• Fran Álvarez, gallego de 26 años, lleva 7 en Alemania, donde hoy en día es el presidente del Centro Centro Cultural Gallego de Cuxhaven. Desde allí nos cuenta cómo vive la diáspora en tiempos del coronavirus.
22
Apr
2020
Cuxhaven
La policía alemana vigilando la ciudad de Cuxhaven.

A orillas del Mar del Norte, en la boca del Río Elba, se extiende un pequeño municipio; pequeño para Alemania, claro. Cuxhaven. Ciudad principal de un distrito que apenas suma 100.000 habitantes. Una tierra basta y poco poblada donde la calma se mantiene pese a todo. También hoy. También ahora, en esta rara época que nos envuelve.  

Allí llegó hace unos años Fran Álvarez, gallego y con una vida por vivir. Un viaje que lo condujo, con apenas 19 años, de Pazos de Borbén a la Baja Sajonia. Cosas del destino que, como cantaba Sabina, a veces “te da champán y después chinchón”.  

Con 18 años tenía la ilusión de estudiar aviación y ser piloto, pero era imposible asumir las cantidades. Finalmente, cursé los estudios de azafato en Vigo. Pero después un familiar lejano que vivía en Alemania me convenció para que fuese, y en tres días tenía trabajo en una empresa”, relata Fran con la seguridad que da saberse la propia vida de memoria.  

Un empleo que, en el fondo, era un puente directo hacia su sueño: ser piloto. “Me alargaron el contrato, podía ahorrar y comencé los estudios”. Pero cuando estaba saboreando el champán, el destino le dio un trago de chinchón y la espalda lo alejó del sueño de su vida. “Tuve que dejarlo por salud 

Lo que no dejó fue Alemania, como tantos y tantos gallegos que, en la distancia, añoran su tierra mientras que disfrutan del día a día. Hasta el punto de que hoy Fran es el presidente del Centro Cultural Gallego de Cuxhaven. Una entidad fundada en 1980 por un grupo de paisanos, en su mayoría procedentes de las Rías Baixas, que se fueron asentando en la ciudad atraídos por su fuerte industria de pescado. El mar siempre como vínculo.  

Centro Gallego Cultural Cuxhaven
Equipo de fútbol del Centro Cultural Gallego de Cuxhaven
Centro Gallego Cultural Cuxhaven 1
Celebración en el Centro Cultural Gallego.
Centro Cultural Gallego de Cuxhaven 2
Fran en la Fiesta del Albariño de 2018.
Consello de Comunidades Galegas
Fran, en Santiago, en la celebración del XII Consello de Comunidades Galegas.

Pese a todo, Alemania vive también confinada. Aunque a su manera: no hizo falta decretar un estado de alarma. La canciller lo pidió, y los alemanes obedecieron. Como casi siempre. Aunque existen diferencias por regiones. “Aquí, en la Baja Sajonia, como tenemos una incidencia tan baja, el gobierno regional nos permite visitar a familiares. En otras zonas está prohibido”, apunta Fran, quien también añade, a los motivos de la calma, un sistema sanitario que te da “absoluta tranquilidad”, o las medidas de seguridad en el trabajo: “En nuestra empresa de alimentación teníamos 1.000 mascarillas para 200 trabajadores”.    

Y claro, entre tanta cifra abrumadora, entre tanta eficiencia germánica, uno va pensando que la colectividad en Alemania, al menos en esta rara época que nos ha tocado vivir, puede estar tranquila. Porque, aunque los días siguen cayendo a uno y otro lado de la Unión Europea, las cifras del drama son distintas. Por suerte, ya queda menos para todos. 

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