- Nuestra tierra vuelve a demostrar que innovación y territorio pueden ir de la mano. Desde As Pontes, un nuevo proyecto industrial transformará residuos textiles y subproductos en materiales sostenibles, creando empleo y reduciendo emisiones.
Hay proyectos que explican muy bien qué significa hacer país desde la innovación. Iniciativas que nacen en Galicia, miran al mundo y, al mismo tiempo, generan empleo, industria y oportunidades en el territorio. Es el caso de WIM Studio, una empresa gallega que dará un paso decisivo en su crecimiento con la puesta en marcha de una nueva planta industrial en As Pontes de García Rodríguez, orientada a la valorización de residuos textiles y subproductos industriales.
La futura instalación —de unos 1.500 metros cuadrados— permitirá escalar una tecnología desarrollada en Galicia que convierte residuos en materiales de alto valor añadido. Un ejemplo claro de cómo la economía circular deja de ser un concepto para convertirse en realidad productiva, con impacto directo en el entorno.
De los residuos al diseño: una industria que no genera emisiones
El corazón del proyecto es la tecnología Recycled Textile Stone (RTS), un composite innovador elaborado a partir de residuos textiles fuera de uso, resinas naturales y subproductos de otras industrias. Todo ello mediante un proceso que no requiere consumo de calor ni genera emisiones directas de CO₂, un aspecto especialmente relevante en el contexto actual de descarbonización industrial.
Gracias a este sistema, la planta podrá tratar cada año más de 100 toneladas de residuo textil, unas 130 toneladas de concha de mejillón y más de 900 toneladas de yeso reciclado, integrando flujos de residuos complejos en una nueva cadena de valor industrial.
Innovación que nace en Galicia… y se queda
La nueva planta de As Pontes complementa el trabajo que WIM Studio desarrolla desde 2024 en su centro de innovación y prototipado del polígono de Alvedro, en A Coruña. Desde allí se han impulsado proyectos pioneros de valorización de residuos en colaboración con empresas gallegas como Finsa o Grupo Gestán, demostrando que la cooperación entre industria tradicional e innovación es una de las grandes fortalezas del tejido productivo gallego.
Esta apuesta por crecer sin deslocalizar, reforzando la actividad industrial en Galicia, se traduce también en empleo: el proyecto prevé la creación de 17 puestos de trabajo directos y más de 20 indirectos, además de una inversión superior a los dos millones de euros.
Galicia como polo de referencia en economía circular
Más allá de las cifras, el valor del proyecto está en su significado. Convertir residuos textiles, conchas de mejillón o yeso reciclado en materiales para la construcción, el interiorismo o el mobiliario es una forma muy concreta de cerrar ciclos, reducir impactos y generar nuevas oportunidades económicas desde Galicia.
Iniciativas como esta consolidan a la comunidad como un territorio capaz de liderar la transición hacia un modelo industrial más sostenible, innovador y arraigado al territorio. Una Galicia que transforma lo que otros descartan en diseño, industria y futuro.