10 sabores que saben a casa

  • Hoy os proponemos una ruta gastronómica por Galicia para curar la morriña
16
Sep
2025
Pulpo á feira

Hay cosas que caben en una maleta y cosas que no. La brisa atlántica, las romerías de verano o las sobremesas eternas en familia son imposibles de empaquetar. Pero hay algo que, incluso a miles de kilómetros, devuelve al instante la sensación de estar en casa: los sabores de Galicia. Esta tierra se reconoce con el paladar, y quienes viven fuera lo saben bien. Aquí reunimos diez de esos platos y productos que despiertan la morriña y hacen querer volver.

1. Pulpo á feira

El plato por excelencia de Galicia, presente en ferias, fiestas y domingos familiares. Cocido en cobre, cortado a tijera y aderezado con sal gorda, pimentón y un buen chorro de aceite de oliva, el pulpo no es solo comida: es un ritual compartido.

2. Empanada gallega

De zamburiñas, de atún, de bacalao con pasas, de berberechos… cada zona presume de su empanada. En las mesas gallegas siempre está presente, y para muchos emigrantes el recuerdo de una empanada casera basta para regresar mentalmente a la cocina de la abuela.

3. Queso de tetilla

Su forma inconfundible y su sabor suave lo convierten en uno de los quesos más queridos de Galicia. Perfecto para acompañar pan de Cea, membrillo o simplemente disfrutarlo tal cual. Es uno de esos sabores que nunca se olvidan.

4. Pimientos de Padrón

“Uns pican e outros non”. Esa ruleta de la huerta gallega ha dado fama mundial a estos pequeños pimientos que, fritos en aceite y espolvoreados con sal, se convierten en un vicio irresistible.

5. Pan gallego

Crujiente por fuera, con miga húmeda y esponjosa por dentro. El pan gallego tiene un sabor que lo distingue y que hace que, para muchos gallegos en el exterior, ningún pan se le acerque.

6. Mariscos de las rías

Percebes, almejas, navajas, mejillones, vieiras… Galicia es mar y lo lleva en la mesa. El sabor a marisco fresco es un privilegio que quienes viven lejos echan especialmente de menos.

7. Lacón con grelos

Un plato contundente, ligado a los inviernos gallegos y al Carnaval. El lacón, cocido lentamente, acompañado de grelos, patatas y chorizo, es sinónimo de reunión familiar alrededor de la mesa.

8. Caldo gallego

Reconforta el cuerpo y el alma. Hecho con grelos, berza, patata, chorizo y a veces fabas, es una de las recetas más humildes y, a la vez, más identitarias. Un caldo gallego en invierno es pura Galicia en un cuenco.

9. Tarta de Santiago

Crujiente por fuera, húmeda por dentro y con la cruz de Santiago dibujada en azúcar glas. Esta tarta de almendra, con siglos de historia, es embajadora de Galicia en todo el mundo.

10. Albariño

El vino más internacional de Galicia, fresco y afrutado, que acompaña a la perfección a los pescados y mariscos de las rías. Un brindis con Albariño es también un brindis con la tierra.


Sabores que llaman al retorno

Estos diez sabores son solo una muestra de la riqueza gastronómica de Galicia. Cada bocado guarda un recuerdo y una invitación a volver. Porque quien regresa y se sienta en la mesa familiar sabe que el verdadero viaje no empieza en el aeropuerto, sino en el primer sorbo de caldo, en el crujir del pan o en el picor inesperado de un pimiento de Padrón.

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Este es el paraíso que no te puedes perder si vuelves a Galicia en 2025

  • National Geographic apuesta por visitar este lugar con “aguas sacadas de un cuento” que “Ptolomeo bautizó como Islas de los Dioses”
17
Jan
2025

Si estás planeando tu retorno a Galicia o simplemente deseas reconectar con las maravillas de tu tierra natal, hay un destino que no puedes dejar fuera de tu lista: las Illas Cíes, el mayor tesoro de la ría de Vigo. Reconocidas por su incomparable belleza y su riqueza natural, estas islas han sido destacadas por National Geographic como una de las visitas imprescindibles de 2025, y no es difícil entender por qué.

Las Cíes forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas, un enclave protegido que abarca también las islas de Ons, Sálvora y Cortegada. Estas islas, prácticamente vírgenes, son un refugio para la biodiversidad y ofrecen paisajes que parecen sacados de un sueño. En ellas encontrarás playas de arena blanca finísima y aguas cristalinas, como la playa de Rodas, reconocida por The Guardian como "la mejor playa del mundo".

Un viaje inolvidable entre naturaleza e historia

El archipiélago está compuesto por tres islas principales: Monteagudo, O Faro y San Martiño. Las dos primeras están unidas por la playa de Rodas y una pasarela que te permitirá disfrutar del sonido del oleaje mientras cruzas. Además, entre el arenal y el puente se forma la pintoresca Lagoa dos Nenos, hogar de una rica fauna marina.

Estas islas no solo son un paraíso para los amantes del relax en la playa, sino también para los entusiastas del senderismo y la aventura. Sus rutas te llevan a descubrir escarpados acantilados, históricos faros y miradores con vistas de ensueño, como el Alto do Príncipe o el faro de Monte Faro, situado a casi 180 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, podrás contemplar panorámicas únicas de la ría de Vigo, los acantilados y la isla de San Martiño.

Un encuentro con la fauna y flora gallega

Las Illas Cíes son también un auténtico santuario para la fauna marina y las aves. Delfines, gaviotas y cormoranes serán tus compañeros de viaje durante el trayecto en barco desde Vigo, Cangas o Baiona. Una vez allí, podrás explorar sus aguas cristalinas practicando submarinismo o snorkel, y maravillarte con los secretos que albergan sus fondos marinos.

Para quienes disfrutan de la observación de aves, las Cíes cuentan con varios puntos ideales para practicar birding, hogar de una de las colonias de aves marinas más importantes de Europa. Su riqueza biológica, tanto en tierra como en el mar, convierte a estas islas en un destino único.

Un paraíso sostenible

La conservación es uno de los pilares fundamentales de este enclave natural. Con un límite de 1.800 visitantes diarios, las islas mantienen su carácter virgen y garantizan una experiencia tranquila y respetuosa con el entorno. Si deseas prolongar tu estancia, puedes optar por el área de acampada, desde donde podrás disfrutar de amaneceres inolvidables.

Redescubre Galicia desde su esencia

Las Illas Cíes son mucho más que un destino turístico; son un símbolo de la riqueza natural y cultural de Galicia. Si vuelves a esta tierra mágica este año, no dejes de visitarlas. Aquí encontrarás un lugar que conecta la tranquilidad del pasado con la majestuosidad de la naturaleza gallega.

Porque volver a Galicia es también redescubrirla. Y las Islas de los Dioses te están esperando.

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Galicia y la muralla romana mejor conservada del mundo

  • Construida entre finales del siglo III y comienzos del IV d.C., la muralla de Lugo ha llegado casi íntegra hasta nuestros días rodeando la ciudad con un perímetro de 2.266 metros
11
Dec
2024
Muralla de Lugo

En el corazón de Lugo, la ciudad más antigua de Galicia, se alza una de las maravillas arquitectónicas más impresionantes del mundo: su muralla romana. Este coloso de piedra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, es hoy el ejemplo mejor conservado de arquitectura militar romana que ha llegado hasta nuestros días. 

Única en el mundo por mantenerse íntegra tras casi 17 siglos, la muralla de Lugo sigue siendo un testimonio vivo del esplendor del Imperio Romano y de la ingeniería de la antigüedad.

Una estructura imponente y única

Construida entre finales del siglo III y comienzos del IV d.C., la muralla de Lugo rodea el casco histórico de la ciudad con un perímetro de 2.266 metros. 
Este cinturón de piedra, coronado por 71 torres de las 85 originales, alcanza una altura media de 10 metros, con tramos de adarve que llegan a medir hasta 7 metros de ancho. Sus muros fueron diseñados no solo como una formidable defensa, sino también como una obra estética que sigue impresionando a visitantes de todo el mundo.

La función original de la muralla era proteger la ciudad de Lucus Augusti, fundada en el año 13 a.C. por orden del emperador Augusto. Sin embargo, según una de las leyendas más conocidas, no fue la ciudad lo que los romanos querían salvaguardar, sino un lugar sagrado conocido como el "Bosque Sagrado de Augusto". 

Este bosque, rodeado de misterio, habría sido el origen del nombre de Lugo, y aunque no queda rastro del bosque, la muralla permanece, conectando a la ciudad moderna con su pasado mítico.

Las puertas de la historia

La muralla cuenta actualmente con diez puertas que conectan el interior y el exterior de la ciudad, aunque originalmente solo tenía cuatro. Cada una tiene su propia historia y características arquitectónicas. 

La Puerta de Santiago, una de las más emblemáticas, data de época romana, aunque fue modificada en siglos posteriores. Durante la Edad Media, fue la única puerta que permanecía abierta durante las epidemias de peste. Hoy, es el acceso principal para quienes desean recorrer el adarve de la muralla, y su diseño la convierte en un símbolo de la ciudad.

Puerta Campo Castelo
Puerta Miñá o del Carmen
Puerta del Obispo Aguirre

Otra puerta destacada es la Puerta Miñá, también conocida como Puerta del Carmen, considerada la más fiel a su diseño original romano. Esta entrada, que conecta la ciudad con el río Miño, ofrece una experiencia especial a quienes buscan sumergirse en la atmósfera histórica de Lugo.

La Puerta del Obispo Odoario, en cambio, es un ejemplo de cómo la modernidad ha intervenido en la muralla: fue abierta en 1921 mediante dinamita, en un acto que causó gran polémica y llevó a que la muralla fuera declarada Monumento Nacional.

Un viaje al pasado

Caminar por la muralla es mucho más que un paseo turístico; es un viaje en el tiempo. Desde su adarve, que se ha convertido en una calle más de la ciudad, los visitantes pueden observar cómo la vida fluye a ambos lados del muro. 

Dentro del recinto amurallado, la ciudad histórica conserva monumentos imprescindibles como la Catedral de Santa María, cuya Puerta Norte daba la bienvenida a los peregrinos del Camino de Santiago. Su altar mayor, con el Santísimo Sacramento en exposición permanente, y las capillas barrocas de San Froilán y la Virgen de los Ojos Grandes son algunos de los puntos más destacados.

Además, el interior de la muralla alberga el Museo Provincial, situado en el antiguo Convento de San Francisco. Este espacio preserva mosaicos romanos y otros tesoros arqueológicos, ofreciendo una visión fascinante de la vida cotidiana en la antigua Lucus Augusti. 

El recinto histórico incluye también plazas emblemáticas como la Plaza Mayor y la Praza do Campo, donde los soportales y las calles estrechas invitan a perderse en un ambiente cargado de historia.

Más allá de las murallas

La importancia de la muralla trasciende su función defensiva. Forma parte del Camino Primitivo de Santiago, el primero de los caminos de peregrinación hacia Compostela, y su adarve es transitado cada año por miles de peregrinos y turistas que buscan una conexión espiritual y cultural con el pasado.

La muralla de Lugo no es solo un vestigio histórico, sino también un elemento vivo que forma parte de la identidad de la ciudad y sus habitantes. Su hermanamiento con la Gran Muralla China en 2007 resalta su importancia como símbolo de la humanidad. Además, su inclusión en la ampliación del Camino de Santiago en 2015 por la UNESCO reafirma su valor universal.

En palabras de los propios lugueses, "quien camina sobre la muralla pisa la historia". Este monumento, que combina majestuosidad, misterio y funcionalidad, invita a locales y viajeros a descubrir los secretos de una ciudad bimilenaria. 
 

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La Torre de Hércules: un Faro de historia y leyenda

  • Según la leyenda, Hércules construyó la torre como parte de sus Doce Trabajos, específicamente para rescatar a Geryon y sus vacas; su conexión con la mitología añade un aire de misterio y encanto a este antiguo faro
15
Aug
2023

Continuamos nuestro verano estival por Galicia y lo hacemos visitando la Torre de Hércules. Situada en la ciudad de La Coruña, este amtiguo faro se levanta sobre una estructura monumental que fusiona historia, mitología y belleza arquitectónica en un solo lugar. La torre milenaria se erige como un testigo silencioso de innumerables generaciones y eventos que han dado forma a nuestra tierra a lo largo de los siglos.

Construida en el siglo I d.C. durante el dominio romano, la Torre de Hércules tiene el honor de ser uno de los faros en funcionamiento más antiguos del mundo. Su propósito original era guiar a los navegantes a lo largo de la traicionera costa atlántica, ayudando a prevenir naufragios y asegurando la seguridad de los barcos que transitaban por estas aguas.

La torre recibe su nombre de Hércules, el famoso héroe mitológico conocido por sus innumerables hazañas y su fuerza sobrehumana. Según la leyenda, Hércules construyó la torre como parte de sus Doce Trabajos, específicamente para rescatar a Geryon y sus vacas. Su conexión con la mitología añade un aire de misterio y encanto a este antiguo faro.

La arquitectura de la Torre de Hércules es un testimonio asombroso de la destreza y la visión de los ingenieros romanos. La torre tiene una altura de unos 55 metros y consta de varios niveles que reflejan distintas épocas de su historia. En su base, se pueden apreciar restos arqueológicos que datan de la época romana, mientras que el cuerpo principal de la torre muestra características de la arquitectura románica y renacentista.

A lo largo de los siglos, la Torre de Hércules ha sido testigo de numerosos eventos históricos y ha sido objeto de admiración por parte de viajeros, poetas y artistas. Su importancia cultural y su belleza única le valieron el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009, reafirmando su lugar en la historia y la identidad de Galicia.

Hoy en día, la Torre de Hércules sigue siendo un faro en funcionamiento, guiando a los barcos con su luz a lo largo de las noches. Además, se ha convertido en un destino turístico popular, donde los visitantes pueden explorar su historia a través de exposiciones interactivas y disfrutar de impresionantes vistas panorámicas desde su cima.

En resumen, la Torre de Hércules es mucho más que un simple faro; es un símbolo de la habilidad humana para construir y preservar monumentos a lo largo de los siglos, un recordatorio de la rica herencia histórica de Galicia y una conexión viva entre la realidad y la mitología de la antigüedad.

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ORELA PODCAST: RAÚL LOIS CARRO, UNA HISTORIA QUE MEZCLA EMIGRACIÓN E INGENIERÍA PARA HACER PRESENTE EL FUTURO

  • Continuamos con los podcast sobre la diáspora de Laboratorio de Radio, y lo hacemos, en esta ocasión, de la mano de Raúl Lois Carro, fundador de una empresa de 'software embebido' que ha vuelto a Galicia de la mano del Programa Merlo que impulsan la Xunta y la Fundación Ronsel
13
Apr
2022

Raúl Lois Carro nació en Pontevedra, estudió Ingeniería Industrial en Vigo y emigró, paso previo por Mánchester, hasta Alemania. Desde allí ha vuelto a Galicia con la ayuda del Programa Merlo, que impulsan la Secretaría Xeral de Emigración y la Fundación Ronsel para ofrecer a jóvenes retornados la posibilidad de cumplir sus sueños.

“Cuando retornamos, una de las cosas que necesitas para emprender es un poco de ayuda financiera (…) pero este programa te ofrece también la posibilidad de tener un mentor”, resume Raúl, que define con brillante sencillez esta figura: “Es una persona que está a 10 años de donde tú estás”.  

Hacia allí se dirige ahora Raúl para hacer realidad su sueño: Lois Engineering (lifeandheart.de), una empresa de lo que se conoce como ‘software embebido’, es decir, con capacidad para “dar vida a las cosas”.

Seguro que quieres conocer más. Descubre toda su historia en este nuevo capítulo de Orela Podcast que nos acerca Laboratorio de Radio.

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Una gaita que une Galicia y Uruguay

  • Carlos González Siri es uruguayo pero bien podría ser gallego, como su padre. La gaita lo ha acompañado desde niño y este lunes se juega el pase a la gran final del programa Got Talent Uruguay
03
Sep
2021
Carlos con su hija Delfina.

Toda historia tiene un engarce; un hilo conductor que guía las madejas del relato, primero aquí, luego allá, más tarde aquí y allá, cruzando, quién sabe, océanos, y perdiéndose en el barro pasado de una guerra, de cualquier guerra civil. Ese nexo de unión comunica, en este caso, Galicia y Uruguay, tierras de diáspora, de gallegos que partieron sin dejar, jamás, de ser gallegos. Y lo hace a través de las notas de una gaita, la de Carlos González Siri, que en estos días de inmediatez y de espectáculo participa en Got Talent Uruguay, donde cautiva a público y jurado simplemente con su gaita.

Aunque atreverse a hablar de simple cuando hay de por medio talento gallego y uruguayo puede resultar demasiado pretencioso. Carlos echa la vista atrás y comienza a recordar. De padre gallego y madre uruguaya que, en el fondo, siempre quiso ser gallega. “Ella (Nidia Nelly), iba a los bailes del Centro Gallego de Montevideo, y soñaba con casarse con un gallego”, relata Carlos. Del mismo modo que luego soñó con tener un hijo que tocase la gaita.

Cosas del destino, o de la perseverancia, un día Nidia conoció a Vicente González Cuña, gallego del Val Miñor, que en “época de guerra” partió hacia Buenos Aires y terminó en Montevideo. Carlos recuerda en presente la historia, con la normalidad de quien ha hecho suyo algo extraordinario. Pero lo cierto es que al hijo de Nidia y Vicente le dio por tocar la gaita, aunque fuese casi sin querer.

“Fue todo de accidente. Con 4 años hacía de ‘mascota’ de Míguez, otro gaiteiro. Iba con un bombito chiquito. Un día, cuando tenía seis años, había que ir a tocar a otro departamento, en Colonia, con un grupo de baile de Casa Galicia, donde tocaba el maestro Pichel. Mi padre era el encargado del bombo, pero cuando tocaba la trompeta, no había quien atendiese al bombo. Así que dije, dejadme probar a mí. Y ahí empecé sin querer”, relata del tirón Carlos, ya metido en un viaje fugaz que derivó, a los 8 años, en el tambor, y a los 9 años en sus inicios con la gaita.

Un trayecto que llega hasta ahora, hasta los cuatro centros gallegos de Uruguay -Casa de Galicia, Centro Gallego de Montevideo, Val Miñor y Centro pontevedrés-, donde da clases a los de aquí y a los de allá, “porque gallegos nacidos en Galicia quedan muy pocos”; y hasta las semifinales de Got Talent, donde el lunes se juega el pase a la final.

“Voy a ir con bastante más gente. Son las semifinales y ya es por votación: el más votado por el público pasa directamente a la final, y entre los siguientes tres más votados, elige el jurado”, expone Carlos, que no esconde la búsqueda del apoyo de la colectividad.

Un escaparate para demostrar lo que es la gaita

Esos mismos compañeros y amigos que, desde el Centro Gallego, lo animaron a participar en el programa. “Recuerdo que pensé: ‘Es un show televisivo, pero es buen escaparate para demostrar lo que es la gaita’”.

Dicho y hecho. En la primera fase fue con sólo, tocando una introducción de la Alborada gallega que fue alternando con otros temas más cinematográficos como El Padrino o La pantera rosa. Una forma de mostrar que “la gaita es versátil”. El premio, la segunda etapa, donde ya asistió con el grupo Berrogueto, camino de las semifinales de este lunes, donde anticipa un espectáculo con otro grupo entre los que figuran su hija, Delfina, de 6 años, que ya escuchaba música de gaita en la barriga de su madre; y Carolina Simoes, su mujer, “que cuando comenzó conmigo no sabía lo que era una gaita”. Cosas de Galicia y del destino. Quién sabe.

Lo cierto es que todos aquellos que quieran disfrutar de la música de Carlos podrán hacerlo una vez más este lunes. Y todos los uruguayos que lo deseen ya pueden votar por él. Basta con enviar un SMS con la palabra Carlos al 7020.

Él sólo anticipa un espectáculo “variado” –“no puedo decir mucho más-, con gaita, percusión y baile. Una muestra de esa galleguidad universal capaz de encontrar su espacio en cualquier lado. En este caso, tal vez, en la gran final de Got Talent. Porque a veces, los sueños terminan por cumplirse. Lo sabía bien Nidia Nelly. Lo sabe Carlos. Lo saben los gallegos de Uruguay

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UN CAMINO PARA RAMÓN

  • Michelle Mirón, gallega de Nueva York o viceversa, completaba la semana pasada la ruta jacobea convirtiéndose en la primera gallega de la diáspora americana en hacerlo tras la reapertura del Camino: “Este Camino es para mi abuelo”
30
Jul
2021

El Camino discurre bajo los pies en una ofrenda eterna hacia su abuelo. Un peregrinaje de sol y lluvia, que mezcla un calor inopinado con el tic-tac silencioso del agua rozando cada piedra, cada instante. Galicia en julio. Tiempo de Compostela.

La Catedral surge empañada por las lágrimas, una catarata de emociones que emborrona la visión, poniendo punto y final a esta ofrenda tan particular: la de Michelle Mirón, primera peregrina de la diáspora gallega en Norteamérica en la reapertura de la ruta, que dedica el encuentro a su abuelo Ramón. Él no pudo hacerlo en vida, pero seguro que disfruta de su nieta en algún rinconcito de cielo, de cosmos, de memoria.

“Mi abuelo siempre quiso hacer el Camino. ‘Tú y yo lo haremos juntos’, me decía. Compró libros, vimos películas, iba midiendo las etapas… Tenía todo preparado. Sin embargo, pasó el tiempo, se enfermó y, finalmente, murió el año pasado sin poder realizarlo”, relata Michelle, cargada de tristeza y de alegría; de la tristeza del recuerdo y de la alegría que otorga Compostela. 

Un destino, a fin de cuentas, prácticamente inenarrable, en el que el peregrino, cualquiera, busca palabras que no existen para describir su encuentro con el Apóstol. El final de la ruta, el inicio de un futuro inabarcable. “Todavía estoy intentando comprender y asimilar todo esto”, subraya Michelle, gallega y neoyorquina al mismo tiempo. Peregrina, hoy, más allá de las fronteras.

Ella reside en Nueva York, donde ejerce de directora de relaciones institucionales de ‘La Nacional,’, el centro español más antiguo en los EEUU, camino ya de los 153 años. Pero su historia es tan nuestra como la de cualquiera que haya nacido a este lado del Atlántico. Gallega y con morriña de esa tierra que su padre tuvo que dejar atrás en 1.973.

Su familia, le enseñó lo que es un buen marisco, el caldo gallego o el sabor de la empanada... Y por supuesto, el Camino. Ese Camino que hace un par de semanas emprendía desde Oporto: la ruta portuguesa por la Costa; 220 kilómetros a Compostela

“He bajado a Santiago miles de veces. Pero vivir la experiencia así, entrando en la ciudad… Es algo totalmente diferente”, prosigue Michelle buscando las palabras adecuadas para narrar tanta emoción. Ese mismo sentimiento que le hace llorar al ver a Antonio Rodríguez Miranda, secretario xeral de Emigración, que no quiere perderse un momento ‘histórico’, el de la primera peregrina de la diáspora americana que se reencuentra con Santiago tras el incierto paréntesis del Covid. Él resume y tranquiliza con la galleguidad más absoluta: “Llora, que es normal. Terminaste el Camino después de haber vivido un año y medio muy duro de pandemia y cumpliste un sueño”

Su primer viaje en 16 meses

Lo cierto es que Michelle no podía o no quería esperar más porque, a fin de cuentas, la tierra siempre tira. Eso que se resume en la ‘morriña’: “Cogí uno de los primeros vuelos directos desde Nueva York cuando se reabrieron las fronteras”. Su primer viaje en 16 meses de pandemia tenía que ser a Galicia: “Es un resumen de lo que siento”. 

Un reencuentro con la tierra en el que el Camino surge de modo inopinado, en una conversación cualquiera de amistad: “He publicado videos y fotos en redes sociales a lo largo del Camino con el fin de compartir la experiencia con mi familia y mis amigos y también para dar a conocer a los que no conocen Galicia, su historia, su idioma, su gastronomía y por supuesto el Camino. Muchos me han escrito pidiendo más información porque después de haber visto tantos paisajes idílicos, platos típicos gallegos y la impresionante Catedral de Santiago, quieren conocer esta parte de España y emprender su propio camino. Es verdad cuando dicen que el Camino realmente empieza cuando lo acabas.” Dedicado a su abuelo Ramón. “Este Camino es para él; el siguiente, para mí y desde Francia”.

Porque habrá más; siempre hay más. A fin de cuentas, el Camino es el final y es el principio, el de una nueva etapa que comienza: la de la reflexión, la de “pensar en cuál es el propósito de mi vida ahora”.

Atrás quedan doce días de viaje, de heridas y de ampollas, de dolor en una rodilla, de lluvia, de cuestas… de Galicia. Una ruta que conduce a una especie de vacío cargado de esperanza, a un “¿y ahora qué?”. “No es tristeza, pero es como que se acabó la aventura”. Por fortuna, Santiago sigue aquí, para todo aquel que quiera volver a comenzar; una y otra vez; siempre.

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ORELA PODCAST: NOELIA Y NELI, O CÓMO SER GALLEGAS A LOS DOS LADOS DEL ATLÁNTICO

  • Retomamos nuestros podcast sobre la diáspora de la mano de Laboratorio de Radio, que hoy conecta esas dos orillas (orelas) de la emigración a través de dos becarias BEME de nuestra tierra: una de Ourense (Noelia), otra de México (Neli), las dos gallegas a su manera
28
May
2021

NOELIA Y NELI, BECARIAS BEME

Noelia nació en Ourense y Neli en México. Ambas son gallegas a su manera y han vuelto a nuestra tierra gracias a las becas BEME, que cada año promueve la Xunta para que los jóvenes gállegos del exterior cursen aquí sus estudios de post grado. 

Les une el máster que están terminando de Investigación en educación, identidad cultural y desarrollo comunitario. Pero les une, sobre todo, Galicia. "Una mezcla de rural y de ciudad que no hay en otros lugares". "El viento fresco, suenan las hojas de los árboles de los carballos, se pisan las hojas secas, suena el agua del río y los pájaros… Se respira mucha tranquilidad".

¡Dale al play y conoce toda su historia!

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GALICIA EN EL CORAZÓN DE NUEVA YORK

  • Michelle Mirón reside en Nueva York, donde ejerce de directora de ‘La Nacional’, un lugar que, como tantos, sortea la pandemia como puede. Desde allí nos habla de Galicia, de América, del Covid, del Capitolio… y de muchas historias personales.
28
Jan
2021

La primera vez que la pequeña niña de Brooklyn vio Galicia, se introdujo en un cuento maravilloso. Porque allí, como en las fábulas en la mente de cualquier criatura inocente de 8 años, “todo era natural”, incluso el tránsito de los rascacielos de Nueva York al paisaje de Lorbé, parroquia de Dexo, concello de Oleiros, A Coruña.

“Escuchar el ‘kikiriqui’ de los gallos por la mañana; despertar en el pueblo; esos olores de campo, de verde, de musgo, de humedad… Tengo un recuerdo tan bonito… Cambió mi vida para siempre”, señala, años después de aquel instante, Michelle Mirón, neoyorquina de nacimiento, gallega de corazón, y con su relato vital, como tantos, a caballo entre dos tierras; entre esos dos mundos, tan distintos y tan iguales, que se expanden a un lado y a otro del azul infinito del Atlántico.  

Hoy Michelle reside en Nueva York, donde ejerce de directora de ‘La Nacional, Spanish Benevolent Society’, el centro español más antiguo en los EEUU, que cumplió 152 años en noviembre. Un lugar que, como tantos, sortea la pandemia como puede, con la voluntad propia y ajena de aquellos que nunca dejan de ser nuestros.

Como Rogelio, “una figura en ‘La Nacional’”. “Es el socio más antiguo que tenemos: suma ya 55 años como miembro”, detalla Michelle, aunque él tiene más de 80, como muchos otros socios, gallegos de Nueva York, o neoyorquinos de Galicia. Qué más da, cuando en el fondo viene siendo lo mismo.

“Galicia siempre está presente en mi casa”, resume Michelle, que enumera entre la gastronomía de su hogar el marisco, el caldo gallego, los potajes, el cocido o una buena empanada. Todo ello en Brooklyn, por qué no. A fin de cuentas, la suya es una de esas historias que entrelazan la diáspora, formando un nudo imperecedero y cargado de recuerdos.

Una historia familiar extraordinaria

Enrique, su padre, emigró en 1.973. Allí, o aquí, depende quién hable y desde dónde, conoció a Norma, su mujer, con la que tuvo tres hijos. Hasta el momento, todo normal. El siguiente paso, sin embargo, eleva el valor humano de la historia a un nivel extraordinario: ambos eran sordos.

“Mi abuela María vivió con nosotros, y gracias a ella hablo el español”. Cuando Michelle tenía 6 años, María volvió a Galicia, pero sus padres la apuntaron en los Alce, cursos que entonces subvencionaba el Ministerio de Asuntos Exteriores para españoles nacidos fuera.

Hoy Michelle domina el castellano, el inglés, el gallego, y las lenguas de signos americana y española. Trabaja como intérprete y ha montado su propio negocio, una empresa de idiomas y de comunicación que ofrece todo tipo de servicios lingüísticos y cobertura de eventos.

Recuerda, con una mezcla de cariño y de nostalgia que se aproxima a la morriña, la inauguración en el Ellis Island National Museum of Immigration de Nueva York de la muestra ‘Os adeuses’ (The farewells). Un “evento precioso con Cristina Pato” y que contó con la presencia, entre otros, del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

Pasión similar a la que ofrece cuando habla del Desfile de la Hispanidad de Nueva York, de cuya directiva forma parte. “Es el más grande de USA, y se celebra el domingo más cercano al 12 de octubre”. Hasta 10.000 participantes cortan la Quinta Avenida en esa fecha, desde la 45 hasta la 75. Participan los 21 países de habla hispana, y acude gente de todos ellos. También de España, de Galicia.

Bueno, al menos antes era así. Porque en Nueva York ahora no hay desfiles, ni gente, ni aglomeraciones. Permanece el cuerpo de la urbe siempre iluminada, despierta y silenciosa, con sus grandes avenidas marcando los límites del fin del mundo; pero le han robado el alma.

“Es raro caminar por la ciudad y verla tan vacía. Podría definirse como inquietante. Esta no es la ciudad que conozco”, reconoce Michelle, dando al mismo tiempo un paso más. Una consecuencia: “Van cerrando tus restaurantes preferidos; y eso te rompe el corazón”. No La Nacional, que ha sabido reinventarse: “Sacamos afuera el restaurante, con una terracita, y ahí tenemos unas mesas donde vamos sorteando el frío”.

Los disturbios del Capitolio

Pero ese mismo corazón también te lo pueden romper otras historias, incluso las más inesperadas. Como los recientes disturbios del Capitolio. “La última vez que pasó algo así, fue en la guerra civil. Es una imagen que nunca esperábamos ver, como ejemplo que somos de la democracia y el progreso”, detalla Michelle.

Y añade, ya a tumba abierta, como es ella: “Me entraron ganas de llorar. No lo podía creer. Estaba trabajando y alguien de España me escribió: ‘¿Qué está pasando en el Capitolio?Oh, my God. Cogí el móvil y me entró un dolor enorme en el corazón. Puedes estar en contra de la política del otro, pero de ahí a ser violentos… Mataron a un poli con un extintor… Y con la bandera confederada, que nos inspira muchos recuerdos feos como país. Fue la primera vez que esta bandera entró en el capitolio. Y no puedes dejar de preguntarte qué hace ahí”.

Por fortuna, el futuro acude a su cita puntual y lo acaba devorando todo, también los malos recuerdos, que acaban por dejar un poso de esperanza. “Tenemos mucha ilusión. La comunidad de gallegos y españoles también. Albergamos la esperanza de que la nueva administración pueda unir el país. Porque no podemos olvidar que la mitad de la nación votó a Trump”, detalla Michelle.

Vacunada contra el Covid

Una ilusión que se extiende, también, a la lucha contra el Covid, ahora más coordinada, más decidida, centralizada en la figura de Biden. “El camino va a ser largo”. Como siempre. Pero “la estrategia es totalmente diferente”. Se están implementando grandes espacios para vacunar 24 horas al día al tiempo que se amplían los grupos que pueden recibir la vacuna: trabajadores esenciales, algunos funcionarios que atienden a la ciudadanía, ancianos y tercera edad a partir de 65 años.

La propia Michelle, al trabajar de cara al público como intérprete en determinados actos, es de las que se encuentra ya vacunada. “Estoy bien; estoy perfectamente”, bromea al tiempo que reflexiona sobre la importancia de confiar en la ciencia para salir de esta situación. 

La conversación avanza fluida, rápida y alegre, con la soltura de un riachuelo de montaña descongelado por el sol en primavera. Entre salto y salto, el agua continúa, divertida, su camino. Ahora España, ahora América. Ahora otra vez España, a donde Michelle vuelve, una vez y siempre, desde aquella primera infancia en el rural.

“Cuando terminé aquí la carrera me mudé a Madrid. Hice un máster de Traducción e Interpretación en la Complutense y estuve cinco años allí. Al regresar, monté la empresa de idiomas y de comunicación”, prosigue Michelle el relato de su vida, con Galicia presente en cada uno de sus retazos: “Estamos a 7.000 kilómetros, pero eso es una cuestión física. Mentalmente, Galicia está muy presente en nuestra casa”

Hoy, aquella niña de Brooklyn, ya mujer, mantiene vivo el amor de ese encuentro originario con su tierra, que supuso el encaje de todos los relatos, de las historias narradas en un atardecer de rascacielos que aquel día, por fin, cobraron lógica: “Recuerdo la primera vez que vi la Catedral, la Plaza del Obradoiro; una culminación de todo lo que me habían contado, de lo que me querían transmitir”. Galicia en el corazón de Nueva York. O la gran metrópoli, abrazada, una vez más, a nuestra tierra. Eso es Michelle. Eso son muchos.

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La rutina de la ‘nueva normalidad’

  • Estela Villamarín es la presidenta de la Asociación Cultural Galega A Roda de Lausana, que ha tenido que reinventarse en época de Covid. También ella para pasar la Navidad con sus seres queridos
14
Jan
2021
Estela (derecha), con sus padres y su marido.

Suiza es un país de cimas elevadas, siempre ocultas, devoradas por su altura y envueltas en un frío silencioso, más místicas, si cabe por la nieve perpetua de los Alpes. Un hogar neutro en el imaginario colectivo.  Y la tierra de miles de gallegos, casa hospitalaria de aquellos que un día tuvieron que emigrar. Hoy, más de 41.000 vecinos hacen de Suiza el quinto país del mundo en lo que a presencia de gallegos se refiere.

Pero Suiza, como todos, vive afectada por el Covid. Una pandemia que se ha cobrado ya en el país helvético más de 7.500 vidas, y que ha obligado a celebrar una Navidad atípica. De esas que tanto hemos vivido estas semanas: de cenas limitadas; mascarillas que ocultan rostros sonrientes, robando, en cierta medida, el sentido de estas fiestas; de familias divididas…

Nos lo cuenta Estela Villamarín, presidenta de la Asociación Cultural Galega A Roda. Su historia, como tantas, es un compendio de la diáspora gallega. De abuelos que dejaron atrás casa y familia en la década de los 70.

“Mi padre se quedó en Ourense con unos familiares cuando ellos se tuvieron que ir. Aquí, en unas vacaciones, conoció a mi madre. Después se casaron y partieron hacia Suiza”, resume Estela con la sencillez propia de nuestra emigración.

Estela es hoy la presidenta de la Asociación Cultural de A Roda. Un lugar de encuentro para cientos de gallegos, donde, hasta hace no mucho, jóvenes y niños se juntaban en clases de gaita, danza o percusión. La galleguidad resumida en nuestra cultura musical.

Asociación Cultural Galega A Roda.
Grupo musical de la Asociación.
Cena de la Asociación.

El Covid ha variado el escenario, dibujando una sala multiusos de aforo reducido, con apenas 5 personas, límite máximo en el país helvético para este tipo de reuniones. Unos encuentros que, en el caso de A Roda, se configuran como una mezcla perfecta de todo lo que ha sido y es nuestra diáspora. “Hablamos mitad castellano, mitad gallego, mitad francés”, expone Estela con mucha simpatía.

Creada en 1991, A Roda suma ya tres décadas de fomento de la cultura gallega, manteniendo las tradiciones entre las nuevas generaciones. Algo para lo que ha sabido adaptarse al Covid. O tal vez, como todos, no haya tenido más remedio.

De marzo a junio estuvieron cerrados. En septiembre pudieron impartir “dos o tres clases de modo normal”; qué lejos queda ya ese final del verano en el que las cifras de la pandemia ofrecían un respiro hoy inservible.

“Somos 100 socios, casi todos gallegos e hijos de gallegos”, prosigue Estela. Obligados, todos ellos, a pasar la Navidad entre dos tierras y con la amenaza permanente del Covid. Como Estela que, con su marido y su hijo, ha pasado las fiestas sorteando dificultades y adoptando distintas medidas de precaución.

“Rafael es de A Coruña y sus padres viven en Zaragoza. Una semana hemos estado en Ourense y otra, allí, en Zaragoza. Mis padres también volaron a Galicia, realizando la correspondiente PCR”, resume Estela. La rutina de la ‘nueva normalidad’.

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