“Estoy viviendo un sueño”

  • “Fue gracias a una beca de la Secretaría Xeral da Emigración; una oportunidad que no esperaba en un momento de especial dificultad”
27
Feb
2020
Gustavo en su empresa en Venezuela.

Andrés Manuel González Cebreiro nació en Rianxo hace 65 años, en una Galicia de esas que hoy recordamos en blanco y negro, pero que siempre fue igual de bella. El mar, el Ulla, Santiago o alguna fuente perdida en la memoria, configuran los recuerdos de una infancia inolvidable. Como casi todas. Paso previo a partir hacia Vilagarcía de Arousa, donde creció y se hizo hombre siendo niño; soldador en los astilleros del puerto desde que tenía 15 años.

La vida, o el destino, o lo que quieran, siempre caprichoso, terminó por llevarlo lejos; muy lejos. Hasta Villa de Cura (Venezuela).

“Fue un arrebato de juventud por motivos personales”, rememora, otra vez desde Galicia –la vida, si no es cíclica, lo parece- su hijo Gustavo, que ha vuelto a la tierra de su padre -a su tierra, a fin de cuentas-, para cursar en la Universidad de Santiago un Máster en Energías Renovables. 

“Fue gracias a una beca de la Secretaría Xeral da Emigración; una oportunidad que no esperaba en un momento de especial dificultad”, rememora Gustavo. Venezuela había sufrido un nuevo apagón; el primero del año pasado. Una semana sin electricidad, perdiendo la comida, sin posibilidad de hacer la compra, expuestos a los saqueos cada noche. El caos en lo ordinario. “Y fue entonces cuando decidí escribir al twitter de la Hermandad Gallega de Venezuela”, apunta. En seguida recibió contestación: “¿Cómo hay un gallego en Cumaná sin que nosotros lo sepamos?”. 

Cumaná es hoy, entre las que aún permanecen en pie, la ciudad más antigua de Venezuela, fundada hace más de 500 años como fruto de la utopía de un puñado de frailes dominicos y franciscanos impulsores de una evangelización pacífica. Pero esa es ya otra historia. La que a nosotros nos interesa sigue teniendo que ver con Gustavo y con su padre, Andrés, que llegó a Cumaná en la década de los 80 del pasado siglo. Y no lo hizo solo. Con él venía María del Carmen Hernández, una bonita chica venezolana de quien el ‘gallego’ se había enamorado en Villa de Cura.

Juntos continuaron su aventura en una urbe que crece pegada a la desembocadura del río Manzanares. Allí nacieron Gustavo (1988) y su hermana María Andreina (2001). Una familia feliz prosperando en medio de la revolución bolivariana. Con trabajo; mucho trabajo. “Lo de mi padre siempre ha sido trabajar, trabajar y trabajar. ¡Hasta el 31 de diciembre trabajaba!”, continúa Gustavo atando sus recuerdos.

Los negocios familiares

Andrés se había llevado a Venezuela lo aprendido en aquella adolescencia entre astilleros, montando una empresa de construcción especializada en estructuras metálicas. “Soldaba y diseñaba de todo, desde la estructura de un edificio hasta una escalera de caracol. Tiene una capacidad de cálculo impresionante”, sigue atando Gustavo, ingeniero en electrónica que tampoco se queda atrás. 

“Yo tenía una compañía de fabricación de ventiladores industriales. Fuelbird. La verdad que nos iba muy bien”.

Pero como casi todo, aquello terminó saltando por los aires. Los apagones eléctricos implican también la pérdida de la conexión a internet, y la empresa vendía casi todo online. El negocio se fue hundiendo. “Pero, además, podía vender un ventilador por 8.000 bolívares, quedarme sin conexión antes de formalizar la venta, y unas horas después, cuando volvía la electricidad, la devaluación de la moneda me había hecho perder seis, siete, ocho o hasta diez veces el valor al que había vendido”, prosigue Gustavo.  

Un drama empresarial que nada importa si se compara con los dramas personales. La inseguridad, las noches en vela custodiando en un tejado la hacienda familiar, el vivir o morir en un instante. “Una semana antes de partir hacia Galicia, cuando ya me habían concedido la beca, me pusieron una pistola en la cabeza. Fue durante un semáforo en rojo, y todo lo que querían era mi móvil”, señala mientras que los recuerdos se siguen escapando.

Ahí va otro. Este tiene que ver con uno de sus hobbys: la restauración de vehículos antiguos. En concreto, con una Honda 750 que había llegado a sus manos hecha un amasijo de hierros sin sentido. Gustavo la dejó impecable: el cuero negro del asiento rematando el gris metalizado. Hasta que un día alguien le dijo: “Te van a pegar un tiro para quitarte la moto”. Se deshizo de ella, y no le duele. Se le escapa el optimismo en cada frase: “La verdad es que tengo mucha suerte de seguir vivo”.    


La solicitud de la beca

Pero volvamos a Cumaná y a aquel tuit a la Hermandad Gallega. “Se portaron de modo espectacular. Enseguida vino a vernos el presidente de la Hermandad Gallega de Puerto La Cruz, y me habló de las BEME, insistiéndome para que presentase la solicitud”, recuerda. 

Las BEME (acrónimo en gallego de ‘Bolsas Excelencia Mocidade Exterior’) es una iniciativa puesta en marcha hace tres años por el gobierno de Galicia para ofrecer a los jóvenes gallegos de segunda y tercera generación la oportunidad de volver a la tierra de sus raíces, cursando en ella un máster de post grado.

Desde su puesta en marcha, cada año 150 jóvenes gallegos del exterior pueden continuar sus estudios en una de las tres universidades de la Comunidad Autónoma. 

Gustavo es uno de ellos. “Al principio, cuando todo va mal, cuando tu familia sufre o cuando pierdes tu empresa, no lo entiendes. Pero al llegar a Galicia te das cuenta de que todo eso, en el fondo, es lo mejor que te ha podido pasar”, relata entusiasmado. Con el entusiasmo propio de los que ahora disfrutan cada pedacito de vida, cada trozo de su tierra. 

El sueño gallego

“Estoy viviendo un sueño. Papá no pudo volver nunca, y eso que siempre echó de menos su Galicia. Este es otro mundo; me siento en la gloria. Me encanta: los bosques, los puertos, el rural, las ciudades, las diferencias de clima entre estaciones…”, describe Gustavo.

Todo eso… y algo más. Algo muy básico: la seguridad. Aquí puede pasear de madrugada con el móvil en la mano, y no teme que lo atropellen al cruzar un paso de cebra. A veces le sobresalta el ruido de una moto en medio de la noche. Pero ya no está allí, está aquí. En la tierra de su padre; en la Galicia a la que ahora quiere traer a toda su familia. 

“La primera va a ser mi hermana. Acaba de cumplir 18 años y estoy tramitando todo para que curse Formación Profesional”, explica. Para ello, acudirán a las mismas BEME, que ofrecen cada año otras 100 plazas de FP para los jóvenes del exterior. Con un poco de suerte, una de ellas será para María Andreina. 

“Y luego mis papás. Toda la vida trabajando para esto…”. Y calla, pensativo. Por una vez, las palabras se han comido su optimismo. Pero enseguida recupera la alegría. Porque como él mismo ha escrito,

“Cada sonrisa ganada en esta historia tiene una lágrima en su pasado; las lágrimas ya acabaron, bienvenidos a la Galicia de las sonrisas”. 
Compartir

Entra y conoce las universidades gallegas en el salón virtual UNIferia

  • La puerta está abierta hasta el próximo 28 de febrero para que reúnas toda la información que necesitas
21
Feb
2020

Sitúate en el mapa, pero aquí, en el noroeste peninsular, donde las tres universidades gallegas te esperan para que las conozcas. Puedes empezar haciéndolo de forma virtual gracias al salón UNIferia. ¿Quieres entrar?

Hasta el 28 de febrero tienes la puerta abierta en esta feria que reúne a 54 universidades españolas y en la que puedes informarte no solo de la oferta académica que tienes en Galicia, también contactar directamente con los responsables de los títulos que te interesan para que te resuelvan tus dudas e inquietudes.

Este espacio virtual, promovido por Crue Universidades Españolas, te ofrece todos los datos que necesitas sobre el sistema de acceso a la universidad, becas, posibilidades de internacionalización y todo tipo de trámites, como los pasos que tienes que dar para formalizar tu matrícula.

Ya estamos en el pabellón, ¿por cuál quieres empezar?

La Universidade da Coruña (UDC) se presenta como un mundo de oportunidades, una universidad joven, tiene 30 años, activa y moderna en la que se forman 18.000 estudiantes. Tiene campus en las ciudades de A Coruña y Ferrol, y tres especializaciones, Campus Industrial, Campus Sostenibilidad y Campus Innova, que son referente en su área.

La oferta académica incluye títulos novedosos, únicos en algunos casos, que “perfilarán las profesiones del futuro”. ¿Y cuáles son? 

En la UDC puedes estudiar grados en Gestión Industrial de la Moda (con un 40% de las materias en inglés); en Paisaje; en Ciencia e Ingeniería de Datos; en Creación Digital, Animación y Videojuegos; en Información y Documentación Digital; en Nanociencia  y Nanotecnología; y también te ofrece un grado dual en Ingeniería Eléctrica.

El contacto con el sector empresarial puntero, con acuerdos con Inditex, Hijos de Rivera, Navantia, Everis o R, entre otras, es todo un reclamo para los estudiantes de la UDC.

¿A qué esperas? Entra y conoce la lista de grados y los servicios de los que dispone: alojamiento, becas, ayudas y premios; instalaciones y actividades; orientación y empleo, etc.

Viajando hacia el sur en el mapa nos encontramos con la Universidade de Santiago (USC), con más de 500 años de historia, y que te invita a estudiar en Galicia con un Tu futuro empieza aquí. Tiene campus en Santiago y Lugo y más de 150 titulaciones propias en las que puedes empezar una nueva etapa académica y profesional en Galicia. 

¿Sabías que más de 26.000 personas estudian en la USC?

Visita su stand e infórmate de todo lo que te puede ofrecer: una completa lista de titulaciones con grados como Medicina, Historia, Robótica, Periodismo y Comunicación Audiovisual; alojamiento, con más de 1.100 plazas en residencias universitarias; becas, prácticas y empleo; y sobre todo, mucha Historia!

Tu tercera parada está en la Universidade de Vigo (UVigo), que está a punto de cumplir 30 años de recorrido y cuenta con tres campus especializados e innovadores en los ayuntamientos de Ourense, Pontevedra y Vigo. El Campus del Mar, liderado por Vigo y promovido por las otras dos universidades gallegas, tiene la condición de Excelencia Internacional.

El Campus del Mar agrega a más de 3.000 investigadores formando una red transfronteriza con el mar como eje dinamizador.

Descubre la UVigo y sus 125 grados y másteres oficiales en los que estudian unas 20.000 personas y todos los programas y servicios que pone a tu alcance!

¿Qué te ha parecido la visita? Pasa del modo virtual al presencial y ¡ven a estudiar a Galicia!

Compartir