- La Universidad de Vigo lidera un proyecto pionero que busca adaptar el uso de estos sistemas aéreos no tripulados a la limpieza y desinfección de espacios de uso cotidiano en la ‘nueva normalidad’, como los patios de colegio, los polideportivos o los parques y jardines
El camino hacia la nueva normalidad transcurre lleno de incógnitas, de retos y de objetivos. En este marco, una de las metas que se plantean durante la desescalada es la adecuada desinfección de las zonas que, paulatinamente, vuelve a ser usadas por la ciudadanía. Durante las próximas semanas, los parques y jardines de nuestras urbes, los patios de colegio o los pabellones deportivos irán recobrando parte de la actividad perdida, confiriendo a las instalaciones una pizca de humanidad. Sin embargo, su uso obligará a la consecuente desinfección.
En este marco, un equipo de investigadores de la Universidad de Vigo trabaja en un proyecto encaminado a la adaptación del uso de drones a la limpieza de espacios a través de los líquidos adecuados.
La iniciativa, financiada con 55.000 euros por la Agencia Gallega de Innovación de la Xunta de Galicia, es una de las ocho soluciones elegidas, entre los 160 proyectos recibidos, en la convocatoria realizada por la Consellería de Economía, Empleo e Industria para el desarrollo de proyectos innovadores en la pelea contra el Covid-19.
El objetivo principal del proyecto pasa por aplicar una tecnología ya madura en un nuevo escenario operacional. Concretamente, la investigación se marca tres objetivos.
- Desarrollar un sistema de información geográfico a nivel gallego que determine zonas en la que se prevé una elevada afluencia de gente y son susceptibles de desinfección con drones.
- Determinar las horas necesarias de operación y las restricciones de índole legal para proceder a la desinfección.
- Activar metodologías de desinfección específicas para estos sistemas para garantizar su correcto resultado.
Aprovechar una tecnología ya madura
En este sentido, y tal y como explica Higinio González, profesor titular de la Escuela de Engeniería Aeronáutica en Ourense, que lidera el proyecto, la vuelta a la normalidad que ha comenzado trae consigo “un aspecto clave” que será “continuar extremando la desinfección de las superficies que pueden actuar cómo favorecedoras para la transmisión del virus”.
Así, a medida que las restricciones existentes se vayan levantando, “las tareas de desinfección tendrán que extenderse con más intensidad a lugares que actualmente no se están utilizando pero que en el futuro sí volverán a utilizarse, como colegios y universidades, instalaciones deportivas o lugares de ocio al aire libre”.
En este contexto, González, subraya que la crisis del coronavirus no permanece ajena a la utilización de los sistemas aéreos no tripulados en tareas de desinfección”. “Ante el escenario de vuelta cautelosa a la normalidad hacia el que nos encaminamos en los próximos meses, se puede observar como los sistemas aéreos no tripulados pueden ser de utilidad para completar tareas de desinfección en lugares como gradas de instalaciones deportivas, patios de colegios, parques infantiles, zonas de ocio como jardines, entornos de piscinas, ríos y playas, etc.”, indica el investigador.
En este contexto, González detalla que la tecnología para dispersión de líquidos mediante vehículos aéreos no tripulados se encuentra “ya madura y accesible en el mercado”. De esta forma, “no necesita un desarrollo específico” permitiendo centrar los esfuerzos del proyecto en la planificación de un adecuado despliegue.
Un sistema de información geográfica y una metodología
El primer objetivo será, por lo tanto, desarrollar un sistema de información geográfica a nivel gallego que integre todas las zonas de aplicabilidad de la tecnología de desinfección con drones, presentando los lugares de potencial afluencia de gente que podrían a su vez ser desinfectados.
Una vez determinada la superficie sobre la que actuar, detalla el profesor de la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, “es necesario integrar en el sistema las restricciones legales de vuelo existentes y definir diferentes tipos de operaciones en función de esto”. Para todo ello, el equipo cuenta con la experiencia de tres pilotos de drones, dos doctores ingenieros aeronáuticos y una graduada en Ingeniería Aeroespacial.
Otro de los retos del proyecto será “definir la cantidad de líquido desinfectante y en qué concentraciones se debe dispersar para garantizar la correcta eliminación del virus sobre las superficies a tratar, siempre atendiendo a una operación segura de la aeronave”.
Otros aspectos pendientes de definición que se abordarán en el estudio, añade Higinio González, serán la velocidad de trabajo recomendada, las alturas de vuelo y frecuencias de desinfección. Una vez conocido el despliegue necesario para acometer las labores de limpieza y las metodologías adecuadas para la operación, señala el investigador, será necesario realizar un acompañamiento de las primeras operaciones para detectar usos deficientes y posibles mejoras.
El objetivo pasa porque en septiembre se puedan iniciar las primeras tareas de desinfección con drones acompañando el inicio de actividades como el curso escolar o ligas deportivas.