, como explican, en “tareas de diseño, prototipado y pruebas funcionales y de robustez, colaborando en el desarrollo del sistema electrónico de regulación de la mezcla de oxígeno con el aire y de sistemas alternativos de impulsión de aire”

Para ello se aprovecha la reutilización de componentes de los vehículos fabricados en la planta de Vigo, que ofrecen “alta fiabilidad”.

¿Y cómo se consigue llevar a cabo una empresa de tal importancia? 

El 18 de marzo, apenas cuatro días después de que se decretara el estado de alarma, el proyecto de Bionix nació para paliar un posible colapso sanitario. Constató la necesidad que hay de respiradores cuando las cifras de afectados no habían hecho más que empezar a sumar. 

Ese mismo día comenzaron con el diseño conceptual de mecánica, hidráulica y software y el Clúster TIC Galicia coordinó la integración de otras empresas, del sector metalmecánico, de la impresión 3D y la electrónica, un “equipazo”. Y de la automoción.

Respiradores desechables. Foto: Ceaga

Teniendo la tecnología, el material y la capacidad de fabricar en serie consiguieron un prototipo asesorados por personal médico, la Fundación Novoa Santos también participa. La compañía tiene experiencia en la obtención de certificados por parte de la Agencia Española del Medicamento y conoce el procedimiento para homologar el prototipo, que el pasado 24 de marzo ya fue presentado a responsables de la Xunta para su ensayo en centros hospitalarios.

Pero es que todo lo que ha venido después es un paso tras otro de solidaridad y tecnología. Bionix dona el software de forma gratuita y el consorcio ya cuenta con las aportaciones de Cinfo, Electrónica y Comunicaciones, 3DAtlántico, Grupo Caamaño y Tatto Contract, y del sector de la automoción del CTAG, PSA, y el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (Ceaga).

Precisamente de esta última colaboración con Ceaga empezaron a producirse las primeras válvulas de los respiradores de patente gallega.

Tres empresas que participaron en la Business Factory Auto, de la Red Gallega de Aceleradoras, Lupeon, Nort3D e Inmake se unieron a la iniciativa sin ánimo de lucro y tienen una capacidad para fabricar en conjunto 900 válvulas desechables para los ventiladores hospitalarios cada 10 horas.

“Estas tres compañías, competidoras entre sí, compartieron recursos para montar en poco tiempo prototipos de válvulas desechables para respiradores, respiradores automáticos y sistemas de protección”, explica Ceaga, que aporta fondos para la compra de los materiales necesarios.

El proyecto apenas tiene un mes de vida y continúa avanzando con talento gallego, solidaridad y tecnología al servicio de la sanidad. Esperamos poder contar pronto que estos respiradores artificiales se están fabricando en serie para ayudar a salvar vidas en los hospitales de Galicia. No dejes de ver el siguiente vídeo del CTAG, que quiere agradecer a su personal el enorme esfuerzo que hacen y su colaboración en iniciativas solidarias como esta con el fabricante de coches PSA para producir respiradores mecánicos.

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La energía eólica sopla con fuerza en Galicia y generará más de 8.000 nuevos empleos en diez años

  • El potencial de este sector empuja a la comunidad a liderar la transición energética contra el cambio climático, con una producción que evita la emisión de nueve millones de toneladas de CO2
15
Apr
2020

Soplan nuevos tiempos para la eólica, con la fuerza del viento gallego y un aire limpio que sitúa a las energías renovables como la gran apuesta de una Galicia que quiere ser todavía más verde. Adiós energías contaminantes, las fuentes limpias y eficientes han llegado para quedarse y la comunidad se está preparando para liderar la transición energética contra el cambio climático con todo el empuje de la eólica.

El impacto medioambiental no solo suma para que este sector sea clave para Galicia. También el económico, con cifras tan millonarias e inmensas como las palas al viento que giran en los altos gallegos. Palas que superan los 50 metros de largo y aerogeneradores que quieren rozar el cielo con su altura de casi 100 metros. Números gigantescos.

Y el impacto se traduce también en empleo estable y de calidad. Se espera que en la próxima década la construcción de parques eólicos en la comunidad generará más de 8.000 nuevos puestos de trabajo. Y aquí te lo vamos a contar.

Porque el 2019 ha sido el año del resurgir de la eólica en Galicia. Porque la comunidad se ha convertido ya en una referencia en energías limpias y es la tercer española con nueva potencia instalada en 2019. Las cifras así lo demuestran, con la entrada en funcionamiento de 18 plantas eólicas con una potencia de 416 megavatios. Y no solo por los datos del año pasado, en total instalada solo la superan Castilla y León y Castilla La Mancha.

La construcción de estas 18 infraestructuras en 2019 supuso una inversión de 509 millones de euros y dio empleo a casi 2.400 personas. Seis de ellas son de la gallega Norvento, capaces de suministrar electricidad a 90.000 hogares

Más cifras interesantes. La generación de esta energía en 2019 permitió cubrir el 45% de la demanda eléctrica, y se espera que este año represente el 35% del total, superando con creces las medias estatales. El objetivo, que en cinco años Galicia produzca energía cien por cien renovable. Es un camino ambicioso en la lucha contra el cambio climático. Y es que la producción eólica evitó el año pasado la emisión de siete millones de toneladas de CO2.

Parque eólico en Cabo Ortegal, Galicia

¿Y cuáles son las perspectivas para 2020? Durante este año podrían empezar a operar otros seis parques, y Galicia podría llegar a cerca de 4.000 megavatios de potencia en 187 plantas. 

De cara a la década que acaba de comenzar, las previsiones apuntan a que se crearán otros 4.500 MW nuevos hasta alcanzar los 8.000 en 2030, lo que duplicará la potencia actual, y se generarán más de 8.000 puestos de trabajo nuevos, superando los 12.000 vinculados directamente con este sector. Son cifras de EGA Asociación Eólica de Galicia, que apunta a una inversión de los promotores de 5.000 millones de euros.

La importancia de estos números radica en lograr el mantenimiento de los 400 MW al año de nueva instalación de aquí a 2030, lo que repercutiría económicamente y con un gran impacto en las empresas de servicios y auxiliares gallegas.

El volumen de empleos que pretende generar este sector no es un reto, pero sí afronta un obstáculo mayor que el orográfico, encontrar los trabajadores cualificados que necesita.

La formación y la especialización jugarán un importante papel en los próximos años, pero esta industria, como otras del metal como el naval, demanda mano de obra básica, electricistas, electrónicos, gestores de energía, operadores de EPR.

Si crees que tu futuro puede estar en este sector, tienes que saber que en proyectos educativos innovadores la comunidad es pionera.

Galicia ha creado la primera FP dual de eólicos de España

El Centro Integrado de Formación Profesional As Mercedes de Lugo cuenta desde el curso 2018/2019 con Energías Renovables, el primer ciclo superior especializado en el mantenimiento de eólicos de España.

Es toda una oportunidad por la proyección de futuro que tiene el sector de las energías renovables. Puedes consultar aquí toda la oferta formativa de este centro y cómo se organizan este y otros ciclos innovadores.

 

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La cultura gallega sigue viva en los tiempos del coronavirus

  • La plataforma GaliciaLe abre el acceso a 4.500 títulos de libros, revistas o películas en formato digital para disfrutar de la cultura durante el confinamiento
  • Entra ahora y descarga de manera gratuita obras para todos los públicos y en hasta en ocho idiomas
02
Apr
2020

Es una pausa, un parón en una rutina que nunca volverá a tener el mismo sentido. En los tiempos del coronavirus las prioridades están cambiando y los hábitos y el ocio, obligados a quedarse en casa, también. Aunque hay un hábito, el de la lectura, que forma parte de nuestras vidas, y en el caso de que no fuera así, ¿por qué no aprovechar esta pausa para disfrutarlo más que nunca? 

Porque estamos encerrados, es el mejor momento para leer libros y revistas, ver películas, recorrer exposiciones de manera virtual, para que la cultura siga viva.

¿Conoces GaliciaLe? Es una plataforma de préstamos de obras en formato electrónico de las bibliotecas públicas gallegas. Para entrar, habitualmente es necesario tener un carné de usuario, pero ahora, para facilitar el acceso, se abre a toda la población para que desde todos los hogares se disfrute de la cultura durante el confinamiento que ha provocado la pandemia del coronavirus.

¿Y qué puedes encontrar en GaliciaLe? Más de 4.500 títulos de libros, revistas o películas que puedes descargar y ver en tus dispositivos electrónicos: ordenadores, tabletas o teléfonos móviles. La mayoría están en gallego y en castellano, pero también en otros seis idiomas: inglés, portugués, francés, italiano, catalán y euskera. Los hay para todas las edades, obras infantiles y juveniles, y si lo que quieres es otro tipo de entretenimiento, hay 31 revistas y 300 audiovisuales hechos en Galicia, desde largometrajes y cortos hasta documentales. Todo un catálogo de cultura gallega.

Para entrar en la plataforma solo tienes que registrarte a través de este formulario disponible en la página web de GaliciaLe. Es muy fácil y rápido. Tras rellenarlo, recibirás en tu correo electrónico las claves de acceso. Cuando finalice el estado de alarma, los usuarios dispondréis de 30 días para recoger el carné y seguir disfrutando de las ventajas de la red de bibliotecas públicas de Galicia y de este catálogo.

¿Ya tienes tus claves? Entonces prepárate para bucear entre una gran marea de páginas e imágenes. Eso sí, en formato digital. Para los amantes del papel y del olor y el sonido que hacen las hojas al pasar, habrá que esperar un poco para entrar en las bibliotecas o en las tiendas a adquirir cultura. Si tienes las estanterías de casa llenas de libros, eres un afortunado. Para todos, ¡aprovechad la pausa y la oportunidad que abre GaliciaLe!

Un viaje por el tiempo dentro de Galicia

Esta medida se enmarca en la campaña #aculturasegue de la Consellería de Cultura. Y para seguir sumando iniciativas a favor del ocio desde el hogar, los archivos gestionados por la Xunta (Archivo de Galicia; e históricos, del Reino de Galicia, Lugo, Ourense y Pontevedra) proponen un viaje por el tiempo dentro de Galicia. Puedes ver exposiciones virtuales en 3D y recorridos 360 grados o las muestras del Archivo del Reino.

Aunque los museos no estén abiertos físicamente, sí lo están en modo virtual. En la mayoría, de los gestionados por la Xunta, puedes recorrer sus exposiciones, por ejemplo en el Centro Gallego de Arte Contemporánea en Santiago o en el Museo de Bellas Artes de A Coruña

Y lejos de las ciudades, conoce el Museo del Castro de Viladonga y el propio castro, el Massó y contempla desde dentro las pallozas de O Cebreiro. Aquí tienes todas las visitas virtuales.

¿Sigue viva o no la cultura gallega en los tiempos del coronavirus? Disfrútala y difúndela.

 

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Drones contra minas antipersona, un proyecto gallego premiado con los Oscar del Espacio

  • CX-Geodrone, impulsado por la Universidad de Vigo y la de Oviedo, utiliza sensores radar para detectar también masas forestales, vertidos de hidrocarburos o basura en el mar
  • La ingeniera de Telecomunicaciones Yolanda Rodríguez es una de las promotoras y además una investigadora retornada tras estudiar el doctorado en Estados Unidos
26
Mar
2020

Y el Oscar del Espacio a la mejor idea es para... el proyecto CX-Geodrone. Como estrellas tuvieron que sentirse los promotores de esta iniciativa cuando recogieron el Space Oscar 2019 imponiéndose a más de 300 propuestas emprendedoras de toda Europa basadas en la navegación por satélite. ¿Y quiénes son los ganadores? La Universidad de Vigo y la de Oviedo, que llevan más de ocho años colaborando y han materializado una idea que consiste en instalar sensores radar en drones en vuelos de baja altura, lo que abre todo un nuevo abanico de posibilidades de uso.

Entre las aplicaciones en las que están trabajando está la localización de minas antipersona enterradas, la detección de masas forestales o de vertidos como fuel oil o basura en el mar, o incluso restos arqueológicos.

La localización de minas antipersona es un problema muy grave en varios países africanos, donde en Angola, por ejemplo, podrían quedar sin detectar dos millones de dispositivos que mutilan cada día a personas y que no permiten hacer uso de buena parte de la superficie productiva. El sistema, mediante un radar montando en un dron, detecta con una precisión alta minas y dispositivos enterrados, según Yolanda Rodríguez, una ingeniera de Telecomunicaciones promotora de esta iniciativa y también una investigadora retornada. 

 

Estudió Teleco en la UVigo y el doctorado en la Northeastern University de Boston. Regresó de Estados Unidos en 2015, cuando el grupo de Antenas, Radar y Comunicaciones Ópticas, integrado en el centro de investigación atlanTTic de la UVigo, la reclutó. Además ha conseguido una beca nacional Juan de la Cierva. Todo un currículum de talento gallego.

El reto de este proyecto es llevar de manera exitosa esta tecnología al mercado y solucionar problemas reales.

Y es que se trata de una tecnología que no existía hace diez años y por eso el mérito y valor de la iniciativa es todavía mayor. Así lo valoró también el jurado de la Mejor Idea del Año Galileo Masters 2019, que reconoció, además de los beneficios sociales de CX-Geodrone, su clara visión empresarial.

El objetivo es que el proyecto se convierta este año en una empresa. Y otro de los nichos de mercado en el que pueden volcarse para ser sostenibles es el de detección de masa forestal, ya que el radar podría detectar con exactitud  y con poca inversión cuántas toneladas de madera hay en una zona.

Por el momento el proyecto cuenta con el apoyo de Zona Franca de Vigo, que patrocinó la fase regional del concurso, y les proporciona la incubación en el vivero del edificio Aeroespacial de Porto do Molle durante un año. El reto no ha hecho más que despegar.

¿Qué son los Oscar del Espacio?

Es un premio de la convocatoria Galileo Masters promovida por la Agencia Europea GNSS, la Agencia Espacial Europea, el Centro Aeroespacial Alemán y el Ministerio Federal Alemán de Transporte e Infraestructuras Digitales. La gala, que se celebró en Helsinki a finales del año pasado, está promovida por el Gobierno finlandés y la Comisión Europea. Acudieron a recoger el Oscar del Espacio, acompañados de representantes de la UVigo y del Consorcio Zona Franca, varios de los diez integrantes del proyecto, y además de Yolanda Rodríguez, estaban el catedrático de la UVigo Antonio Pino y el catedrático de la Universidad de Oviedo Fernando Las Heras.

¿Sabías todo lo que puedes conseguir si estudias en una universidad gallega? 

CX-Geodrone se enmarca en el proyecto RadioUAV, una iniciativa en la que participan diez investigadores de las Universidades de Vigo y Oviedo, y que cuenta con una ayuda de más de 300.000 euros del programa Ignicia de la Xunta. También fue seleccionada para participar en el modo incubadora de la primera edición de la aceleradora Business Factory Aero.

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DE GALICIA AL CAPITOLIO

  • El de Francisco Castro es otro más de los miles de relatos que construyen la diáspora gallega; un ir y venir con el Atlántico como telón de fondo y que, en este caso, termina en nuestra tierra con el apoyo del programa de retorno emprendedor que cada año promueve la Xunta
27
Jul
2022

El relato de la diáspora es la historia de la Galicia de entonces y de ahora; de aquellos que marcharon y que marchan; de la añoranza propia de las imágenes en blanco y negro, casi gris, o de la morriña más moderna del color, de la tecnología, de las distancias. Un ir y venir de generaciones y de gente, tan vivo, tan actual, tan presente, que, sin ellos, Galicia nunca hubiese llegado a ser Galicia.

Lo sabe bien Francisco Castro Freijo, gallego que, como tantos, hizo las Américas antes de retornar a nuestra tierra, a Sanxenxo, donde ahora, instalado de vuelta en el taller de su padre, continúa sacando de cada piedra su secreto, un pedacito de alma que la transforma en algo único.  

“Me fui por una oferta de trabajo que llegó desde allá”, relata este escultor gallego que aceptó una de las ofertas que la Escuela gallega de canteiros anunciaba buscando “gente dispuesta a ir para allá”. ¿Para dónde? Para América, para Washington, para el Capitolio.

Francisco participa en la restauración del edificio más significativo de Estados Unidos, ese que alberga las dos cámaras del Congreso, y que no hace tanto fue noticia, triste, por otros motivos. “Me parecía surrealista”, rememora Francisco al valorar el asalto al Capitolio de enero de 2021. “Estuve tres años y medio allí trabajando, y aunque coges confianza, todos los días tenías controles, te miraban con lupa, las herramientas que llevabas, todo. Era una fortaleza”, sentencia.

Pero esa es otra historia en un plano diferente del relato. El de Francisco, ya entonces, transcurría de vuelta a nuestra tierra para reencontrarse con la familia que había dejado atrás. “Cuando me hicieron la propuesta, mi mujer, Lucía, estaba embarazada”. Hablamos del año 2017 y Pedro, el pequeño de los Castro -su hermana Paula tiene 7 años- nació lejos de su padre. Un punto más de conexión con la diáspora, con la de antes y con la de hoy, que demanda siempre algún esfuerzo en la búsqueda de ese final feliz, que a veces surge, a veces no.

“Me fui solo para allí, con otra persona de aquí a la que no conocía”, prosigue Francisco, que vuelve por primera vez tras el parto del pequeño Pedro. “Estuve un mes”, y otra vez de vuelta sobre el azul inmenso del Atlántico. Allí le espera más trabajo, más arte, más pedacitos de alma en cada piedra, en cada talla. El Cementerio Nacional de Arlington o el museo botánico son algunos de los ejemplos

Pero Francisco añora y la tierra tira. “Cada tres meses me venía casi un mes”. Hasta que el Covid lo cambia todo. “Durante la pandemia tuve que permanecer nueve meses allá sin poder viajar”. Una situación a la que suma la incertidumbre, la única certeza del hoy, del ahora y del aquí: “No sabías qué iba a pasar, daba un poco de miedo estar lejos de la familia en otro país en el que tampoco conoces el idioma”.

Porque Francisco se fue sin dominar el inglés y volvió sin dominar el inglés –“trabajamos de noche y no podía compaginar las clases con el trabajo”-, añorando Galicia a cada instante, en cada esquina, en cada comida gallega no gallega, como esos cocidos “con otros ingredientes, aunque de esencia gallega”.

Pero volvamos al Covid, al retorno a Galicia. “Vine en 2020, pero después de que me cancelaran cinco vuelos para venir a mi familia pensé que había llegado el momento de irme y no volver”, detalla Francisco con la seguridad que otorga hablar de algo ya vivido. El presente es siempre más incierto.

Un retorno para el que contó con el programa de apoyo al retorno emprendedor que cada año promueve la Xunta de Galicia con el objetivo de facilitar la vuelta a casa de aquellos que un día tuvieron que partir.

El vínculo, no obstante, permanece: “Tengo un trabajo ahora de mármol para el Capitolio: trozos de capiteles que una vez que los mande los ensamblan”. Francisco sigue así creando, uniendo dos puntos que parecen muy lejanos, pero que se tejen a través de una montaña de relatos construidos por gallegos de aquí y de allá. Buena gente que, al final, escoge nuestra tierra para vivir, para construir su relato personal y colectivo. El de una Galicia emigrante que retorna, porque extraña, porque aquí “se vive mejor”, con la familia y todo un futuro por delante.

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MUCHO DE BAHÍA EN NUESTRA TIERRA

  • Karol Farias (Salvador de Bahía, 1979) esconde varios relatos circulares: el personal, que transita en un ida y vuelta que une Galicia con Brasil; y el profesional, basado en una visión de la moda sustentada en la propia economía circular. Un proyecto que ha impulsado gracias al apoyo de la Xunta
29
Apr
2022
Karol Farias y su abuelo.

Todas las historias de diáspora tienen un punto de partida; un pedacito de tierra guardado en la memoria del olvido, ese lugar de sombras desde el que se rescata la nostalgia para comenzar a construir un buen relato. En este caso nos situamos en la parroquia de Verducido, concello de A Lama, uno de esos espacios tan gallegos que mezclan, de modo casi perfecto, un verde húmedo de morriña con un gris perenne de añoranza, y que, a su modo, se resume en las paredes de la iglesia parroquial, donde el moho decora desde siempre la piedra centenaria.

Allí nació hace mucho o poco tiempo -todo depende del contexto con el que se afronte el devenir de cada día- Armindo Rodeiro Piñeiro, uno de esos niños gallegos que la guerra, la vida y el hambre se llevó lejos de aquí. Tan lejos que puso de por medio todo el azul eterno del Atlántico hasta arribar a Salvador de Bahía, donde creció, se hizo hombre y soñó con el futuro.

Armindo fue el único de sus hermanos que se casó con una brasileña, Cremilda, para que luego digan que la tierra no tira hasta el final. Un matrimonio feliz del que nacieron cuatro hijos. Una de ellas, Cristina, que se casaría con Humberto antes de incorporar otras tres personas al árbol familiar, Rafaela, Humberto y Carolina Farias, por fin, protagonista principal de nuestra historia, que ocho décadas después continúa el relato familiar de emigración, pero a la inversa, deshaciendo hacia Galicia las infinitas millas del Atlántico.  

“Siempre estuvimos muy conectados con Galicia”, recuerda Karol Farias, aludiendo a la gran comunidad de gallegos con la que cuenta Salvador de Bahía. Una unión que se plasma a través de deseos, de anhelos infantiles de retorno que crecen, como ella, hasta madurar, sin dejar de estar ahí: “Desde niña quería venir a Galicia, pero no encontraba cómo”.

El abuelo de Karol con sus padres y hermanas.
La madre de Karol, la bisabuela y ella de bebé.

Una búsqueda que se intensifica y que la conduce, muchas veces, hasta el Consulado de España, en un afán permanente por devolver a nuestra tierra el relato familiar. Pero no iba a ser el Consulado, sino la Xunta de Galicia, quién le abriese de par en par las puertas del retorno.

“En 2019 vi un anuncio en Facebook de las becas BEME”, detalla, en referencia al acrónimo, en gallego, de las Bolsas Excelencia Mocidade Exterior, que cada año promueve el gobierno de Galicia para traer de vuelta a casa a todos aquellos jóvenes gallegos, hijos o nietos de gallegos, que un día tuvieron que partir.

Sin embargo ese Mocidade (juventud), apellido ineludible de las becas, la disuadió en un primer momento. “Yo tenía 39 años y pensaba que eso no era para mí”, recuerda, entre risas, pensando, equivocada, que no era joven siéndolo. La duda, ese sentimiento tan humano de despejar cualquier incógnita, por suerte, hizo el resto y Karol consultó los requisitos: “Vi que estaba contemplado, que aún era joven, y me apunté a la beca”.

Porque más allá del tópico, la juventud es, sobre todo, un sentimiento, un sentirse joven, un querer emprender e impulsar, desde aquí, desde la tierra de sus bisabuelos, de sus abuelos, de su familia, de ella misma, un proyecto familiar y personal.

Ese es el primer requisito para iniciar el camino de retorno, la ruta que trajo a Karol, gracias a las BEME, de vuelta a casa, a donde regresó para cursar un Máster en dirección de empresa en la Universidad de Santiago, campus de Lugo, donde finalmente se quedó. Gracias a él perfeccionó una idea de negocio que ha plasmado, finalmente, en Aoba Upcycling, marca de moda circular que puso en marcha en diciembre del año pasado.

Salvoconducto
Salvoconducto

Un proyecto con el Karol Farias sigue reforzando su vínculo con Galicia a través de la creación de diferentes prendas hechas con retales de otras que ya no se usan, a las que da una nueva vida. Esta unión con nuestra tierra la reconoce cuando habla de una colección que busca, precisamente, eso: “Contar la historia de mi emigración”.

“Me gusta todo de Galicia. Me gusta que tiene mucho contacto con la naturaleza, que está muy conservada en términos ambientales; me encanta la gente y la cultura”, señala, antes de avanzar que “la próxima colección estará inspirada en el Entroido”. “La foliada, las panderetas… veo mucho de Bahía aquí”

Programa Merlo y ayudas al retornado emprendedor

Para desarrollar este proyecto, Karol ha contado, también, con el asesoramiento que ofrece el programa Merlo, que impulsan Xunta y Fundación Ronsel, y con los apoyos que facilita el gobierno gallego para el retorno emprendedor. Una base sobre la que ha ido abriéndose un hueco y que ha conducido a su empresa a la Circular Fashion Week Madrid, en donde ahora se encuentra tras ser una de las 18 seleccionadas de un total de 80 solicitudes.

Antes de todo esto, Karol Farias nunca había estado en Galicia, aunque sabía y sentía casi todo de ella desde niña, desde que descubrió un relato familiar único, de diáspora, que entrelaza vidas que crecen, que van para volver, ofreciendo testimonios inimaginables que guardan un fondo de nostalgia y de morriña. El fondo de Galicia; de esa Galicia a la que ha vuelto con su hijo, Lucas, y en la que quiere seguir escribiendo este relato de emigración capaz de unir como si nada Verducido con Bahía.

Collar con el árbol genealógico de la parte de su familia que emigró.
Traje gallego en el desfile
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