• Construida entre finales del siglo III y comienzos del IV d.C., la muralla de Lugo ha llegado casi íntegra hasta nuestros días rodeando la ciudad con un perímetro de 2.266 metros
11
Dec
2024
Muralla de Lugo

En el corazón de Lugo, la ciudad más antigua de Galicia, se alza una de las maravillas arquitectónicas más impresionantes del mundo: su muralla romana. Este coloso de piedra, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, es hoy el ejemplo mejor conservado de arquitectura militar romana que ha llegado hasta nuestros días. 

Única en el mundo por mantenerse íntegra tras casi 17 siglos, la muralla de Lugo sigue siendo un testimonio vivo del esplendor del Imperio Romano y de la ingeniería de la antigüedad.

Una estructura imponente y única

Construida entre finales del siglo III y comienzos del IV d.C., la muralla de Lugo rodea el casco histórico de la ciudad con un perímetro de 2.266 metros. 
Este cinturón de piedra, coronado por 71 torres de las 85 originales, alcanza una altura media de 10 metros, con tramos de adarve que llegan a medir hasta 7 metros de ancho. Sus muros fueron diseñados no solo como una formidable defensa, sino también como una obra estética que sigue impresionando a visitantes de todo el mundo.

La función original de la muralla era proteger la ciudad de Lucus Augusti, fundada en el año 13 a.C. por orden del emperador Augusto. Sin embargo, según una de las leyendas más conocidas, no fue la ciudad lo que los romanos querían salvaguardar, sino un lugar sagrado conocido como el "Bosque Sagrado de Augusto". 

Este bosque, rodeado de misterio, habría sido el origen del nombre de Lugo, y aunque no queda rastro del bosque, la muralla permanece, conectando a la ciudad moderna con su pasado mítico.

Las puertas de la historia

La muralla cuenta actualmente con diez puertas que conectan el interior y el exterior de la ciudad, aunque originalmente solo tenía cuatro. Cada una tiene su propia historia y características arquitectónicas. 

La Puerta de Santiago, una de las más emblemáticas, data de época romana, aunque fue modificada en siglos posteriores. Durante la Edad Media, fue la única puerta que permanecía abierta durante las epidemias de peste. Hoy, es el acceso principal para quienes desean recorrer el adarve de la muralla, y su diseño la convierte en un símbolo de la ciudad.

Puerta Campo Castelo
Puerta Miñá o del Carmen
Puerta del Obispo Aguirre

Otra puerta destacada es la Puerta Miñá, también conocida como Puerta del Carmen, considerada la más fiel a su diseño original romano. Esta entrada, que conecta la ciudad con el río Miño, ofrece una experiencia especial a quienes buscan sumergirse en la atmósfera histórica de Lugo.

La Puerta del Obispo Odoario, en cambio, es un ejemplo de cómo la modernidad ha intervenido en la muralla: fue abierta en 1921 mediante dinamita, en un acto que causó gran polémica y llevó a que la muralla fuera declarada Monumento Nacional.

Un viaje al pasado

Caminar por la muralla es mucho más que un paseo turístico; es un viaje en el tiempo. Desde su adarve, que se ha convertido en una calle más de la ciudad, los visitantes pueden observar cómo la vida fluye a ambos lados del muro. 

Dentro del recinto amurallado, la ciudad histórica conserva monumentos imprescindibles como la Catedral de Santa María, cuya Puerta Norte daba la bienvenida a los peregrinos del Camino de Santiago. Su altar mayor, con el Santísimo Sacramento en exposición permanente, y las capillas barrocas de San Froilán y la Virgen de los Ojos Grandes son algunos de los puntos más destacados.

Además, el interior de la muralla alberga el Museo Provincial, situado en el antiguo Convento de San Francisco. Este espacio preserva mosaicos romanos y otros tesoros arqueológicos, ofreciendo una visión fascinante de la vida cotidiana en la antigua Lucus Augusti. 

El recinto histórico incluye también plazas emblemáticas como la Plaza Mayor y la Praza do Campo, donde los soportales y las calles estrechas invitan a perderse en un ambiente cargado de historia.

Más allá de las murallas

La importancia de la muralla trasciende su función defensiva. Forma parte del Camino Primitivo de Santiago, el primero de los caminos de peregrinación hacia Compostela, y su adarve es transitado cada año por miles de peregrinos y turistas que buscan una conexión espiritual y cultural con el pasado.

La muralla de Lugo no es solo un vestigio histórico, sino también un elemento vivo que forma parte de la identidad de la ciudad y sus habitantes. Su hermanamiento con la Gran Muralla China en 2007 resalta su importancia como símbolo de la humanidad. Además, su inclusión en la ampliación del Camino de Santiago en 2015 por la UNESCO reafirma su valor universal.

En palabras de los propios lugueses, "quien camina sobre la muralla pisa la historia". Este monumento, que combina majestuosidad, misterio y funcionalidad, invita a locales y viajeros a descubrir los secretos de una ciudad bimilenaria. 
 

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