Reportaje
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Alberto Martí: el retratista de la emigración gallega
- Sus fotografías en blanco y negro son la herencia que deja el fotoperiodista coruñés
Alberto Martí Villardefrancos (1922-2017) fue el gran testigo de la emigración gallega y sus fotografías constituyen la memoria de varias generaciones. Con su cámara inmortalizó la historia de los gallegos en su éxodo a América. Estas fotografías en blanco y negro no son desconocidas ni indiferentes para nadie. Caras largas y maletas apiladas en los puertos y manos dando un triste aunque esperanzado adiós a los que se marchan. Son la herencia que dejó Martí. Una herencia en forma de fotografías y negativos que acabó convirtiéndose en exposición y legado.
El fotoperiodista retrató entre 1957 y 1963 la salida desde los puertos de A Coruña y Vigo de los barcos que llevaban a miles de gallegos hacia América, cientos y cientos de fotos de las que 73 son “Os adeuses”, una exposición que viaja por el mundo para que todos conozcamos mejor la historia de Galicia.
Las 73 fotos elegidas se distribuyeron en tres apartados, “La ida”, “La vuelta” y “El buque Santa María” (que reúne imágenes de este barco, secuestrado en 1961), y trasladan a quienes tienen la oportunidad de recorrerla a los años 50 y 60, una época en la que Martí se subía a los puntos más altos del puerto de A Coruña para retratar todos los momentos y emociones que se pusieran a su alcance. No dejó uno, tristeza, nerviosismo, también alegría y esperanza.
No fue tarea fácil seleccionar una muestra de un trabajo que Martí empezó a realizar con tan solo diez años y que lo llevó a expandir el negocio de Foto Blanco en A Coruña, donde empezó de chico de los recados, trabajar en La Voz de Galicia y ser el retratista indiscutible de la vida coruñesa.
Era el mejor embajador gráfico. “Nadie le ha hecho más propaganda a la ciudad que yo”, aseguraba.
De hecho, la humanidad que demostró al retratar la época más cruda de la emigración, continuó marcando los últimos años de su vida colocándose al frente de la Cocina Económica de A Coruña ayudando a los más necesitados y promoviendo la colaboración con esta entidad.
Con 80 años detrás del objetivo fue merecedor de muchos premios nacionales e internacionales. Uno de los más importantes es el Premio Nacional de Periodismo Gráfico que recibió por la instantánea que tomó de un perturbado que amenazaba a un camarero coruñés tras apuñalar a dos clientes.
Aunque es una entre las millones que creó a lo largo de su vida. En sus propias palabras, “mis negativos son mi herencia”, y a ésta no hay que decirle adiós.