• Finalmente, 12.359 gallegos del exterior (el 2,6% de los que tenían derecho) han solicitado el voto para las elecciones del 12 de julio
  • La cifra, inferior a la de los comicios suspendidos de abril, pone de manifiesto las dificultades sobrevenidas por la actual pandemia, pero también derivadas del sistema de voto rogado
29
Jun
2020
Colegio electoral

Hubo un tiempo en el que la galleguidad podía acudir a las urnas ágilmente, sin tener que someterse al actual proceso, que ya resulta farragoso desde el nombre: el voto rogado.

Tan rogado que de los 2.697.375 gallegos con derecho a voto el 12 de julio, 463.163 residís en el exterior. De estos, 12.359 (un 2,6%) sois los que habéis solicitado el voto finalmente.

La cifra, que supone un retroceso de más de 3.000 votantes sólo con respecto a las elecciones de abril suspendidas a causa de la actual pandemia de coronavirus (entonces habíais solicitado el voto 15.642 gallegos del exterior), pone de manifiesto dos dificultades: de un lado, la propia crisis sanitaria y social derivada del Covid-19; de otro, la ineficacia del voto rogado.

Las dificultades de un sistema ineficaz

Una eficacia que ha venido denunciando la propia galleguidad desde estas páginas.Lo del voto rogado es complicadísimo. El correo, tradicionalmente, no funciona. Y ahora es todavía peor con el tema de la pandemia. El gobierno español debe buscar una alternativa que facilite que la gente pueda votar. Lo que hay ahora, más que un voto rogado, es un voto implorado”, lamenta Amanda Barrio, miembro del Consejo de Residentes Españoles en Sao Paulo.

En la misma línea se pronuncia, desde Argentina, Susana Carbia, miembro del Consejo de Residentes Españoles y representante en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, que demanda la sustitución del voto rogado por un sistema efectivo que permita, de verdad, la participación ciudadana.

La secunda Roberto González Perez, presidente de la Federación de Centros Españoles en Venezuela, que recuerda que han pedido en numerosas ocasiones la eliminación de este voto rogado al Gobierno español.

Como lo ha hecho también el hasta ahora secretario general de la Emigración de la Xunta de Galicia, Antonio Rodríguez Miranda, que en numerosas ocasiones ha manifestado que “la única manera de devolver a los españoles del exterior su derecho a participar en las decisiones sobre el futuro de su tierra” es la eliminación de este sistema. “La experiencia nos muestra que el voto rogado es un proceso ineficiente que impide, de facto, ejercer el derecho a voto a miles de gallegos”, expone Miranda.

Las cifras, una vez más, constatan que no le falta razón. Desde su implantación, este sistema se ha mostrado ineficaz: la abstención creció en todas las consultas por encima del 90% del censo. En Galicia, supuso una reducción de más del 25% ya en las autonómicas del 2012.  

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