• Llegan desde Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay o Venezuela para estudiar un máster en Galicia. Pero para muchos el viaje acaba siendo mucho más que eso: cerca del 80 % de los jóvenes que pasan por las becas BEME decide quedarse y construir aquí su futuro.
05
Oct
2026
Becarios de la 10º promoción de las becas BEME.

Este fin de semana hubo abrazos, primeras conversaciones, acentos llegados de muchos lugares y también unos cuantos nervios. En Oroso se encontraron jóvenes procedentes de Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay, Venezuela, Reino Unido, Portugal, Italia o Alemania. Muchos no se conocían todavía, pero compartían algo importante: Galicia forma parte de su historia familiar y, desde ahora, también puede formar parte de su futuro.

Son los nuevos beneficiarios de las Bolsas Excelencia Mocidade Exterior (BEME), un programa que cumple diez años acercando a jóvenes gallegos del exterior a las tres universidades públicas de Galicia para cursar un máster.

La bienvenida tuvo, además, algo de simbólico. Antes del encuentro, los participantes recorrieron juntos un tramo del Camino Inglés. Una primera oportunidad para conocerse y empezar a descubrir esa Galicia en la que pasarán los próximos meses.

Venir a estudiar y descubrir la posibilidad de quedarse

La edad media de los participantes en el programa es de 29 años. No llegan, por tanto, únicamente para continuar sus estudios. Lo hacen en un momento en el que muchas personas están decidiendo dónde quieren desarrollar su carrera profesional, comenzar un proyecto propio o construir su vida.

Y ahí está probablemente uno de los datos que mejor explica lo que han significado las BEME durante esta década: cerca del 80 % de quienes disfrutan de estas becas decide permanecer en Galicia después de terminar sus estudios.

Lo que comienza como un curso académico puede convertirse así en algo mucho más duradero.

Para algunos supone regresar al lugar del que un día partieron sus padres o sus abuelos. Para otros, nacidos ya a miles de kilómetros, es la oportunidad de conocer de cerca una tierra presente hasta entonces en los relatos familiares, en las costumbres de casa, en un apellido o en los recuerdos transmitidos de generación en generación.

Imagen de grupo de los becarios de la 10º promoción
Unos becarios de la nueva promoción dialogando.
Becarios de la 10º promoción de las BEME.
Jóvenes llegados desde más de 40 países

En sus diez años de historia, las BEME han permitido estudiar en Galicia a jóvenes procedentes de más de 40 países, principalmente de Iberoamérica. Desde su puesta en marcha se han concedido cerca de 2.000 becas, con una inversión acumulada de casi 18,3 millones de euros.

Los perfiles son muy diferentes. Han cursado másteres de todas las ramas de conocimiento y el 60 % de las personas beneficiarias son mujeres. Pero detrás de esas cifras hay una característica común: jóvenes formados que encuentran en Galicia una oportunidad para conectar sus raíces con su futuro profesional.

La experiencia, además, parece dejar huella. El 90 % de quienes han pasado por el programa asegura que lo recomendaría.

Una beca pensada para que el regreso continúe

Las BEME cubren mucho más que la posibilidad de cursar un máster. El objetivo es que quienes quieran convertir esa estancia en un verdadero retorno puedan encontrar también herramientas para hacerlo.

Los participantes pueden acceder a acompañamiento a través de las oficinas de atención al retorno, orientación y formación para incorporarse al mercado laboral gallego y programas de apoyo para quienes decidan emprender.

La Xunta ha anunciado ya otras 250 becas para el próximo curso, que darán continuidad a una iniciativa que llega a su décima edición.

Para los jóvenes que este fin de semana comenzaron su experiencia, todo eso queda todavía por delante. Primero llegarán las clases, las nuevas amistades, los primeros lugares favoritos y probablemente alguna morriña por el país que dejaron atrás.

Después tocará decidir.

Pero las cifras de estos diez años cuentan una historia especialmente significativa: para muchos de quienes llegaron a Galicia pensando que venían a estudiar durante un tiempo, aquel viaje terminó convirtiéndose en una vuelta a casa.

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