• "Completado el ciclo vital en Colombia, sentía que lo que quería hacer era cerrar el círculo, y volver al origen, Galicia"
20
Feb
2019

Manuel Tanoira es un gallego de Vilagarcía de Arousa, que tras estudiar arquitectura en Valencia y pasar 2 años trabajando allí, decidió dar el salto y probar suerte en Colombia. Tras permanecer allí 7 años  vuelve en enero de 2019.

¿Manuel, que fue lo que te impulsó a marchar y que fue lo que te impulsó a volver? Te tiraba la tierra o es que la cosa no pintaba tan bien como en un principio?
Soy una persona inquieta, al igual que en su momento decidí ir a cursar mis estudios de arquitectura al Mediterráneo, la Valencia, al terminarlos quería seguir viajando y conocer América Latina. Después, completado el ciclo vital en Colombia, sentía que el que quería hacer era cerrar el círculo, cerrar un período vital muy amplio de  autodescubrimiento y aprendizaje y volver al origen, a Galicia, para aplicar todo este bagaje en emprender el reto, y cumplir el sueño, de establecer una oficina de arquitectura propia e innovadora, que apostar por la valorización del patrimonio arquitectónico gallego a través de la rehabilitación sostenible.

¿Lo tuviste muy difícil con los trámites? ¿Te ayudó alguien?
Tengo la enorme fortuna de tener una esposa, que además de ser una mujer maravillosa es Colombiana, lo que me facilitó mucho los trámites en Colombia, al igual que ahora ella también lo tuvo más fácil para venir a Galicia. Considera que el dinero allegado por la Xunta como subvención para emprender y abrirse camino...

¿Ya sabemos que el dinero nunca son suficientes pero valió para ir tirando?
El apoyo recibido de la Xunta de Galicia fue muy importante. Yo, desde lo principio, dediqué tiempo y recursos a elaborar un plan de empresa riguroso, además los arquitectos necesitamos equipos informáticos profesionales para poder trabajar  y hoy en día la presencia en internet a través de una web es ineludible. Todo esto cuesta dinero y contar con incentivos públicos puede ser determinante a la hora de ser capaz de desarrollar un plan empresarial y tener éxito. En este sentido, también se crea un compromiso para que nuestro crecimiento se transforme en empleo y riqueza para lo conjunto de la sociedad.

Eligió establecerse en su lugar de origen, en Vilagarcía. Significa eso que le tiraba la tierra y que ya estaba bien de aventuras?
Necesitaba volver al  terruño… al conocido. Como decía, en el momento en el que agotas los desafíos que te llevaron a vivir fuera, necesitas replantear, nuevamente, el enfoque de tu vida. Aquí es donde aparece la posibilidad de volver a Galicia, y los factores como la cercanía a la familia, la calidad de vida que un lugar tan rico como nuestra tierra los ofrecen, o la posibilidad de contribuir con tu trabajo al desarrollo de una sociedad con la que te sientes identificado, son los que construyen la decisión. Las ayudas al emigrante retornado, que ya conocía antes de venir, también ayudaron. ES reconfortante poder relacionarte con tus familiares y amigos con la misma complicidad que tenías hace tantos años, lo cual habla bien de los valores intrínsecos de la idiosincrasia  galega

"Lo cierto es que desde que llegué me sentí muy arropado, tanto por las personas como por
las instituciones, y creo que pude transformar ese calor en energía para mi proyecto de vida"

Como fue la vuelta? siete años dan para mucho, ¿Cómo se encontró todo al regresar? Hablamos de relaciones personales, de amigos... pero también de la gente y la sociedad en general.
En realidad, entre la etapa de Valencia y la de Colombia llevaba, prácticamente, un siglo sin estar aquí, y revivir, de adulto, los escenarios de mi adolescencia y con una sociedad ya transformada por la globalización, te ponen ante el espejo del tiempo transcurrido, dicho de otro modo, el primero que siente es todo lo que uno mismo cambió y maduró. Por otro lado, Galicia es un lugar con una naturaleza de enorme potencia, el mar y la costa; los campos, los bosques y la lluvia que les da vida, definen un paisaje geográfico pero también cultural que encontré como siempre, y me alegro porque es algo que debemos proteger, en Galicia, el territorio, la cultura y, en gran medida, la economía, vano de la mano. También es reconfortante poder relacionarte con tus familiares y amigos con la misma complicidad que tenías hace tantos años, lo cual habla bien de los valores intrínsecos de la idiosincrasia gallega.

 

Compartir