- Jóvenes de Argentina, Cuba, Uruguay y Venezuela pasan estos días en Galicia con una misión muy especial: conocer la tierra de sus antepasados mientras ayudan a conservar su patrimonio. Así es Conecta co Voluntariado en Galicia.
Llegar a Galicia desde Argentina, Cuba, Uruguay o Venezuela. Pisar la tierra de la que un día partieron tus abuelos o bisabuelos. Conocer sus ciudades, recorrer sus paisajes y descubrir su historia. Pero también hacer algo más: ayudar a conservarla.
Esa es la experiencia que estos días están viviendo un grupo de jóvenes gallegos del exterior en el Castro de Viladonga, en Castro de Rei (Lugo). No han venido únicamente a conocer Galicia. Durante casi dos semanas, se han convertido también en voluntarios de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la comunidad.
Son los participantes de la modalidad cultural de Conecta co Voluntariado en Galicia 2026, un programa de la Xunta pensado para que las nuevas generaciones de la diáspora puedan acercarse a sus raíces de una manera muy diferente.
De la Galicia exterior al Castro de Viladonga
Esta parte del programa comenzó el pasado 26 de agosto y se prolongará hasta el 6 de septiembre. En el campo de voluntariado participan actualmente 18 jóvenes, 16 de ellos llegados desde Argentina, Cuba, Uruguay y Venezuela y otros dos residentes en Galicia.
Todos tienen entre 21 y 30 años y durante estos días comparten alojamiento, actividades y trabajo en torno a un lugar muy especial: el Castro de Viladonga.
Allí colaboran con personal especializado en diferentes tareas relacionadas con la conservación del yacimiento. Limpian y controlan la vegetación de las estructuras excavadas, prestan apoyo en la consolidación de muros y trabajan en el mantenimiento de elementos de interpretación y seguridad.
Antes y durante estos trabajos reciben también formación básica sobre conservación, protección, divulgación y puesta en valor del patrimonio arqueológico.
La idea es sencilla: conocer Galicia mientras ayudan a cuidar una parte de ella.
Mucho más que un campo de voluntariado
Pero la experiencia no termina en Viladonga.
El programa busca que quienes llegan desde miles de kilómetros puedan descubrir la Galicia actual y convivir tanto con otros jóvenes del exterior como con jóvenes residentes aquí.
Por eso, el trabajo de voluntariado se combina con rutas, excursiones y actividades culturales. Durante su estancia conocen lugares como Lugo y su muralla, A Coruña, Mondoñedo o Santiago de Compostela.
También recorren otros rincones de la provincia lucense, desde la Mariña hasta espacios como la playa de As Catedrais, San Cibrao o Fuciño do Porco, además de realizar rutas por el entorno de Castro de Rei.
Son días para descubrir patrimonio, naturaleza y cultura, pero también para compartir historias. Porque muchos de los participantes llegan a Galicia con algo en común: una parte de su historia familiar comenzó aquí.
Cerca de 40 jóvenes del exterior participan este año
El campo de Viladonga forma parte de un programa más amplio. En el conjunto de Conecta co Voluntariado en Galicia 2026 participan cerca de 40 jóvenes del exterior de entre 21 y 30 años, procedentes de Argentina, Brasil, Cuba, Uruguay y Venezuela.
La iniciativa busca precisamente que esa relación con Galicia no se pierda con el paso de las generaciones.
Para muchos descendientes de emigrantes, Galicia es inicialmente un lugar construido a través de recuerdos familiares, fotografías, comidas, palabras o historias escuchadas desde pequeños. Programas como este permiten convertir ese vínculo heredado en una experiencia propia.
Y quizá ahí esté una de las claves de estos días.
Quienes llegaron a finales de agosto al Castro de Viladonga regresarán pronto a Argentina, Cuba, Uruguay o Venezuela. Pero lo harán después de haber conocido la tierra de sus antepasados no solo como visitantes.
Durante unos días también habrán formado parte de ella.