• Una tesis presentada en la Universidad de Vigo esta semana pone de manifiesto el papel de estos espectáculos como sistema empleado para esquivar la censura en el teatro de carnaval uruguayo
16
Jun
2020
Murga 1

La relación entre el carnaval y el poder establecido nunca ha sido fácil. Un binomio que se complica cuando los lazos se extienden en el contexto de una dictadura. Podríamos hablar de España y del franquismo, o del régimen militar argentina, pero lo vamos a hacer de Uruguay, ese otro país del Río de la Plata, en el que a día de hoy residen más de 41.000 gallegos, y que no hace tanto vivía también su propia dictadura. Entre las costuras del poder establecido, se colaban, a veces, las ‘murgas’, para alegrar la vida de esa población adormecida, a la espera de tiempos mejores.

Nos lo cuenta la filóloga Gabriela Rivera, que acaba de presentar en la Universidad de Vigo su tesis Carnaval y dictadura. Los mecanismos de alusión a la censura. Un estudio detallado sobre los diferentes sistemas empleados para esquivar la censura en el teatro de carnaval uruguayo, que se centra sobre todo en el papel de las ‘ murgas’ y en la última etapa de la dictadura (de 1981 a 1985).

A través de sus páginas uno puede descubrir, o profundizar, según los casos, en este tipo de espectáculos cuyo origen entreteje, una vez más, la historia de España y de Uruguay. Porque la murga cruzó el charco, sin quererlo, en 1909, de la mano de una charanga de las nuestras; y se quedó para siempre al otro lado. Incluso en época de dictadura. 

Cuatro compañías conformaban el eje básico de la resistencia

Nos lo detalla el estudio de Rivera, que se centra en cuatro agrupaciones: Araca la cana, Diablos verdes, Falta y Resto y La reina de La Teja. Las cuatro compañías que conformaron el eje de resistencia frente al autoritarismo militar. La investigadora constata cómo se fueron desarrollando los diferentes mecanismos, y cómo las charangas lograron reivindicar su rol en la escena uruguaya y, de esta forma, construir una identidad claramente contestataria que ya se venía esbozando antes del período dictatorial y que, a partir de entonces, logró consolidarse.

Digamos que las murgas tuvieron una implicación política en la resistencia al régimen, motivo por lo que sus representación sufrieron una evolución temática y estética que las convirtió en obras teatrales complejas, tanto en su forma como en su contenido.

Murga 2

En este sentido, la investigación también ponen de manifiesto la conciencia de grupo existente, “algo que puede comprobarse claramente en las constantes referencias intertextuales evidenciadas en el análisis de los espectáculos, y que las convierte en una suerte de generación teatral cohesionada por el fin común de ofrecer en el escenario un discurso alternativo al del régimen”.

Testigos de una época

A partir de los análisis de las diferentes producciones y de su contexto histórico, esta tesis demuestra que la ‘ murga’ uruguaya fue capaz de filtrarse en la censura promoviendo mensajes de subversión. De este modo, el carnaval no se limitaba a la dimensión espaciotemporal de esta fiesta, sino que traspasó sus fronteras.

“Conviene poner de relieve la importancia que las cuatro compañías analizadas tuvieron en el panorama del carnaval uruguayo, algo que se vio reflejado tanto en su implicación política, lo que permitió que sus espectáculos se convirtiesen en testigos de una época, como en la renovación que supusieron para el género, dando lugar a una nueva forma de entender el carnaval”, recalca Rivera.

Esta función de testigo social permitió que, tras el análisis de sus espectáculos, pueda dibujarse una imagen fidedigna de esos años de final de la dictadura, quedando reflejados los principales acontecimientos que tuvieron lugar en el primero lustro de la década de 1980 y su impacto en la sociedad uruguaya.

La risa como principal arma de crítica

“La ‘ murga’ funcionó a modo de válvula de escape para aliviar las tensiones del régimen, pero no como un aparato más del gobierno, sino como una herramienta que el pueblo puso al servicio del pueblo para que este había cuestionado la realidad circundante”, apunta la autora, a lo que añade que la risa se convirtió en la principal arma de crítica y resistencia durante esos años.

“La función de la ‘ murga’ en la dictadura no fue la de evadir la realidad del régimen, sino que se erigió como un mecanismo popular para soportarla, en función del cual evolucionó y puso al servicio del mensaje todas las herramientas textuales, musicales, temáticas y escénicas de las que pudo hacer uso”, explica la investigadora. En consecuencia, las ‘ murgas’ ganaron en espectacularidad, pues las prácticas censoras hicieron que se habían alejado del libreto escrito y habían potenciado el resto de herramientas.

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