• Nerea Couto Caldelas nació en Ferrol y se licenció en enfermería, pero la vida la acabó llevando a Fráncfort
  • Después de 5 años y medio en Alemania, una beca BEME le abrió la oportunidad de volver a Galicia a cursar un máster en Prevención de Riesgos Laborales
14
Apr
2020
Nerea Couto Caldelas
Nerea en Fráncfort

Renania puede parecer la menos alemana de las regiones alemanas. Atravesada por el Rhin; dibujada a la sombra de lo que hoy son Francia, Luxeburgo, Bélgica y los Países Bajos; refugio de valles, paisajes, pueblos y castillos; hilo conductor de un sinfín de cuentos, leyendas y poemas del romanticismo germano. 

Un espacio alegre y desenfadado, en el que el sol reina muchas veces, y que esconde lugares como Siegen, que además de una marca de electrodomésticos es un municipio de más de 100.000 habitantes. Allí llegó en 2014, con apenas 23 años, Nerea Couto Caldelas, gallega y de Ferrol, que decidió emprender una aventura, su aventura, a una edad ideal y en un país también ideal, al menos en lo que a oportunidades laborales se refiere. Aunque la vida, como veremos, es más que eso. 

“Estuve dos años buscando, y aquí no había un trabajo con buenas condiciones”, relata esta licenciada en Enfermería, que no dudó cuando una empresa alemana se acercó a Galicia con vacantes por cubrir. “Vinieron a hacer entrevistas, y al final se llevaron a diez”, recuerda al tiempo que reconoce que esa sensación de emprender la marcha en grupo fue uno de los motivos que ayudó.  

Antes, compartieron dos meses en Extremadura en un curso intensivo de alemán. De lunes a miércoles, mañana, tarde y noche. Jueves y viernes, hasta el mediodía. 60 jornadas de inmersión lingüística de la que salieron a flote con un nivel B1. “Para defenderte te da, pero cuando de verdad aprendes es allí, trabajando, en el día a día”, subraya Nerea. 

Un día a día que la fue conduciendo por Renania. Primero Siegen; luego Cléveris; finalmente, Fráncfort, en uno de sus hospitales. “Allí tienes la oportunidad de moverte sin problema. El aspecto laboral está mejor, pero en cuanto a calidad de vida... para mí no compensa”, reconoce Nerea desde el convencimiento que dan 5 años y medio en Alemania.  

Y es que al final, la tierra tira... y mucho. La gastronomía, la familia, la vida social, esa alegría de vivir tan típica de aquí, que no de allá. Porque Galicia no es Alemania, ni falta que hace. “Tenemos mucha más vida social. Allí hay mercadillos de Navidad, se juntan en casa de alguno... y poco más”, reconoce. 

 

La oportunidad de volver 

Por eso no lo dudó cuando una beca BEME -acrónimo del gallego Bolsas Excelencia Mocidade Exterior- le abrió las puertas de Galicia. Esta iniciativa, promovida por el gobierno gallego, trae de vuelva a casa cada año a cientos de jóvenes de la diáspora que quieren cursar en su tierra estudios de postgrado o de Formación Profesional.  

Nerea Couto Caldelas
Nerea Couto Caldelas

En el caso de Nerea, ha sido el Máster de Prevención de Riesgos Laborales que se imparte en la Facultad de Ciencias Laborales, en Ferrol. Allí reside con sus padres, Mariló y Luis, y con su hermana, Arancha. Otra vez en casa, aunque sea en esta cuarentena forzosa que nos ha tocado vivir. 

“Al principio venía más a menudo. Tenía más facilidades cuando trabajaba en la empresa. Juntaba horas y hacía un fin de semana largo porque los compañeros te cubrían”, continúa recordando Nerea. En el hospital la vida se complicó: horarios menos flexibles, turnos fijos, menos retornos a Galicia. “Venía 3 ó 4 veces al año”, recuerda.  

Aunque para matar la ‘morriña’ recibía la visita de los suyos. “Mis padres vinieron a verme, pero se volvieron congelados. Era la época de Navidad, y los mercadillos estaban muy bonitos, pero hacía mucho frío”, relata Nerea. Aunque también reconoce que el clima, al menos en Renania, suele acompañar: “Es más seco, pero en verano, por ejemplo, estás por encima de los 30º”. 

Pese a todo, Galicia sigue llamando a sus puertas. Con suavidad, como hacemos siempre los gallegos. Pero ahí sigue la tierra vislumbrándose en el horizonte de Nerea, que ahora tiene una doble oportunidad: “Tengo dos ramas por explorar. La enfermería y la prevención en riesgos laborales”. Que es algo así como la vocación o la seguridad. Pero siempre en Galicia.   

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