• Este hermoso paisaje que camina a orillas del Miño y del Sil esconde la mayor concentración de construcciones religiosas de estilo románico en Europa
27
Jul
2020

Galicia es muchas cosas y lo es todo. Galicia es azul, es agua, es viento, son el mar y sus ríos, sus entrañas. Y es verde, con sus bosques y sus faunas, sus montañas. Pero también es amarilla, en función de la estación; ahora, en verano, entre la arena de sus playas o a la sombra de sus montes. Y naranja y violeta por las noches, cuando el sol despide la jornada tiñendo el cielo de misterio. Galicia es una tierra única que merece la pena visitar; porque siempre, y más en esta esta época del Covid, Galicia es calidad y es seguridad. 

Es sentimiento, pasión, alegría o esa morriña inescriptible. Es arte, es historia, es leyenda... Son tantas y tantas cosas que no caben en un artículo digital. Pese a todo, aprovechando el verano y la 'nueva normalidad', durante estas semanas vamos a acercaros algunos lugares que no debéis perderos si tenéis la suerte de acercaros a Galicia

La primera parada nos lleva a la Ribeira Sacra, donde se encuentra la mayor concentración de construcciones religiosas de estilo románico en Europa.

Es esta una tierra marcada por los ríos Miño y Sil que, a su paso entre las montañas, van moldeando su hermoso paisaje. Todo esto, unido a la fe y a la espiritualidad que envuelve los numerosos conventos que aglutina, hace de este rincón de Galicia una apuesta segura para los sentidos.

Ribeira Sacra 1
Ribeira Sacra.
Ribeira Sacra 2
Santo Estevo de Ribas de Sil

Adentrarse en esta atmósfera mágica supone conocer lugares como Santo Estevo de Ribas de Sil, antiguo convento cuyo edificio ha sido totalmente rehabilitado e integrado en la red de Paradores Nacionales. O San Pedro de Rocas, un templo excavado en roca viva. Al entrar en la iglesia la sensación es muy similar a la de estar en una cueva primitiva. Rodeando el templo, podréis descubrir sepulturas antropomorfas a las que la piedra, la lluvia acumulada y el liquen dan un barniz mágico.

Estos son solo dos ejemplos de todo el patrimonio que esconde la Ribeira Sacra. Esparcidos por las orillas del Miño y del Sil se intercalan iglesias como la de San Paio de Diomondi o la de San Miguel de Eiré, u otros monasteios como Santa Cristina de Ribas de Sil o Montederramo.

Los balconces de Madrid

Pero no todo es patrimonio arquitectónico en la Ribeira Sacra. Su paisaje, formada por bosque autóctono, es el lugar ideal para disfrutar de distintas rutas. En su transcurso, el viajero podrá contemplar, por ejemplo, el cañón del río Mao, con sus impresionantes saltos, o acercarse hasta Parada de Sil, donde se esconden los cañones más agrestes y escarpados de toda la zona. Los más famosos son “los balcones de Madrid”, desde los que se puede apreciar la espectacularidad de los cañones colgados sobre el vacío… siempre que uno no tenga miedo a las alturas.

Hablar de la Ribeira Sacra también es hablar de vino, algo que se aprecia nada más poner el pie en estas tierras: su paisaje está marcado por los conocidos “socalcos”, viñedos en bancales situados en las laderas de las montañas. Ya que estáis en estas tierras, no perdáis la oportunidad de probar sus deliciosos vinos, que forman parte de una de las 5 denominaciones de origen vinícolas que existen en Galicia.

Cuando uno dice adiós a la Ribeira Sacra, debe hacerlo con el espíritu en paz tras haber recorrido sus montes mágicos y descubierto la espiritualidad y el silencio de sus monasterios. Guiados por las orillas del Miño y los cañones del Sil, desearéis volver ya antes de haberos ido. 

¡ESTE VERANO, DESCUBRE LA RIBEIRA SACRA!
Compartir