El voto implorado de la galleguidad

  • Finalmente, 12.359 gallegos del exterior (el 2,6% de los que tenían derecho) han solicitado el voto para las elecciones del 12 de julio
  • La cifra, inferior a la de los comicios suspendidos de abril, pone de manifiesto las dificultades sobrevenidas por la actual pandemia, pero también derivadas del sistema de voto rogado
29
Jun
2020

Hubo un tiempo en el que la galleguidad podía acudir a las urnas ágilmente, sin tener que someterse al actual proceso, que ya resulta farragoso desde el nombre: el voto rogado.

Tan rogado que de los 2.697.375 gallegos con derecho a voto el 12 de julio, 463.163 residís en el exterior. De estos, 12.359 (un 2,6%) sois los que habéis solicitado el voto finalmente.

La cifra, que supone un retroceso de más de 3.000 votantes sólo con respecto a las elecciones de abril suspendidas a causa de la actual pandemia de coronavirus (entonces habíais solicitado el voto 15.642 gallegos del exterior), pone de manifiesto dos dificultades: de un lado, la propia crisis sanitaria y social derivada del Covid-19; de otro, la ineficacia del voto rogado.

Las dificultades de un sistema ineficaz

Una eficacia que ha venido denunciando la propia galleguidad desde estas páginas.Lo del voto rogado es complicadísimo. El correo, tradicionalmente, no funciona. Y ahora es todavía peor con el tema de la pandemia. El gobierno español debe buscar una alternativa que facilite que la gente pueda votar. Lo que hay ahora, más que un voto rogado, es un voto implorado”, lamenta Amanda Barrio, miembro del Consejo de Residentes Españoles en Sao Paulo.

En la misma línea se pronuncia, desde Argentina, Susana Carbia, miembro del Consejo de Residentes Españoles y representante en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, que demanda la sustitución del voto rogado por un sistema efectivo que permita, de verdad, la participación ciudadana.

La secunda Roberto González Perez, presidente de la Federación de Centros Españoles en Venezuela, que recuerda que han pedido en numerosas ocasiones la eliminación de este voto rogado al Gobierno español.

Como lo ha hecho también el hasta ahora secretario general de la Emigración de la Xunta de Galicia, Antonio Rodríguez Miranda, que en numerosas ocasiones ha manifestado que “la única manera de devolver a los españoles del exterior su derecho a participar en las decisiones sobre el futuro de su tierra” es la eliminación de este sistema. “La experiencia nos muestra que el voto rogado es un proceso ineficiente que impide, de facto, ejercer el derecho a voto a miles de gallegos”, expone Miranda.

Las cifras, una vez más, constatan que no le falta razón. Desde su implantación, este sistema se ha mostrado ineficaz: la abstención creció en todas las consultas por encima del 90% del censo. En Galicia, supuso una reducción de más del 25% ya en las autonómicas del 2012.  

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“El corazón escogió Galicia”

  • María Loira Gago se fue a Malta para aprender idiomas y descubrir cómo es la vida lejos de casa
  • Siempre quiso tener su propia clínica dental: la experiencia y la añoranza la trajeron de vuelta a Pontevedra
26
Jun
2020
María en Malta.

Escondida a la sombra de Sicilia -esa isla italiana que se lleva la fama y el relato bajo el peso mafioso de ‘La Cosa Nostra’-, Malta es apenas un punto diminuto en cualquier plano. Un pedacito de tierra en tres espacios. Tres islas rodeadas por el Mar Mediterráneo, devoradas de azul turquesa en cada playa, y con infinitud de rincones por vivir. Su capital de nombre literario, La Valletta; la antigua ciudad fortificada de Birgu; o el Hipogeo de Hal Saflieni, una impresionante necrópolis subterránea que ya estaba allí antes de griegos y romanos.

Un lugar de vacaciones; pero también un lugar para vivir. Eso pensó, al menos, María José Loira Gago, gallega de Bueu, cuando en 2013 decidió emprender una aventura. “Me fui en primer lugar para mejorar el inglés, y para tener la experiencia de vivir en el extranjero”, expone, reforzando el argumento con el peso que te da tu propia historia: “Cuando sales de casa y vives en otro país, aprendes a vivir en desventaja y eso hace que te superes a ti mismo”.

María lo hizo, pero labrando el camino con sus manos, dibujando cada paso con la convicción de quien tiene claro el objetivo. Licenciada en Odontología, elaboró un listado de clínicas de Malta, a las que fue entregando su currículum durante unas vacaciones en Malta. Al cabo de unos meses retornó a Galicia a terminar el Máster Oficial en Ciencias Odontológicas entregando su TFM, lo que antes llamábamos tesina de pre-doctorado, antes de decidir dejarlo todo e irse a vivir allí. “De vuelta en Malta, me contrataron en una clínica nada más llegar y pronto empecé a colaborar en 2 más como especialista. Las semillitas que había ido plantando dieron fruto”, recuerda.

Buceando en Malta.
Malta.

Entonces, con 27 años, comenzó un periplo profesional cargado de atractivo. Dentista en Malta. Un binomio evocador y “una experiencia muy enriquecedora”. No en vano, ese diminuto rincón del Mediterráneo, esconde miles de nacionalidades: europeos, estadounidenses, chinos, árabes, filipinos, brasileiros, africanos… “Te abre la mente y te permite alimentarte de otras culturas”, razona. “Además me convertí en la dentista de los españoles que vivían en Malta”.

En el trayecto, a su lado, como hoy, su chico, Carlos, instructor de buceo. “También era un buen destino para él”. Y tanto. Pero como siempre, llega un momento en el que el camino topa con una encrucijada. A un lado, Malta; al otro, Galicia. “Había ido ahorrando como la hormiguita, poco a poco, y siempre quise tener mi propia clínica. Tenía que elegir dónde montarla. O allí o en mi tierra”, apunta María.

Y la tierra, esa tierra, tira. Porque Galicia es muchas cosas que, arrasados por el marketing, resumimos en colores: es verde, es azul, es roja, es amarilla. Es el mar y la montaña, los montes y sus campos. Pero sobre todo, Galicia, como cualquier otro lugar, son sus gentes. “Los sitios los hacen las personas. Echábamos de menos a nuestros padres, a los amigos, el no poder estar allí en las fechas señaladas”, relata María.

Un cumpleaños, un aniversario, o incluso a veces, porque la muerte también es parte de la vida, eso, un adiós. “Falleció el abuelo de Carlos y no pudimos venir”, lamenta, cargada de morriña. De esa misma morriña que decantó la balanza hacia el origen: “El corazón escogió Galicia”. Y quién no. 

Retorno emprendedor: volver para regalar sonrisas  

Hoy María dirige su propia clínica en pleno corazón de Pontevedra: Dental Studio Dra Maria Loira. Un lugar que ya había escogido antes de vivirlo: “Lo vimos a través de Google Earth, y nos enamoramos del sitio. Nos hicimos con él antes de haberlo pisado”. Luego, una obra, un proyecto, seis meses de trabajo y papeleo. Y por fin, en junio de 2017, la apertura.

Trabajando con el cirujano Dr James Galea.
Compañeros de trabajo de la Naxxar Dental Clinic.
Compañeros de trabajo de la Demajo's Dental Clinic.

Entre tanto esfuerzo, alguna ayuda. Como la del programa de apoyo al retorno emprendedor, que cada año promueve la Xunta de Galicia. Se trata de una iniciativa que busca, precisamente, eso: traer de vuelta a casa el talento gallego esparcido por el mundo.

Una línea que ha facilitado la vuelta de casi 200 gallegos, que han montado aquí su propia iniciativa empresarial. Porque “los comienzos siempre son duros”. “El primer año empiezas de cero; de cero radical”, resume María, mientras relata uno de sus sueños: “Cambiar el mundo de la odontología; que la gente confíe en el dentista”.

Clínica Dental Studio en Pontevedra.

Y para ello, un proyecto especialmente ilusionante: el diseño digital de sonrisas. “Tenemos un estudio fotográfico personal; escáner intraoral que hace capturas de la boca en tres dimensiones; todo digitalizado…”, describe María. Y lo hace consciente de que el resultado final resulta, tal vez, indescriptible: “Cuando a una persona le devuelves la sonrisa…”. Y se agotan las palabras, sabedora de que basta con los puntos suspensivos.

Para llegar aquí, María anduvo su propio camino. Malta le abrió las puertas del futuro. Y le permitió aprender mucho más cosas que un idioma. Allí maduró y continuó con sus estudios doctorales, investigando en el extranjero, para doctorarse luego ‘cum laude’ y con una mención internacional, y ser miembro, hoy, de la Academia de Ciencias y Salud Ramón y Cajal. Muchos hechos que, al final, conducen siempre a un mismo destino: Galicia. Porque el corazón tira.        

¡SI ERES EMPRENDEDOR Y VUELVES A GALICIA, SOLICITA YA TU AYUDA!
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La ola solidaria de nuestra colectividad

  • Las entidades y casas gallegas de todo el mundo multiplican sus acciones solidarios ante la pandemia. Hoy os contamos algunos ejemplos
25
Jun
2020

Todo comenzó en un momento insospechado en un mercado cualquiera de Wuhan. Un virus con nombre de robot que vino a cambiarlo todo, aunque al principio no nos lo queríamos creer. Era poco más o menos que una neumonía. O eso quisimos entender. Y así, casi sin darnos cuenta, el mundo se paró. Primero China, después Europa, más tarde América… actual foco de una pandemia, por ahora, irremediable.

Estas semanas os hemos acercado la situación que se vive en Argentina, con el confinamiento más largo del mundo; el galope del virus en Brasil; la desesperanza que atraviesa Venezuela; o el orgullo de Uruguay, uno de los lugares donde mejor se ha combatido hasta la fecha al Covid-19.

Todos países con importante presencia de nuestra colectividad, que también sufre muchas veces sin remedio, con las casas gallegas cerradas y privadas de su esencia y sus ingresos. Una situación que, pese a todo, no ha parado el alma solidaria de cualquier gallego, de aquí o de allá. A este o al otro lado del Atlántico. Esa vocación común de ayudarse y ayudar. Una ola solidario gallega que se expande por todo el continente.  

Como la del Centro Gallego de La Plata, que cedió sus instalaciones al Hospital Español de La Plata para pudiesen ser utilizadas en caso de necesidad. O la del Centro Galicia de Buenos Aires, que también ha puesto a disposición del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Municipalidad de Vicente López sus instalaciones para lo que las precisen. O la promovida por la Asociación Echando Raíces de Buenos Aires y su entrega de “Bolsones solidarios” (alimentos).

Una ola solidaria que llega también a Nueva York, donde la Casa Galicia dona comidas a hospitales, o el Club España de Newark – Nueva Jersey, lleva a cabo una campaña de recogida de alimentos para gente sin recursos. O a Nueva Jersey, donde el Centro Orensano se suma a las campañas del Banco de Alimentos.

Pero la ola no se para y llega a Venezuela, donde la Hermandad Gallega de Caracas ofrece información sobre asistencia consular, medidas preventivas y recomendaciones, y sigue trabajando en el plan de medicamentos para los hogares que más lo necesitan. Y a Uruguay, donde el Centro del Valle Miñor de Montevideo colabora con el Consulado General de España para la elaboración de la base de datos de personas vulnerables en esta crisis del coronavirus.

Estas son algunas de las iniciativas que está promoviendo la colectividad. No todas, seguro. Simplemente una muestra, a modo de ejemplo, de la solidaridad gallega en todo el mundo.También en época de Covid.

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Un homenaje a la epopeya migratoria hacia Cuba

  • El Museo do Mar de Vigo alberga hasta el 15 de julio la muestra “El sueño cubano de la emigración gallega”
  • La exposición transita por el recuerdo del viaje que llevó a cientos de miles de gallegos a la isla, incluyendo desde su llegada a su retorno, pasando por asociaciones, publicaciones, proyectos políticos, y la huella gallega que aún perdura
23
Jun
2020

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, Cuba se convirtió en el destino principal, junto a Argentina, de miles de gallegos que buscaban un sueño mejor. Entre 1900 y 1960, alrededor 200.000 gallegos arribaron a la isla en un trasiego de idas sin venidas, con familia o en soledad, empujados por factores económicos, políticos, culturales e incluso familiares. Muchos de ellos consiguieron protección y trabajo, creando una colonia gallega que impulsó mercados y negocios, que participó en hostelería, en la distribución del alcohol, del petróleo o de la leche; que participó del  comercio, de la minería o de los servicios domésticos… Y que todavía hoy perdura, con más de 44.000 gallegos residiendo en la isla.

Una historia a caballo entre dos siglos; una marea de gentes y relatos que ahora llega hasta nosotros en forma de muestra: “El sueño cubano de la emigración gallega”. Una exposición del Consello da Cultura Galega que en estas fechas se puede disfrutar en Vigo –en el Museo do Mar- tras haber arrancado su periplo en La Habana hace unos meses. Otra vez los dos lados del Atlántico.  

Porque “El sueño cubano de la emigración gallega” es precisamente eso; la narrativa y el recuerdo de la epopeya migratoria que llevó a cientos de miles de gallegos hasta Cuba. Una muestra que abarca desde la llegada de los inmigrantes hasta su retorno, pasando por sus asociaciones, la situación de la mujer inmigrante, las publicaciones y proyectos políticos para Galicia surgidos en Cuba, y la huella dejada por los gallegos en la sociedad cubana.

La muestra, en palabras de uno de los comisarios, X. M. Núñez Seixas, “permitirá conocer una relación que se remonta mucho más atrás y que se acentúa en el siglo  XX”. El comisario reconoce la dificultad de tener una cifra exacta pero las estimaciones apuntan la que la isla acogió más de 200.000 gallegos. “Hay que tener en cuenta que los nacidos en Galicia llegaron a ser el 9% de la población total de la Habana”, apunta Seixas.

Buque en el puerto de A Coruña.
Gran Teatro de La Habana "Alicia Alonso", antiguo centro gallego.
La muestra en el Museo do Pobo.

En cerca de treinta paneles se puede descubrir el perfil del gallego emigrante en la Habana (personas nuevas, mayoritariamente varones, procedentes de sectores medios, que se integran en el pequeño comercio, que llegan a Cuba a través de redes familiares y mecanismos personales...) y conocer el despertar de una conciencia gallega en Cuba que explica que buena parte de los símbolos de nuestra identidad tuvieran allí su raigambre.

Fotografías, documentos privados y materiales procedentes del asociacionismo gallego ilustran esta muestra, que revisa una destacada y potente relación histórica. Además, permite reconocer el denso tejido asociativo gallego desde 1871, una esfera pública articulada por cabeceras de prensa propias y decenas de sociedades  microterritoriales o de instrucción. En ella resonarán, además, los movimientos sociales y políticos desarrollados en Galicia desde finales del siglo  XIX, desde el regionalismo hasta el agrarismo y el nacionalismo.

Galicia-La Habana

La Habana fue, durante décadas, la segunda ciudad del mundo con más habitantes nacidos en Galicia, solo superada por Buenos Aires. A la altura de 1919, más de un tercio de los inmigrantes españoles en Cuba y el 9% de los habaneros había nacido en Galicia.

Pero Cuba fue mucho más que el destino de millares emigrantes, fue el caldo de cultivo que mantuvo viva nuestra intelectualidad. No hay más que ver la huella que los colectivos gallegos dejaron en la Habana para hacernos una idea de la efervescencia cultural y la importancia que tuvo en nuestra cultura. Además de los nombres, títulos e iniciativas que se forjaron a principios del siglo  XX, hay tres símbolos que marcan nuestra identidad que fueron fruto del espíritu creador emigrado en la isla: la bandera, el escudo y el himno.

La  itinerancia

La muestra se inauguró en la Habana en 2019 en plena campaña para conmemorar el quinientos aniversario de la creación de la capital cubana. Allí estuvo en el que fue el teatro más importante de América Latina: el gran Teatro de la Habana, antigua sede del Centro Gallego. Desde allí  viajó a Santiago de Compostela, donde se pudo ver en el Museo del Pueblo Gallego entre noviembre y enero. Ahora se puede disfrutar en Vigo, donde permanecerá hasta el próximo 15 de julio.

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Galicia ha vuelto

  • Galicia registra 8 reservas por cada cancelación. Más del 50% de los establecimientos hoteleros tramitaron reservas durante la primera semana de junio para los meses de verano
  • La comunidad se ha convertido en un lugar capaz de romper con el falso dilema entre turismo y seguridad. Tras meses de esfuerzo y de superación, es hoy las dos cosas: es turismo y es seguridad; es turismo seguro
22
Jun
2020

Fueron meses duros; o tal vez sea mejor definirlos como complicados. De encierro; de paredes que se repiten cada día; de un poco de sol en la ventana; de aplausos por héroes ya caídos o que apuran la batalla. Pero al final, como siempre, todo pasa.

Desde hace una semana Galicia transita por la nueva normalidad acompañada por el beneficio de los datos: sólo 4 pacientes ingresados en hospital, ninguno en UCI. Una tasa de incidencia que ronda, en las últimas fechas, los 0,40 casos por cada 100.000 habitantes. La cifra de muertos congelada desde hace semanas. Datos que sirven como reclamo, y que invitan a decir, con las precauciones lógicas de la época del Covid-19, pero también con mucho orgullo, que Galicia ha vuelto.

Y la gente la quiere disfrutar. Los números del sector turístico así lo indican: 8 reservas por cada cancelación. Más del 50% de los establecimientos hoteleros tramitaron reservas durante la primera semana de junio para los meses de verano.

Un creciente caudal que quiere acercarse a nuestra tierra; a sus 986 playas; a sus dos millones de hectáreas de bosques; a sus termas y a su patrimonio histórico y cultural; a su gastronomía. Y a partir del 1 de julio, como ya os contamos, también a la catedral de Santiago y al Camino, que volverá a acoger a nuevos peregrinos.

Galicia se ha convertido en un lugar capaz de romper con el falso dilema entre turismo y seguridad. Porque Galicia, tras meses de esfuerzo y de superación, es hoy las dos cosas: es turismo y es seguridad. Es turismo seguro.  

Así lo expresa Cesáreo González Pardal, presidente del Clúster de Turimo: “Galicia cuenta con unos recursos impresionantes y recibiremos a todo el mundo con los brazos abiertos. Galicia va a volver ser lo que éramos”.

Y así lo asevera, también, el presidente autonómico, Alberto Núñez Feijóo: “Volvemos con seguridad, calidad, con hospitalidad y con los valores de siempre. Como siempre, Galicia vuelve a ser ese lugar a la vez conocido y sorprendente donde cualquiera se siente en casa”.

En este marco, destacó cada nuevo establecimiento que reabre sus puertas es una parte de Galicia que recobra vida e ilusión. Una meta que se ha alcanzado después de un esfuerzo compartido entre el sector y el resto de la sociedad, que ha permitido, durante este tiempo, elaborar 11 manuales de seguridad sanitaria que contemplan normas genéricas y otras adaptadas a la nueva realidad; que ha impulsado la formación y el asesoramiento de los profesionales del sector; y que ha reforzado la colaboración con los establecimientos para adaptar espacios y equipaciones.

Un sector que suma 130.000 empleos y el 10,5% del PIB de la comunidad

Para poner en valor todos estos hechos, el gobierno gallego ha elaborado la campaña ‘Galicia vuelve’, protagonizada por Benedicta Sánchez, ganadora del último premio Goya a la mejor actriz revelación.  

Una campaña de apoyo a un sector que suma 130.000 empleos y el 10,5% del PIB de la comunidad, y que busca volver a poner en valor esa Galicia que siempre ha estado ahí, con los brazos abiertos. “Recibir al visitante, acogerlo, hacerlo partícipe de lo nuestro, captar los valores que trae consigo y despedirlo como a un amigo que volverá, es algo que pasó a formar parte de nuestra manera de ser”, afirma Núñez Feijóo. A fin de cuentas, cada uno de los viajeros, peregrinos o turistas que vienen, dejan huella y se van como gallegos honorarios, embajadores de nuestra tierra en todo el mundo.

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Un ejemplo contra el Covid-19

  • Uruguay, con más de 41.000 gallegos, apenas suma 24 fallecidos y 849 casos detectados hasta la fecha sin un confinamiento obligatorio
  • La rapidez para decretar la emergencia sanitaria y el buen hacer de la población, claves del éxito
  • Pese a todo, no se espera una gran participación el 12 de julio. “Ya venimos mal desde que se implantó el voto rogado”, recuerda Adriana Pérez, desde la Delegación de Galicia en Montevideo
19
Jun
2020

Uruguay se tumba arrumado entre el Río de la Plata y el Atlántico. Así ha sido siempre, y así seguirá siendo. Un pedacito de mundo entre dos tierras, Brasil y Argentina, que tiene su propia historia y su propio orgullo. La época del Covid-19 lo ha vuelto a demostrar. “Uruguay es quizás el país que mejor lo está llevando de toda la región”, comenta Alejandro López Dobarro, delegado de la Xunta de Galicia en Montevideo.

Y lo hace sobre la certeza de los datos: 24 fallecidos y 849 casos detectados hasta la fecha. Un lugar tranquilo para la colectividad. Más de 41.000 gallegos entre los que aún no se conoce ningún contagio.

El éxito de los datos se fundamenta en varios factores. El primero, la premura. Luis Lacalle Pou no lo podría imaginar. Tras su victorial electoral, asumió el cargo de presidente el 1 de marzo. Esos días el mundo ya dudaba sobre qué hacer con aquel virus lejano, que había saltado de un mercado de Wuhan al estrellato.

Pero Lacalle no duda: decreta emergencia sanitaria el 13 de marzo, recomendando un asilamiento preventivo. En ese instante Uruguay sumaba apenas un puñado de casos activos: cuatro para ser exactos. Y, pese a todo, se suspendieron clases y espectáculos.

El Montenvideo Rock, con 35.000 entradas ya vendidas, se canceló”, recuerda Adriana Fernández, desde esa misma delegación en Uruguay, que prosigue su relato explicando el distanciamiento preventivo: “Nunca hubo cuarentena obligatoria. Se produjo una fuerte exhortación a quedarse en casa”. La población cumplió; y los sectores económicos, también. Por ejemplo, el turismo. A las puertas de la Semana Santa, los establecimientos cerraron sus puertas.

Uruguay

Igual que hicieron los centros gallegos. Las actividades culturales y sociales se pararon en la Casa de Galicia y en La Española. “En el Hogar Español se testeó a todo el mundo, y no hubo ningún positivo”, relata López Dobarro. El Hogar es una residencia fundada en la década de los 60 del año pasado, que nace en el seno de la propia colectividad, y que hoy sigue atendiendo a un amplio grupo de mayores con raíces españolas y gallegas.

Lo mismo sucedió en la propia Delegación. “Tuvimos cerradas las oficinas públicas una temporada”, prosigue López Dobarro su relato. Lo hace ahora desde otra perspectiva. La que da la apertura paulatina de parte de aquellas cosas que cerraron. Como las escuelas, abiertas estos días.

Científicos brillantes

El virus, como en todas las regiones, ha puesto a prueba la capacidad del país y de su ciencia. Vacunas, test, medicamentos, material sanitario… Palabras que se han asentado en los quehaceres cotidianos durante varios meses. En Uruguay también.

Allí se ubica la sucursal del Instituto Pasteur. La ciencia que cambia el mañana, y también el presente. El esfuerzo de científicos y profesionales permitió generar kits propios para detectar la enfermedad. Ahora, el único riesgo, es la frontera con Brasil, donde el Covid-19 cabalga desbocado.

“Ya venimos mal desde que se implantó el voto rogado”   

En este escenario, a diferencia de otras zonas del continente, votar podría ser una opción. Porque sí, pese a todo, el 12 de julio hay elecciones en Galicia, también para los 41.000 gallegos de Uruguay. No obstante, Adriana no lo ve claro. “Ya venimos mal desde que se implantó el voto rogado”, coincide con la mayoría de la colectividad. Lo mismo han dicho en Argentina, en Venezuela, en Brasil...

Y pese a todo, hay sigue el sistema, a la espera de tiempos mejores, que no parecen los del Covid. “Este año se nos ha ofrecido la posibilidad de solicitar el voto por internet, pero la gente está en otra cosa”, lamenta Adriana, que sin embargo lo tiene claro: “Yo siempre les digo, voten, porque con su voto marca una presencia y un interés”.     

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Venezuela o las contradicciones del Covid-19

  • Más de 32.000 gallegos residen en el país bolivariano, que decretó el estado de alarma el 13 de marzo y viene de prolongarlo otros 30 días
  • “Si tuviésemos una crisis sanitaria, no la podríamos atender”, lamenta Roberto González Perez, presidente de la Federación de Centros Españoles
  • Los centros gallegos siguen cerrados, si bien la Hermandad de Caracas continúa, en colaboración con la Xunta, la campaña de reparto de medicamentos
17
Jun
2020

Como la mayoría de los relatos de intriga, el del Covid-19 comenzó en un momento indeterminado. Sabemos el dónde -una zona cualquiera de un mercado de Wuhan-, pero no el cuándo. Muchos meses después, o quizá ya un año, quién sabe, se sigue especulando sobre un virus que al principio no dejaba de resultar un tanto exótico, oriental para entendernos, pero que con el paso del tiempo y de los meses ha terminado por parar el mundo. Una crisis global que se puede abordar desde diferentes perspectivas. Hoy lo hacemos desde Venezuela -donde residen más de 32.000 gallegos-, acompañados por Roberto González Perez, presidente de la Federación de Centros Españoles.

En la república bolivariana todo comenzó un 13 de marzo. Ese día se confirmaron los dos primeros positivos por coronavirus, paradojas del destino, ambos relacionados en mayor o menor medida con viajes a España. Y ese mismo día el régimen de Maduro decretaba el estado de alarma, imponiendo una cuarentena social y colectiva de 30 días en 7 estados. Al mismo tiempo se suspendían las actividades laborales y comerciales de los sectores no esenciales. “Si sumamos a todo eso que no había gasolina o había poca, con lo que los desplazamientos desaparecieron, el país se paralizó”, recuerda Roberto desde la atalaya del tiempo: ya más de tres meses.

No en vano, ese aislamiento obligatorio se extendió a todo el país apenas tres jornadas después, el 16 de marzo. “Sólo funcionaban la alimentación y las farmacias, y en un horario muy reducido”, continúa González. Las clases comenzaron a seguirse por televisión, se suspendieron los vuelos internacionales, se clausuraron las fronteras con Colombia y con Brasil… En definitiva, se paró un país, hasta el 13 junio, con determinadas flexibilizaciones desde hace poco.

Primero establecieron 5 días de trabajo y 10 de cuarentena. Luego lo modificaron a una semana en activo, y otra parado. Esta semana –expone Roberto refiriéndose a la pasada (momento en que atiende esta entrevista-, nos toca en cuarentena”.

26 fallecidos

Los datos, sin embargo, arrojan una realidad contradictoria. O tal vez desnudan la realidad de Venezuela. Apenas 26 fallecidos para un país que acaba de extender su estado de alarma otros 30 días; igual que ha hecho con la suspensión de los vuelos internacionales. “Aquí, si tuviésemos una crisis sanitaria, no la podríamos atender”, explica Roberto.

Y lo hace desde la perspectiva de un número de contagios que, en las últimas semanas, ha venido incrementándose. “Desde que se han abierto las fronteras con Brasil y con Colombia, han subido exponencialmente. Antes teníamos algo más de un centenar de casos al mes, y ahora esa cifra la sumamos cada día”, detalla.

No en vano, sólo en el mes de mayo se han disparado los contagios un 60%. Un escenario en el que la Academia de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas alerta sobre el retraso en el desarrollo de la pandemia en el país, lo que podría multiplicar las cifras y hacer prácticamente imposible su atención por el sistema sanitario.

“No vamos a tener oportunidad de votar”

En este contexto, pensar en votar puede resultar prácticamente una utopía. Pese a todo, el próximo 12 de julio hay elecciones, y esa colectividad gallega de más de 32.000 personas tiene derecho a ejercer su voto. No obstante, el propio Roberto muestra sus reservas: “Pese a que este año se puede solicitar por internet –el plazo expiraba ayer-, en la situación del país es complicado. Creo que este año no vamos a tener oportunidad de votar”.

Tal vez no le falte razón, porque más allá de las trabas burocráticas del voto rogado, cuyo cambio han pedido al gobierno español en numerosas ocasiones, la realidad de Venezuela es la que es. “Ya en condiciones normales, no llega el correo. La correspondencia privada funciona fatal. Aquí, envías una carta, y puede tardar 2 ó 3 meses en llegar”, resume Roberto con la tranquilidad de quien asume la extraordinariedad de lo ordinario.

Mientras tanto, “las calles siguen muy solas” y la vida está parada. También para los centros gallegos y españoles, que suman meses de puertas cerras, sin ingresos y sin perspectiva de mejora. Lo que sí que continúa, por fortuna, en la Hermandad Gallega de Caracas es el plan de medicamentos que impulsa en compañía de la Xunta de Galicia. Leve consuelo para un país desconsolado.   

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Galicia estrena nueva normalidad

  • La comunidad es la primera región de España en abandonar el estado de alarma
  • Registra una tasa de contagios por cada cien mil habitantes diez veces inferior a la media española durante las últimas semanas
15
Jun
2020

Han sido tres meses de excepción. 90 días que comenzaron el 15 de marzo, y que obligaron, en una primera fase, a la inmensa mayoría de la población a confinarse. Durante eternas jornadas, el sol parecía que no podría lucir más. Y mientras que las cifras de aquel lejano virus del que oímos hablar por primera vez en un mercado de Wuhan se disparaban, la economía comenzaba su declive. Pero todas las angustias tienen fin, igual que todos los días sale el sol. Hoy, un trimestre después, Galicia se sitúa a la cabeza de España y se convierte en la primera comunidad autónoma en alcanzar la 'nueva normalidad'.

Y lo hace sustentada por los datos, que han convertido a la región en un territorio, en estos momentos, prácticamente libre del Covid-19. En las últimas semanas, la tasa de contagios gallega por cada cien mil habitantes es diez veces inferior a la media española. Hoy, en Galicia, apenas se contabilizan 350 casos de pacientes en tratamiento; ninguno en UCI.

Unos datos que han permitido anticipar la entrada en esa 'nueva normalidad', regida por normas que respeten el tránsito hacia la tan ansiada 'vieja normalidad'. Todo se andará, pero por ahora te explicamos qué puedes hacer si estás en Galicia, o cuando vengas a visitarnos.

NORMAS DE LA NUEVA NORMALIDAD: EL HORIZONTE DEL 75%    
  • El aforo de playas, parques y zonas deportivas al aire libre se rige por la norma de una persona por cada cuatro metros cuadrados.
  • Las bodas pueden llegar hasta los 250 invitados al aire libre, 150 en interiores: siempre sin superar el 75 % del aforo.
  • Los locales comerciales pueden emplear el 75 % de su aforo, y las zonas comunes y recreativas de los centros comerciales, el 50 %.
  • Los mercadillos pueden habilitar el 75 % de sus puestos.
  • En cines, teatros, auditorios y circos deberá haber butacas preasignadas y no superarse el 75 % del aforo.
  • En espectáculos y actividades recreativas, el público debe estar sentado, con un máximo de 300 personas en lugares cerrados y del 1.000 al aire libre.
  • Las piscinas pueden emplear el 75% de su aforo. 
  • En las actividades de tiempo libre para la población infantil y juvenil que se desarrollen en espacios cerrados, el tope de aforo es del 50%.  
  • Las discotecas y establecimientos de ocio nocturno pueden abrir las terrazas al aire libre.
  • En las propias terrazas, se admite el 75% de las mesas permitidas el año pasado, con un máximo de 25 personas por mesa o agrupación de mesas.
  • Los toros disfrutan de un 50% del aforo con un tope de 800 personas.
  • En los velatorios, si son al aire libre, podrán participar hasta 60 personas; 30 si son en espacios cerrados.
El aforo de las piscinas crece hasta el 75%
Las terrazas admiten el 75 % de las mesas permitidas el año pasado: máximo, 25 personas por mesa o agrupación de mesas.
Reabren los parques, con un aforo máximo de una persona por cada cuatro metros cuadrados.
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El chef André Arzúa se suma al Aula Galicia Aberta para acercaros las mejores recetas de nuestra tierra

  • El cocinero gallego preparará diferentes platos que se podrán adaptar a los distintos países
  • Los interesados, podréis participar en la elaboración a través del Facebook live de la Secretaría Xeral da Emigración
12
Jun
2020

Galicia es muchas cosas y lo es todo. Es mar, es montaña, es lluvia y también sol. Es la hospitalidad de sus gentes, y la falsa timidez que disfraza la prudencia. Es el olor de la costa, de las castiñeiras en otoño; el ruido de las gotas en invierno; y el sabor que se inhala en bocados que mezclan mar y tierra. Nuestra gastronomía.

La cocina gallega surge hoy como un conjunto de tradiciones, sabores e innovaciones. Un territorio con grandes materias primas y mejores chefs. Entre ellos, André Arzúa, que desde el año 2008 y hasta el 2015 impartió cursos de cocina en diferentes países como España, Suiza, Cuba, Bolivia o Brasil. Durante este tiempo ha publicado dos libros: “Cociña” y “Cociña II”, en 2007 y 2015, y ha trabajado en diversos programas de televisión.

Un amplio currículo del que, más allá de sus actuales obligaciones profesionales, ahora saca tiempo para acercaros las mejores recetas gallegas. André Arzúa se incorpora al Aula Galicia Aberta, preparando en abierto, y con todos los que lo deseéis, sus mejores platos para los gallegos del mundo. Una experiencia gastronómica a la que incorporará, en la medida de lo posible, los ingredientes y métodos empleados en las diferentes cocinas de vuestros países de acogida.

Cualquier sugerencia que tengáis, se la podréis aportar en directo, interactuando con él a través del Facebook Live de la Secretaría Xeral da Emigración. Dudas, comentarios o aportaciones que harán que todo el mundo disfrute de la experiencia y se consiga el mejor plato posible.

Este seminario de cocina se incorporará en próximas fechas al aula Galicia Aberta, que durante esta pandemia os ha acercado clases de canto y pandereta, percusión, gaita, baile y sesiones de cuentacuentos en gallego. Un amplio abanico de parte de nuestra cultura al que le faltaba, sin duda, la gastronomía.

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Argentina: más de 80 días confinados a la espera “del contacto, el reencuentro y la gastronomía”

  • La colectividad gallega en el país sufre una de las cuarentenas más estrictas del mundo, que comienza a aliviarse estos días. Nos lo cuenta Susana Carbia, miembro del Consejo de Residentes Españoles y representante en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior
  • “En estas circunstancias, votar va a ser una odisea”, expone
11
Jun
2020
Ciudad de Buenos Aires

Argentina suma hoy poco más de 730 muertos por Covid-19. Con casi 45 millones de habitantes, la cifra es similar a la que ha sufrido, por ejemplo, Galicia, la otra patria, la patria chica: 619 fallecimientos por el virus. Pero aquí, claro, con apenas 2,7 millones de habitantes. Y pese a todo, el país mantiene una de las cuarentenas más estrictas del mundo. Tras más de 80 días confinados, el pueblo, entre el que figura una colectividad de alrededor de 180.000 gallegos, comienza a ver un poco de esperanza.

“Iniciamos una cuarentena muy temprana. Hubo tiempo para reforzar protocolos en hospitales, equiparse, tomar las medidas necesarias. La contención fue buena, pero la gente ahora lleva 80 días sin salir a trabajar”. El relato corresponde a Susana Carbia, miembro del Consejo de Residentes Españoles (CRE) y representante en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior.

Susana no duda a la hora de valorar estas acciones. Sin embargo, echa en falta un acompañamiento, el tan manido refuerzo económico. “Acá decimos, si no mueres de coronavirus, mueres de hambre”. Un resumen gráfico de un confinamiento mayor que el de Wuhan. En días, seguro. Y tal vez en las normas secundadas.

"ACÁ DECIMOS, SI NO MUERES DE CORONAVIRUS, MUERES DE HAMBRE"

Lo sabe Carbia, que continúa su relato hilvanando recuerdos de esta época, de cuatro paredes siempre iguales que requieren de “permisos” para poder ser abandonadas. “Mi suegra tenía la cadera fracturada. Para asistirla, diariamente mi marido y yo teníamos que pedir un permiso que dura 24 horas. No podemos trasladarnos sin él. Hay controles, multas… Comienza a haber manifestaciones… Llevamos encerrados desde el 20 de marzo.

Un par de días después de esta entrevista, Argentina ha entrado en Fase 5, que viene siendo esa que conduce del simple aislamiento al distanciamiento social. Quedan excluidas el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otras cinco localidades. Allí, la vida seguirá igual hasta el 28 de junio por lo menos. Es el miedo que dicta cada paso. “Tenemos barrios de emergencia, donde viven 43.000 personas. Si el virus entra en ellos, si explota ahí, será un desastre”, expone Susana.

Colas de correo
Colas de correo.

No obstante, el martes fue el día con mayor número de contagios, lo que abre una puerta hacia el pasado, a la marcha atrás con algunas de las medidas adoptadas, al retorno a un aislamiento más estricto... “La gravedad se medirá por camas ocupadas, y por ahora vamos por el 43%”, chequea Susana.

 

La odisea del voto

Un escenario que complica, y mucho, la participación de la colonia gallega en las próximas elecciones del 12 de julio. Da igual que se haya ampliado el período de solicitud del voto hasta el día 16 de este mes; o que se pueda solicitar de modo telemático. El miedo es libre y a veces resulta el camino más rápido al absurdo.

“El otro día le envíe la correspondencia a una persona mayor. ¡No la había tocado! Le pregunté el motivo: dijo que tenía que desinfectarla durante tres días”, expone Susana, que no duda en reclamar algo que llevan haciendo mucho tiempo: la sustitución del voto rogado por un sistema efectivo que permita, de verdad, la participación ciudadana.

Y como a perro flaco todo son pulgas, entre el 7 y el 10 de julio, Argentina pagará, a través de correos, la cuota a los trabajadores no bancarizados. Algo que, como es obvio, alejará a mucha gente de las oficinas. Son tantos, que el gobierno está estudiando alternativas para pagarles los próximos refuerzos de esta ayuda (IFE) con el objetivo de que no se junte tanta gente en el correo y prevenir contagios.

“Votar va a ser una odisea. Es una lástima, porque en abril había mucha voluntad de voto. Parecía que iba a haber una buena participación”, lamenta Susana

Mientras que lo hace, continúa marcando muescas que suman días hacía la nueva normalidad. Esa que tal vez permita, más pronto que tarde, recuperar un pedacito de vida cotidiana. Como la de los centros gallegos, cerrados todo este tiempo, y privados así de una parte muy importante de sus ingresos por alquiler de instalaciones.    

“Recibimos apoyos de la Xunta de Galicia. Pero las entidades están sufriendo muchísimo”, prosigue Carbia, que se conforma, por ahora, con las actividades online. Pero no es lo mismo, claro. “Te falta el contacto, el reencuentro, la gastronomía…”. Llegará. Aunque tal vez haya que esperar más de 100 días. El confinamiento más largo del mundo. Y no es Wuhan

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