• Una tragedia que se saldó con 173 muertos y sólo tres supervivientes impulsaron una infraestructura que hoy es un símbolo de la Costa de la Muerte
11
Jul
2024
Cabo Vilán. Foto: Turismo de Galicia

En 1896 se inauguraba en cabo Vilán (a cinco kilómetros del pueblo de Camariñas) el primer faro de España que dispuso de energía eléctrica. Antes de él, había otro, levantado en 1854, pero su deficiente iluminación había quedado en entredicho ante las sucesivas tragedias vividas esos años. 

La más triste y famosa fue la del buque escuela inglés Serpent que naufragó el 10 de noviembre de 1890 cerca de la playa de Trece. El barco se dirigía de Plymouth a Sierra Leona, pero chocó contra la Punta do Boi y se hundió en cuarenta y cinco minutos. De los 176 tripulantes sólo tres salvaron la vida. Los cadáveres recuperados fueron enterrados cerca de la playa, en un lugar que desde entonces se conoce como o Cemiterio dos Ingleses, una necrópolis que es también un recuerdo para todos los muertos en el mar.

El faro fue construido en granito y se eleva a una altura de 24 metros sobre el terreno y su luz se sitúa a 105 metros sobre el nivel del mar, permitiendo una visibilidad de hasta 28 millas náuticas.

Al ser el primer faro electrificado en España, Cabo Vilán marcó el comienzo de una era de modernización en los sistemas de faros del país, mejorando significativamente la eficiencia y fiabilidad de estos dispositivos.

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), el faro y su entorno subrayan su importancia no solo como infraestructura marítima, sino también como patrimonio histórico y cultural.

Hoy en día, el faro de Cabo Vilán es una atracción turística popular y un lugar de interés educativo. Los visitantes pueden aprender sobre la historia de la navegación, la importancia de los faros y los avances tecnológicos que este faro representó en su época.

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