• Después de más de tres meses de silencio, la ruta jacobea alcanza su ‘nueva normalidad’ simbolizada en la apertura de la Catedral –para visitas y para culto-, de la Oficina Internacional de Acogida al peregrino, y de la red de albergues públicos
02
Jul
2020

“Hoy es un día de ansiadas vueltas. Hoy, Galicia vuelve a ser uno de los lugares de mayor tradición europeísta, uno de los pilares de la concordia, y vuelve a poner en valor lo que significa el Camino: unión, solidaridad y esfuerzo”. Con estas palabras, el presidente del gobierno gallego, Alberto Núñez Feijóo, acogía ayer la llegada del Camino de Santiago a la ‘nueva normalidad’.  

Después de más de tres meses de silencio, la ruta jacobea recobraba el leve trasiego de los hombres que anhelan llegar a Compostela, venciendo cualquier dificultad. Incluso al Covid-19. Porque, a fin de cuentas, “el Camino lleva siglos vivo” y “es más duro que una pandemia”, como nos recuerda Isaías Calvo, director de la Sociedad Anónima de Xestión del Plan Xacobeo.

El primero en llegar habla de esa universalidad de nuestro apóstol, de esa Galicia abierta al mundo alrededor de una ruta milenaria. Liam Duam. Un ciudadano afincado en Madrid y que encuentra en Galicia la seguridad que tanto anhela. “Allí (en la capital) tenía más miedo”, recuerda al tiempo que muestra eufórico su ‘Compostela’.

Entre Liam y el primer peregrino de la historia, el rey Alfonso II de Asturias, han pasado más de 1.200 años. Durante todos estos siglos, la ruta nunca había permanecido cerrada. Sin duda, cualquier tiempo pasado era otro tiempo, pero el dato refleja la excepcionalidad de lo vivido ayer, de ese reestreno del Camino de Santiago simbolizado a través de la apertura de la propia Catedral –para visitas y para culto-, de la Oficina Internacional de Acogida al peregrino, y de la red de albergues públicos.  

Todo bajo estrictas medidas de seguridad. Todo en época de Covid. Pero todo, a fin de cuentas, reabierto al fin. Sin duda, y como reconoce Calvo, cuando finalice 2020 y entremos de lleno en el próximo Año Santo, las estadísticas, en la comparativa interanual, reflejarán un “fuerte descenso” en el número de peregrinos. "El perfil del Camino es internacional y el golpe ha sido duro", asegura.

En cualquier caso, y por ahora, la maquinaria ya está en marcha. Cerca de 30 albergues de los 70 que conforman la red pública están abriendo sus puertas; la oficina expide ‘Compostelas’; y en la Catedral, el apóstol espera impaciente el ir y venir de peregrinos mientras que el culto se retoma incluso en obras.

La seguridad en los albergues

Entre las medidas de seguridad de los albergues, figura la reducción de un 50% del aforo. Además, el peregrino encontrará otros factores distintivos de esta ‘nueva normalidad’: medición de temperaturas al llegar; cartelería con información sobre cómo actuar; bolsas de plástico para botas y mochilas; e itinerarios marcados en el suelo que garanticen la ya célebre distancia de seguridad. Todo ello sin olvidar las mascarillas y los geles desinfectantes, por supuesto.  

Otra peculiaridad será la reserva previa, si bien, como el propio Calvo señala, "no se trata de una central de reservas convencional o booking", porque el Camino "no es un producto turístico". "Hay que respetar el espíritu de la peregrinación", señala.

Así, solo se permitirá la reserva a través de una página web centralizada con un día de antelación, de forma que se podrá reservar desde las 13.00 horas del día anterior a la pernocta hasta las 13.00 horas del día de alojamiento. A partir de ahí, si quedan plazas libres, será posible alojarse sin reserva.

En esta misma línea se expresa el presidente Núñez Feijóo. “Es cierto que tenemos que reorientar esta celebración, pero lo que no tenemos es que reorientar los valores que lo impulsan: la calidad, la sostenibilidad y la cercanía de sus gentes. Preparación, seguridad y hospitalidad es lo que ofrecemos y juntos vamos a seguir trabajando para salir de esta crisis y ofrecer la Galicia de siempre, la Galicia de los caminos”, argumenta.

La reapertura de la Catedral

Una Galicia y un camino que concluyen en una catedral que espera, por fin, con los brazos abiertos. Algo que no sucedía desde el 13 de marzo. Más tiempo había pasado desde la última misa –diciembre de 2019-, como consecuencia de las obras de restauración  

Catedral de Santiago

La entrada al templo, no obstante, cuenta también con sus propias medidas de seguridad. El aforo se ha reducido: pueden acceder entre 150 y 200 personas para visitas, frente a las 700 de antes; y sólo 75 para el culto, frente a las más de 1.000 de antes.

Las personas que quieran acceder para culto deberán recoger un número, por orden de llegada, en la puerta de Platerías. Las Misas del Peregrino se celebrarán a las 12.00 horas en la Capilla del Centro Internacional de Acogida al Peregrino y la de las 19:30 será la que se realice en la propia catedral.

Mientras tanto, los trabajos de restauración avanzan. Retrasados por la pandemia, pero con la voluntad de que todo esté listo para la apertura del año jubilar. Por ahora, el Camino vuelve a vivir y la catedral ha abierto sus puertas, que no es poco.

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