• El programa reúne a un grupo de jóvenes en una experiencia única que mezcla reencuentro, cultura y naturaleza
26
Aug
2025
El grupo de jóvenes, hoy, en el aeropuerto de Santiago.

El aeropuerto Rosalía de Castro de Santiago fue esta mañana testigo de un reencuentro muy especial. Allí, el secretario general de la Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, dio la bienvenida a un grupo de jóvenes que llegan desde diferentes lugares del mundo para participar en la nueva edición del programa Conecta co Voluntariado en Galicia 2025.

Se trata de una iniciativa que, con la colaboración de la Dirección Xeral de Xuventude y de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural, busca algo más que ofrecer una experiencia de voluntariado. El verdadero objetivo es reforzar los lazos de la juventud gallega en el exterior con su tierra, y hacerlo a través de actividades que ponen en valor lo mejor que tenemos: nuestra cultura y nuestro entorno natural.

En esta edición, la Xunta ofreció 50 plazas: 40 de ellas para gallegos y gallegas residentes en el exterior y 10 para chicos y chicas que viven en Galicia. De esta forma, no solo se promueve el reencuentro con las raíces, sino también la convivencia y el intercambio de experiencias entre quienes crecieron lejos y quienes lo hicieron aquí, en la tierra que los une.

Entre el 26 de agosto y el 6 de septiembre, los participantes se repartirán en dos escenarios cargados de simbolismo:

  • En la ría de Arousa, colaborarán en un campo de voluntariado ambiental dedicado a la conservación del espacio marino y costero.
  • En el castro de Viladonga, en Castro de Rei (Lugo), sumarán esfuerzos con el equipo de excavación y conservación de uno de los yacimientos más emblemáticos de Galicia.

Miranda lo expresó con emoción: “Estos jóvenes llegan como voluntarios, pero también como embajadores de nuestra cultura, porque cada paso que den aquí será también una semilla de Galicia allí donde viven”.

Conecta co Voluntariado es mucho más que un programa: es un puente de regreso, un espacio donde la juventud de la diáspora puede reencontrarse con sus raíces y, al mismo tiempo, aportar su energía y entusiasmo a la protección del patrimonio natural y cultural de Galicia.

Una experiencia que deja huella, en quienes participan y en la tierra que los recibe con los brazos abiertos.

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