- La planta de Vigo de PSA y el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia se han unido al proyecto solidario de la tecnológica coruñesa Bionix y fabrican una unidad de impulsión de aire reutilizando componentes de los coches
La industria gallega se ha transformado para luchar contra el coronavirus, empresas que no paran, pero cambian su producción para sacar miles de mascarillas o batas de sus máquinas de coser, y sectores como el de la automoción que reutilizan componentes de los vehículos para colaborar en la fabricación de respiradores para los pacientes de Covid-19.
Es el caso de lo que está ocurriendo en Vigo, donde el grupo PSA y el Centro Tecnológico de la Automoción de Galicia trabajan en el desarrollo de la unidad de impulsión de aire para los respiradores artificiales que ha ideado la compañía de alta tecnología Bionix.
Son la colaboración y las sinergias que se crean entre todos las que se marcan objetivos y consiguen poner en marcha ideas para ayudar a los demás, y eso es lo que se está haciendo en Galicia, unir fuerzas, solidaridad, tecnología y mucho talento gallego para avanzar lo más rápido posible hacia la posible industrialización de un recurso imprescindible para la supervivencia de los enfermos más graves.
La tecnológica coruñesa Bionix lidera en Galicia un consorcio de empresas volcadas en sacar adelante este proyecto solidario que pueda aportar una solución a las necesidades de los hospitales.
Se trata de que en el caso de un posible recrudecimiento de la pandemia, poner a disposición de la sanidad, si así lo demanda, una solución que permitiría complementar las capacidades existentes en equipos de respiración cumpliendo todas las exigencias de validación médica.
El papel que juegan PSA y CTAG se centra, como explican, en “tareas de diseño, prototipado y pruebas funcionales y de robustez, colaborando en el desarrollo del sistema electrónico de regulación de la mezcla de oxígeno con el aire y de sistemas alternativos de impulsión de aire”.
Para ello se aprovecha la reutilización de componentes de los vehículos fabricados en la planta de Vigo, que ofrecen “alta fiabilidad”.
¿Y cómo se consigue llevar a cabo una empresa de tal importancia?
El 18 de marzo, apenas cuatro días después de que se decretara el estado de alarma, el proyecto de Bionix nació para paliar un posible colapso sanitario. Constató la necesidad que hay de respiradores cuando las cifras de afectados no habían hecho más que empezar a sumar.
Ese mismo día comenzaron con el diseño conceptual de mecánica, hidráulica y software y el Clúster TIC Galicia coordinó la integración de otras empresas, del sector metalmecánico, de la impresión 3D y la electrónica, un “equipazo”. Y de la automoción.
Teniendo la tecnología, el material y la capacidad de fabricar en serie consiguieron un prototipo asesorados por personal médico, la Fundación Novoa Santos también participa. La compañía tiene experiencia en la obtención de certificados por parte de la Agencia Española del Medicamento y conoce el procedimiento para homologar el prototipo, que el pasado 24 de marzo ya fue presentado a responsables de la Xunta para su ensayo en centros hospitalarios.
Pero es que todo lo que ha venido después es un paso tras otro de solidaridad y tecnología. Bionix dona el software de forma gratuita y el consorcio ya cuenta con las aportaciones de Cinfo, Electrónica y Comunicaciones, 3DAtlántico, Grupo Caamaño y Tatto Contract, y del sector de la automoción del CTAG, PSA, y el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (Ceaga).
Precisamente de esta última colaboración con Ceaga empezaron a producirse las primeras válvulas de los respiradores de patente gallega.
Tres empresas que participaron en la Business Factory Auto, de la Red Gallega de Aceleradoras, Lupeon, Nort3D e Inmake se unieron a la iniciativa sin ánimo de lucro y tienen una capacidad para fabricar en conjunto 900 válvulas desechables para los ventiladores hospitalarios cada 10 horas.
“Estas tres compañías, competidoras entre sí, compartieron recursos para montar en poco tiempo prototipos de válvulas desechables para respiradores, respiradores automáticos y sistemas de protección”, explica Ceaga, que aporta fondos para la compra de los materiales necesarios.
El proyecto apenas tiene un mes de vida y continúa avanzando con talento gallego, solidaridad y tecnología al servicio de la sanidad. Esperamos poder contar pronto que estos respiradores artificiales se están fabricando en serie para ayudar a salvar vidas en los hospitales de Galicia.