• El hito, colocado cerca del antiguo Puerto de la ciudad lugar al que llegaron cientos de miles de gallegos durante el último siglo, simboliza ese lazo perpetuo de unión entre Galicia y Argentina
18
Dec
2020
Mojón 1

El Camino de Santiago es parte de la personalidad de nuestra tierra; de esa Galicia abierta e inclusiva que lanza un mensaje de acogida a todo el mundo.

Galicia ha sido, es y será, pese al Covid -a fin de cuentas, todo pasa- anfitriona de españoles y europeos, de asiáticos y americanos, de africanos. De gente llegada de cualquier lugar de la tierra, porque también desde cualquier lugar del mundo se puede peregrinar a Compostela.

Desde Buenos Aires, por ejemplo, donde a 9.990 kilómetros de Santiago luce ya un mojón coronado por la flecha amarilla y la vieira.

Emplazada en el espacio verde María Esther de Miguel, en el cruce de las avenidas Macacha Güemes y De Los Italianos, del barrio porteño de Puerto Madero, la piedra es ya un nuevo símbolo de esa perpetua unión entre Galicia y Argentina. No en vano, a pocos metros de allí se situaba el antiguo puerto de Buenos Aires, lugar a donde llegaron cientos de miles de gallegos durante el último siglo.

Esta donación surgió tras la entrevista que tuvo el año pasado la diputada legisladora de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Cecilia Ferrero, con el Secretario General de la Emigración, Antonio Rodríguez Miranda, y el delegado de la Xunta en Argentina, Alejandro López Dobarro. Ambas instituciones pudieron trabajar de manera conjunta en una iniciativa que ha permitido instalar este símbolo identitario de la ruta xacobea a las puertas de un nuevo Año Santo.

Mojón 2
Imagen de la inauguración del mojón del Camino de Santiago en la capital argentina.

En este marco, Ferrero destaca que “el mojón simboliza un lazo con nuestras raíces, nuestros orígenes. Galicia no puede explicarse sin Buenos Aires, sin su migración, y nosotros tampoco podemos explicarnos sin Galicia”.

Idea compartida por López Dobarro al afirmar que “Buenos Aires sigue siendo una ciudad con una presencia muy importante de gallegos, por lo que es apropiado que su emplazamiento se ubique cerca de la puerta de entrada por la que pasaron nuestros emigrantes cuando llegaron al país”.

Una vez más, y a pesar de los tiempos del Covid, Galicia y Argentina vuelven a hermanarse, como ayer, como hoy y como siempre. Queda pendiente, eso sí, una inauguración oficial, con toda la comunidad gallega. Un acto a la altura de Santiago y Buenos Aires, y de ese Camino universal.  

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