“Vivimos en un lugar privilegiado”

  • “Tuve noticia de las BEME y pensé que era una buena oportunidad para volver a Galicia y desarrollar aquí todo el conocimiento adquirido”
  • Óscar Reinoso, gallego de Ourense, cursa un Máster en Dirección Integrada de Proyectos tras regresar de Lisboa
27
Mar
2020

El río Gafos nace silencioso en Mato da Xestiña, Figueirido. Un diminuto torrente de agua que crece poco a poco camino de Pontevedra. Allí llega con más vida, con más cuerpo, con más gracia, atravesando la ciudad hasta desembocar en la ría. Cruza varios molinos y distintos lavadores, cargados de historias vividas hace casi dos siglos, cuando estaba prohibido lavar en el curso del río Lérez, el hermano mayor y conocido. Atraviesa también dieciséis puentes. Uno de ellos, poco antes del final, el Ponte Nova o Ponte Vella, que junto al Ponte do Burgo del Lérez (otra vez el que goza de más fama) dio nombre en otra época a la capital de la provincia: 'Ad Dúos Pontes'.

Esta es una historia, de otra historia que forma parte de nuestra historia. La de Óscar Reinoso, gallego y orensano, que un día tuvo que emigrar, por lo que fuese, y que hoy ha vuelto a casa, llenando con la tierra aquellos recuerdos de añoranza, de olor a lluvia, de copas de licor café. Un viaje circular que pasa por Dublín y por Lisboa, y que concluye en el río Gafos. Pero vayamos por partes.

Óscar, 32 años, licenciado en Dirección y Administración de Empresas, decidió un día que el mundo era más grande que Galicia, y emprendió su aventura personal.

Primero, Lisboa, donde estuvo unos meses antes de marchar hacia Dublín. Irlanda, no obstante, no cuajó, así que dio marcha atrás hacia Lisboa, donde comenzó, sin saberlo, a apuntar hacia el río Gafos.

Allí realizó un Máster en Investigación en Estudios Urbanos en la Universidad Nova de Lisboa. Una especia de "reciclaje profesional", como él mismo apunta, que le llevaría luego a una tesis sobre la necesidad de gestión de participación ciudadana en los proyectos de investigación.

Óscar Reinoso, becario BEME, en Lisboa antes de volver a Galicia.

"Con el trabajo de fin de máster me centré en la metodología 'Play the City'", expone, un método centrado en la mejora de espacios urbanos a través de la construcción de un juego en el que participa la propia ciudadanía hasta configurar el mejor lugar posible. "Entré en contacto con el método en Holanda, durante los 6 meses que estuve de Erasmus", recuerda Óscar con la tranquilidad del que ha viajado mucho aun siendo joven.

 

Una beca para volver a Galicia

 

En Lisboa, entre estudios y trabajo, fue feliz durante un tiempo. Salvo un pequeño paréntesis de esos que por desgracia permanecen: la muerte de su padre, Manuel. Pero siguió adelante, convencido de centrarse en su carrera académica. "Luego descubrí que no era lo mío", relata.

 

Y entonces aparecieron las BEME, unas becas promovidas por el gobierno gallego pensadas para traer de vuelta a casa el talento de los jóvenes de la diáspora, gallegos o descendientes de gallegos que un día tuvieron que partir. Óscar, por ejemplo.

"Tuve noticia de las BEME y pensé que era una buena oportunidad para volver a Galicia y desarrollar aquí todo el conocimiento adquirido", expone.

Lo está haciendo con un Máster en Dirección Integrada de Proyectos, a caballo entre la Universidad de Vigo y la de A Coruña. Aunque ahora, cosas del Covid-19, está en casa, en Ourense, con su madre, Belén, y su hermana, Antía. "La cuarentena nos ha cogido con un cambio de asignatura. Hemos empezado una muy apropiada, 'Gestión de riesgos'", ironiza, mientras relata que, por fortuna, las clases online les permiten seguir con normalidad en medio de una situación extraordinaria.

  

El proyecto del Gafos

 

Y mientras que todo esto pasa, Óscar ya apunta directo hacia ese río Gafos que subyace en el fondo de esta historia. "Ya tengo cerrado el tema del trabajo de fin de máster: vacíos urbanos en el Gafos; regeneración con la ciudadanía", avanza.

Allí, a orillas del barrio de Campolongo, se multiplican los espacios y las opciones para rehabilitar uno de los lugares con más memoria de Pontevedra. El de un río que debe su nombre a un antiguo hospital de Leprosos (gafos en gallego-portugués) y que, en la última década, ha comenzado a revivir gracias al trabajo de las administraciones y al colectivo Vaipolorio.

Pero, sobre todo, el de un regato gallego que le permitirá a Óscar no echar de menos su tierra. Esa Galicia de la que tuvo que partir y que hoy quiere contribuir a mejorar. Lo que se pueda.

"Ahora aprecio más lo que tenía: los paisajes, el carácter, nuestra forma de ser (la de los gallegos)", señala, mientras que rememora alguna anécdota de esas que despiertan la morriña.

"Recuerdo la fiesta de los Santos Populares de Lisboa. Unos amigos italianos y gallegos montaron un puesto que mezclaba la empanada con la pizza y el limoncello con el licor café. No veas lo que triunfó el licor café", recuerda entre risas.

¿Y a alguien le extraña? A fin de cuenta, muchas veces no valoramos la grandeza de lo ordinario. El propio Óscar lo explica mientras concluye con una frase que lleva a cuestas toda la mochila de una vida: "Vivimos en un lugar privilegiado".

Compartir

“Siempre tuve mucha nostalgia por Galicia”

  • “En Argentina fui feliz, pero nunca me terminé de sentir parte del todo. Tardé en integrarme, y echaba de menos Galicia”
  • “La Xunta está invirtiendo para darnos un futuro mejor en Galicia, para que nos quedemos e impulsemos nuestro proyecto personal y profesional aquí"
25
Mar
2020
Gala Patiño, becaria de una edición, y su marido en la Universidad de Santiago.

Gala Patiño camina tranquila por la facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela. Es un lunes cualquiera del mes de febrero. Fuera luce el sol y el mundo aún está lejos de cambiar. Dentro, en el salón de actos, comienza una jornada para los beneficiarios de las BEME –acrónimo en gallego de Bolsas de Excelencia Mocidade Exterior-, una iniciativa que cada año promueve el gobierno autonómico para que aquellos gallegos del exterior que lo desean puedan volver a su tierra a cursar estudios de postgrado en alguna de las universidades de la Comunidad.

Gala es una de ellas.

“Siempre quise volver”, afirma con la seguridad de quien lleva demasiado tiempo esperando ese momento.

Pero la vida tiene obligaciones y tiene padres. Los suyos se casaron en Argentina y se vinieron a Gondomar (Galicia), donde Mario abrió una clínica dental. “Yo nací en Fátima (centro médico de Vigo)” relata; como tres de sus cuatro hermanas.

Y allí, a caballo entre Vigo y Gondomar, esa pequeña villa del Val Miñor, flanqueada por la sierra del Galiñeiro y la ribera del propio río Miñor, vivió una infancia plena: “Nunca nos preocupamos por nada, simplemente de ser niños”. Taekwondo, tenis, equitación, viajes por Europa… Una lista digna de los Reyes Magos.

Tal vez por eso la morriña se enganchó a su alma cuando llegó el momento de partir: “Siempre tuve mucha nostalgia por Galicia”. La misma que su padre sentía por Argentina, por los asados y las fiestas familiares, por el calor que da sentirse en casa.

Allí Gala se hizo mujer, se licenció en Veterinaria, conoció al que hoy es su marido, Leo Aybar… pero al final, una esquinita de ella echaba de menos la otra tierra; toda la otra tierra; hasta la lluvia y la humedad.

“En Argentina fui feliz, pero nunca me terminé de sentir parte del todo. Tardé en integrarme, y echaba de menos Galicia”, expone.

Por eso a cada instante tenía en la cabeza volver, o, al menos, explorar. Australia y Nueva Zelanda surcaban su cabeza, y la biodiversidad y el cuidado del planeta la anidaban. Quería salir, vivir, comprender…

“En Argentina tenía trabajo pero pocas posibilidades de crecer”, resume.

La posibilidad de volver a Galicia

Y entonces aparecieron las BEME, y con ellas la posibilidad de volver a Galicia. Otra vez la tierra. Aquí lleva seis meses cursando el máster en Biodiversidad de la Universidad de Santiago de Compostela.

“Hay cosas que siguen exactamente igual, y otras que han cambiado mucho”, relata. Entonces tenía 14 años, ahora 27. Media vida a caballo entre dos tierras: “Allí la inseguridad existe; siempre está la posibilidad de que pase algo. Tienes la puerta cerrada, hay situaciones que te levantan sospechas... Aquí, en Galicia, no valoramos esas cosas, no existen esas amenazas”.

No en el Pedroso, el barrio verde y apacible de Santiago que ha escogido para vivir. Precisamente por eso, por verde y apacible. Un buen lugar para disfrutar del campo en la ciudad. Por delante tiene un año y medio de estudios e investigación, y todo un futuro por hacer. Si puede ser en Galicia.

Porque Gala, como la inmensa mayoría de los que un día tuvieron que partir, disfruta de la tierra a cada paso. Sin embargo, los buenos cuentos de final feliz siempre ofrecen al lector alguna traba. Papeles, homologación de títulos, permisos de residencia…

Por eso concluye con una petición: “La Xunta está invirtiendo para darnos un futuro mejor en Galicia, para que nos quedemos e impulsemos nuestro proyecto personal y profesional aquí; pero hay cosas que otras administraciones tendrían que mejorar”.

La burocracia daría para cualquier otro relato. Más extenso y más tedioso. El de Gala, por ahora, prosigue aquí, en su Galicia. Y lo hace con Leo: “Cuando nos conocimos ya le dije que quería volver”. Lo dicho: la convicción propia de quien lleva toda una vida esperando ese momento.  

Compartir

Déjate pescar por la Red Gallega de Aceleradoras de Innovación

  • Galicia tiene sus propios Silicon Valley en sectores clave para el crecimiento económico de Galicia
20
Mar
2020

No hace falta que mires hacia Silicon Valley. En Galicia hay innovación, talento y startups para conformar un ecosistema emprendedor de referencia internacional. Y hay redes diseñadas especialmente para atraerlos y retenerlos. ¿Quieres dejarte pescar? 

Conoces el mapa gallego, su contorno, sus límites, pero dentro de este dibujo se esconde otro innovador y puntero con puntos que no señalan municipios sino aceleradoras especializadas en sectores clave para el crecimiento económico gallego.

Las aceleradoras tienen la misión de ayudar a las startups a despegar mediante financiación y asesoramiento y posicionarlas en el mercado y atraer inversores.

¿Y cómo se hace?

La Red Gallega de Aceleradoras de la Innovación impulsada por la Axencia Galega de Innovación (GAIN) y enmarcada en la plataforma Start in Galicia, ofrece un apoyo intensivo en las primeras etapas de nacimiento empresarial prestando soporte específico a la evolución desde ideas incipientes a prototipos, o desde éstos a productos listos y captando proyectos desarrollados por investigadores y emprendedores en el extranjero.

¿Tienes una idea, una startup? Los programas de aceleración, promovidos por entidades públicas o privadas, abren sus medios a tu iniciativa empresarial innovadora a través de concursos abiertos para pescarte

Start in Galicia ofrece un espacio único para que tu proyecto o startup conozca todas estas posibilidades de apoyo de la Xunta: desde los programas de aceleración o incubación, ayudas, mecanismo de financiamiento y ponerte en el punto de mira de los inversores y business angels.

¡Cientos de proyectos han despegado ya!

¿Quieres saber más? Así funciona este ecosistema innovador:

Según la fase en la que se encuentre tu proyecto puedes acceder a las convocatorias de las distintas iniciativas. ¡Conócelas!

  • Incubación: puedes concurrir aquí si tu idea está en una fase más temprana, entre el nacimiento de la idea y la validación del modelo de negocio. En estos momentos funcionan tres programas de ámbito vertical: Programa I2D2. Fundación Kaertor, sobre biotecnología y salud; Bioincubatech, sobre biotecnología, salud y tecnologías alimentarias; y BFA Aero, dirigido al sector aeronáutico y aeroespacial, con fases de incubación y aceleración. 
  • Aceleración: ésta es tu opción si tienes una compañía de reciente creación y con alta capacidad de crecimiento, un modelo de negocio validado y cierta facturación o bien si presentas una idea con el modelo de negocio validado y la posible creación de empresa. En esta fase hay varias iniciativas que es interesante que conozcas. ¡Puede que alguna esté diseñada para tu proyecto! Las hay dirigidas al sector alimentario, al de la automoción, al naval y marítimo, a la aplicación de las TIC. Pincha aquí para conocerlas.
  • Consolidación: pueden presentarse a las aceleradoras de esta fase las empresas en crecimiento que necesitan un impulso para establecerse en el mercado y generar ventas. Los sectores alimentarios  y biotecnológicos también tienen cabida aquí con Agrobiotech Innovation y Business Factory Food; y el de la automoción con Business Factory Auto.

 

Compartir