- Más de 200 gallegos del exterior participan estos días en Reencuentros con Galicia. Desde O Carballiño y Panxón, están recorriendo algunos de los rincones más especiales de una tierra a la que muchos regresan para reencontrarse con sus raíces.
Volver a Galicia después de años o décadas fuera tiene mucho de reencuentro, pero también de descubrimiento. Hay lugares que permanecen en la memoria y otros que quizá se conocen por primera vez. Estos días, más de 200 gallegos y gallegas residentes en el exterior están teniendo la oportunidad de recorrer de nuevo la tierra de sus raíces gracias al programa Reencuentros con Galicia 2026.
Una parte de ellos, alojada en la residencia de tiempo libre de O Carballiño, disfrutó de una jornada en Ourense. El recorrido los llevó por algunos de los lugares más reconocibles de la ciudad, desde As Burgas hasta la Plaza Mayor y la Catedral de San Martiño.
Mientras, los participantes alojados en la residencia de Panxón, en Nigrán, tuvieron como destino otro de esos lugares que parecen condensar buena parte de la esencia de Galicia: Combarro. Sus hórreos junto al mar, las casas tradicionales y las estrechas calles de su casco histórico fueron el escenario de una nueva jornada para compartir recuerdos y seguir conociendo la Galicia de hoy.
Un regreso desde seis países
Los participantes en esta edición proceden de Argentina, Brasil, Venezuela, Cuba, Uruguay y Perú. Todos tienen más de 65 años y comparten una historia marcada, de una manera u otra, por la emigración gallega.
Reencuentros con Galicia, impulsado por la Secretaría Xeral da Emigración en colaboración con la Consellería de Política Social e Igualdade, les permite regresar temporalmente a Galicia, recorrer diferentes puntos de la comunidad y, especialmente, volver a encontrarse con familiares, lugares y recuerdos.
La estancia se prolongará hasta el próximo sábado. Para muchos será el final de unos días intensos. Y también una nueva despedida de Galicia, aunque esta vez después de haber sumado nuevos recuerdos a los que ya trajeron consigo desde el otro lado del Atlántico.