• Alrededor de 8.000 gallegos, “trabajadores excelentes” que valían por tres, participaron en el desarrollo de uno de los grandes hitos constructivos del siglo XX. La Fundación Nosa Terra trabaja para levantarles un monumento
26
Apr
2021
Trabajadores gallegos Canal de Panamá
Un grupo de gallegos en el Canal de Panamá. Foto: prensa.com

El 15 de Agosto de 1914 se inauguraba el Canal de Panamá: 82 kilómetros de navegación para unir el Pacífico con el Mar Caribe. En su construcción participaron más de 75.000 obreros, de los que 9.000 eran españoles, en su inmensa mayoría gallegos, apreciados ya entonces por el mismísimo Roosevelt, consciente de sus capacidades para impulsar una obra que transformó a los Estados Unidos de América en una superpotencia mundial.

Hoy, más de 100 años, la Fundación Nosa Terra de Panamá se ha propuesta recuperar aquel legado. La historia de alrededor de 8.000 gallegos anónimos, pero inmensamente apreciados por el célebre ingeniero John Frank Stevens, encargado de la construcción del Canal, que puso como condición para aceptar el cargo de Ingeniero Jefe del proyecto el poder contratar a trabajadores gallegos y traerlos a Panamá.

Atraídos por las condiciones y los sueldos, poco a poco fueron llegando a Panamá más y más hijos de nuestra tierra, primero desde Cuba, más tarde desde Galicia. “Trabajadores excelentes”, subraya Stevens, capaz de enfangarse, con el lodo hasta la cintura, hasta diez horas al día en un clima hostil y rodeados de enfermedades tropicales mortales.

Grupo de trabajadores
Trabajadores del Canal. Foto: prensa.com

Concluida la obra, en 1.914, muchos de aquellos gallegos se quedaron, impulsando allí su vida y sus proyectos personales y profesionales. Emigrados que hicieron posible uno de los grandes hitos constructivos del siglo XX, y para los que ahora se proyecta un monumento con el que rendirles homenaje.

“Para Galicia sería una cuestión de justicia poder llevar a cabo a instalación de este memorial a todos esos gallegos que formaron parte de una obra de ingeniería tan esencial para el desarrollo económico de la humanidad”, explica Antonio Rodríguez Miranda, secretario de Emigración del gobierno gallego.

La idea de la construcción de un monumento surgió el año pasado, en plena pandemia, cuando la Fundación comenzó a recoger datos sobre la obra de estos 8.000 gallegos de los que cada uno, también en palabras de Stevens, valía por tres de sus compañeros.

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